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Violeta y suplente: nunca antes la camiseta argentina había estado atravesada por la actualidad

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«La camiseta de Argentina siempre estuvo inspirada en los colores de la bandera; la única diferente, atravesada por la actualidad, es la casaca suplente, violeta, color de la diversidad y de la inclusión de género, que usará la Selección contra Polonia», dice el periodista Cune Molinero.

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Giovanni Lo Celso -quedó afuera por lesión-, Rodrigo de Paul, Papu Gómez y Ángel Di María, luciendo la casaca suplente / Foto Prensa

«En la historia de los mundiales, la camiseta de Argentina siempre estuvo inspirada en los colores de la bandera; la única diferente, atravesada fuertemente por la actualidad, es la casaca suplente, violeta, color de la diversidad y de la inclusión de género, que usará la Selección contra Polonia«, dice el periodista Cune Molinero, uno de los autores de «Atlas Mundial de Camisetas», libro que se publicó a mediados de este año y vuelve a tomar protagonismo con la Copa que ya se juega en Qatar 2022.

«Los colores de todas las selecciones de fútbol. La historia, las leyendas y las rarezas» es el subtítulo de este grueso volumen (Editorial Planeta), que firman Alejandro Turner, Sebastián Gándara, Agustín Martínez, Pablo Aro Geraldez y Cune Molinero, una pormenorizada investigación de casacas, diseños y logos, que permite hilvanar anécdotas, camisetas, fotografías y colores, un recorrido principalmente colorido, desde el primer mundial en Uruguay 1930 hasta la actualidad.

Los primeros partidos entre jugadores de diferentes naciones, la casaca como estandarte, las telas, los colores patrios de cada país, la idea de muchos gobiernos del fútbol como la posibilidad de obtener logros que no podían exhibir en el campo de la política o de la economía pero también los mitos, verdades y casualidades en las camisetas marcan el derrotero por estas páginas.

«Las camisetas de las selecciones dicen mucho acerca de la historia y del presente. Quizás en el último tiempo, con el marketing y en pos de vender más, estas cosas se han ido diluyendo pero siempre hay una marca concreta de la historia, de la ideología y de lo social, en las camisetas. Siempre», enfatiza Cune Molinero, en una entrevista con Télam.

Lionel Messi el 10 argentino vistiendo el nuevo diseo de la camiseta suplente de la Seleccin Nacional Foto Prensa
Lionel Messi, el 10 argentino, vistiendo el nuevo diseño de la camiseta suplente de la Selección Nacional / Foto Prensa

Y ejemplifica: «Muchas camisetas de Europa por caso tienen los colores de las casas reales y no de sus banderas, como Holanda que es naranja aunque su bandera sea roja, azul y blanca. O Italia, que tiene una camiseta azul por la Casa de Saboya mientras que los colores de su bandera son otros. O cuando España no usaba la camiseta roja por prohibición de Franco. Los escudos también dicen mucho: las esvásticas aparecían en la camiseta de Alemania en la década del 30″, relata.

Los casi cien años de Mundial -las selecciones que jugaron pero también las que no- estructuran el recorrido por este volumen visualmente impactante, mientras se desprenden datos minuciosos: hay medialunas islámicas en todos los países de predominio musulmán, se ve un candelabro de siete brazos en la casaca israelí y aparecen asociaciones que se mantienen en el imaginario con el paso del tiempo.

El primer mundial en el que Argentina se consagró campeón, en 1978, coincidió con la feroz dictadura cívico-militar que asoló al país. Pero además ese mundial conserva un fuerte recuerdo en la hinchada de un club regional marplatense: «En el 78, Francia y Hungría salieron a la cancha a cantar el himno antes del partido y como hacía mucho frío, todos usaban campera. Y cuando se las sacaron se dieron cuenta que ambas selecciones usaban camisetas del mismo color, blancas, un error del utilero de Francia. Por eso, un dirigente de Kimberley acercó rápidamente sus camisetas. Fue un día inolvidable para los hinchas del club marplatense», cuenta Molinero.

«Las camisetas de los países se transforman a veces en talismanes que terminan desplazando las banderas que les dieron color. Son objeto de culto y de identificación en tierras ajenas, símbolo de orgullo, suma de recuerdos colectivos»

Cune Molinero

Algo parecido sucedió en el Mundial del 30. «Jugaban Brasil y Bolivia y los dos tenían camiseta blanca. El árbitro se estaba volviendo loco, por eso, a mitad del primer tiempo, Bolivia volvió al vestuario y salió con una camiseta celeste, la de los locales, aunque mucho no le sirvió porque perdió igual», relata el periodista.

Las camisetas de Colombia, Venezuela y Ecuador permiten ver orígenes comunes por provenir de aquel sueño bolivariano de la Gran Colombia, mientras que muchas camisetas africanas comparten el rojo, verde y amarillo originario de la bandera de Etiopía, el único país de ese continente que nunca pudo ser colonizado, y que está también asociado a Jamaica.

Lo más desopilante sea probablemente la decisión del entrenador alemán en el año 2006, cuando sugirió tomar para su camiseta (tradicionalmente blanca) el rojo de la bandera, luego de que dos antropólogos ingleses publicaran un paper acerca de cómo el color rojo -en disciplinas deportivas- gana más partidos y anota más tantos. Para Alemania, «el resultado fue un muy lindo modelo de Adidas que, de todos modos, no se usó en ninguno de los encuentros de esa Copa. Cuatro años más tarde, España, que habitualmente viste de rojo, ganaría su primer mundial. Aunque justo en la final usaría una camiseta azul. Cosas que pasan», escriben los autores.

Este libro intenta reunir la mayor cantidad posible de camisetas nacionales en un solo lugar: las de los mundiales, pero también las de los equipos que nunca los jugaron. Las que tienen absoluta vigencia y las de países que ya han dejado de existir. Las conocidas, pero también las raras, las que se usaron para alguna ocasión especial, las accidentales y las legendarias.

«Si bien no es un libro exclusivamente sobre los Mundiales, las copas del Mundo nos ordenaron la información a la hora de mostrar las camisetas. Además, el Mundial cuenta historias muy interesantes y es el evento más aglutinante del fútbol mundial»

Cune Molinero

De este modo aparece la anécdota de Camerún, cuando de ese país mandó a diseñar una musculosa como casaca de su selección pero la FIFA no se la dejó utilizar en el Mundial, «entonces tuvieron que coserle a último momento unas mangas negras para poder jugar», detalla el autor.

«Si bien no es un libro exclusivamente sobre los Mundiales, las copas del Mundo nos ordenaron la información a la hora de mostrar las camisetas. Además, el Mundial cuenta historias muy interesantes y es el evento más aglutinante del fútbol mundial», detalla Molinero.

Al margen de los orígenes, «las camisetas de los países se transforman a veces en talismanes que terminan desplazando las banderas que les dieron color. Son objeto de culto y de identificación en tierras ajenas, símbolo de orgullo, suma de recuerdos colectivos», desgrana la contratapa de este volumen.

Si retomamos aquella cruzada de dos científicos ingleses por demostrar los colores y su influencia a la hora de ganar, o no, Molinero manifiesta que «aquel experimento dejaba escapar el valor más importante que una camiseta posee: su propia historia, que es, sin dudas, la de las alegrías, tristezas y esperanzas que la siguen. Vestir la camiseta de la Selección Nacional no necesita ningún otro condimento para un futbolista ni para su público».

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Inauguraron una muestra dirigida a personas con discapacidad visual

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Se trata de «obras de arte tangibles, tienen la característica de ser hápticas», dijo a Télam la curadora y gestora cultural Milva Piucill.

La muestra cuenta con cdigos QR informacin y memorias descriptivas audibles y sistema braille
La muestra cuenta con códigos QR, información y memorias descriptivas audibles, y sistema braille.

La muestra «Regresar a la infancia», que reúne trece collages acompañados de textos poéticos y música, se inaugura hoy en el Centro Cultural Alberdi, de la ciudad de Neuquén, en una experiencia artística sustentable, sostenible y de accesibilidad cultural, que busca promover la inclusión de las personas con discapacidad visual al ámbito del arte.

Las trece obras, destinadas a ser percibidas a través del tacto, fueron realizadas por el artista plástico Ángel de Cara con materiales de descarte y como soporte de los bastidores de las obras se usó rafia plástica, obtenida de las bolsas contenedoras de arena («big bags») que se utilizan para fracking en Vaca Muerta, en el marco del emprendimiento neuquino Mercado de Creadores.

Se trata de «una muestra exclusiva de obras de arte tangibles, accesibles para personas con discapacidad visual, ya que tienen la característica de ser hápticas», dijo a Télam la curadora y gestora cultural, Milva Piucill.

De la experiencia también participa «la escritora y escultora Edith Montiel, que creó una poesía para la ocasión, y el músico Julián Mega, un saxofonista con discapacidad visual que interpretará una selección de temas musicales infantiles», señaló la curadora.

La experiencia «pretende sensibilizar y concientizar, eliminar prejuicios, barrer estereotipos, fomentar inclusión, brindar apoyo y accesibilidad», agregó Piucill.

La experiencia pretende sensibilizar y concientizar eliminar prejuicios barrer estereotipos fomentar inclusin brindar apoyo y accesibilidad
La experiencia «pretende sensibilizar y concientizar, eliminar prejuicios, barrer estereotipos, fomentar inclusión, brindar apoyo y accesibilidad».

«Desde esta acción artística nos interesa comunicar que una sociedad más accesible, que contemple a todas las personas, nos favorece a todos y todas», sostuvo la curadora.

La muestra cuenta con códigos QR, información y memorias descriptivas audibles, y sistema braille para propender la experimentación de manera autónoma.

De esta muestra participaron aliados institucionales como el Museo del Ojo, la Fundación Argentina contra la Ceguera, y Tacha – Trash Art Center, la única galería de arte sustentable del país.

Mercado de Creadores promueve la creación manual realizada a ritmo lento, impulsando el interés por el desarrollo y el sostén de las expresiones artísticas bajo rigurosas curadurías, para fusionarlas con proyectos de producción y gestión cultural.

«Regresar a la infancia» se inaugura a las 19 en el Centro Cultural Alberdi, ubicado en pleno centro de la ciudad de Neuquén, hasta el 29 de diciembre con entrada libre y gratuita.

Desde la organización solicitaron asistir con celular y auriculares para disfrutar de la experiencia.

Regresar a la infancia se inaugura a las 19 en el Centro Cultural Alberdi ubicado en pleno centro de la ciudad de Neuqun hasta el 29 de diciembre
«Regresar a la infancia» se inaugura a las 19 en el Centro Cultural Alberdi, ubicado en pleno centro de la ciudad de Neuquén, hasta el 29 de diciembre.

El arte argentino dice presente en Art Basel Miami Beach

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Siete galerías argentinas participarán de la feria internacional que cumple 20 años y se realizará del 1 al 3 de diciembre. También habrá exposiciones individuales de argentinos como Adrián Villar Rojas y Leandro Erlich.

Foto Prensa
Foto: Prensa.

Siete galerías argentinas participarán de la feria internacional de arte Art Basel Miami Beach que cumple 20 años y se realizará del 1 al 3 de diciembre, en el Miami Beach Convention Center (MBCC) -con días de preestreno el 29 y 30 de noviembre-, en lo que será su edición más grande hasta la fecha, por lo que extiende su programa al resto de la ciudad donde habrá también exposiciones individuales de argentinos como Adrián Villar Rojas y Leandro Erlich, en coincidencia con la Semana del Arte de Miami.

Se trata de las galerías porteñas Barro, Jorge Mara – La Ruche, Revolver, Ruth Benzacar, Isla Flotante, Herlitzka + Faria y Rolf Art, que participarán en diferentes secciones del evento que cumple 20 años y que en esta edición contará con la presencia de 282 expositores provenientes de 39 países, de los cuales la mitad proceden de América del Sur y del Norte, informaron los organizadores.

El sector central de la feria albergará la presencia de Barro, Revolver Galería y Jorge Mara – La Ruche, ésta última con obras de León Ferrari, Sarah Grilo, Rómulo Macció, Mario Pucciarelli, Ana Sacerdote y Kazuya Sakai, un grupo de artistas precursores de la Abstracción lírica en Argentina durante los años 60 y 70.

Además, la galería Jorge Mara estará presente en el sector Kabinet 2022 (junto a otras 28 galerías internacionales que presentarán instalaciones especialmente curadas dentro de sus stands), con obras sobre papel de Sarah Grilo, realizadas entre los años 1970 y 1990.

«Realizadas mayormente en óleo, tinta y grafito sobre papel, las piezas expuestas poseen la energía, espontaneidad y lirismo que distingue su obra. Al igual que en sus obras sobre tela, Sarah Grilo incorpora palabras, inscripciones tipo graffiti, stencils, flechas, símbolos, signos y números. No se trata simplemente de recursos gráficos, sino que constituyen la raíz misma de su estética personal», señalaron desde la galería.

Por otra parte, en la sección Positions de la feria, los visitantes se encontrarán con trabajos del artista argentino Carlos Herrera (Ruth Benzacar Galeria de Arte), con un solo show que transita en torno al éxtasis, lo infiel y el tormento, y de la artista brasileña Ana Prata (en la porteña galería Isla Flotante).

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Foto: Prensa.

Finalmente, en la sección Survey, dedicada a galerías que destacan prácticas artísticas de relevancia histórica, Rolf Art presentará Parquedades, escenas de parque para una actriz, video y música (1987), uno de los primeros ejercicios experimentales de video-performance de larga duración en Colombia, concebido por José Alejandro Restrepo & María Teresa Hincapié, pionera en la performance en Colombia y la región. Allí también estará presente Herlitzka + Faria con obras de la artista Alicia Herrero.

Este año, la feria albergará 20 proyectos a gran escala como parte de la sección Meridians, dedicada a obras monumentales, con curaduría de Magalí Arriola, directora del Museo Tamayo de Ciudad de México. Allí, la galería Rolf, que fue seleccionada por primera vez para participar en la feria, exhibirá «Silla», performance de larga duración de María José Arjona -una de las más destacadas performers contemporáneas de Colombia y la región- y Levantamientos (2012-2022) -una instalación fílmica de gran formato de Andrés Denegri, artista visual con una importante trayectoria en el campo del audiovisual contemporáneo y cine expandido.

En celebración de los 20 años de Art Basel en Miami Beach y la próspera escena artística de la ciudad, la feria se extenderá más allá del predio general de la exposición con un dinámico programa cultural en todas las instituciones y colecciones privadas de la ciudad, donde otra vez destaca el arte argentino con la exposición de Adrián Villar Rojas con la artista invitada Mariana Telleria, «The End of Imagination», en el Bass Museum.

“El fin de la imaginación” -del 27 de noviembre al 14 de mayo de 2023- comprende instalaciones y esculturas específicas de Adrián Villar Rojas (Rosario, 1980), y presentaciones recién contextualizadas de obras de arcilla de su archivo.

La instalación incluye dos esculturas de la artista argentina Mariana Telleria que se une a él con dos obras que desafían las nociones contemporáneas de monumentos y memoriales.

Foto Prensa
Foto: Prensa.

En esta pieza, Villar Rojas se pregunta cómo afectarán la Luna, Marte o cualquier otro paisaje extraterrestre que nos traiga la conquista interplanetaria a nuestra monumentalidad pasada, presente y futura y a su memorialización. ¿Qué pasará cuando nuestras ficciones terrestres, las que cimentan naciones e identidades, viajen al espacio exterior? ¿Sobrevivirán las historias de los dioses grecolatinos, de los imperios europeos, de los conquistadores españoles, o incluso de los propios Estados Unidos, tal y como las conocemos, tal y como las plasmamos en libros, museos, himnos y monumentos, o mutarán con el cambio radical de contexto?, fue el interrogante que disparó este trabajo.

Por otra parte, en Miami tendrá lugar la primera exposición individual en Estados Unidos del artista argentino Leandro Erlich, «Liminal», que reunirá 16 obras icónicas de los últimos veinte años y que será inaugurada el próximo 29 de noviembre en el Pérez Art Museum de Miami (PAMM).

Incluida su famosa obra «Swimming Pool», construida para ser vista desde arriba pero también desde dentro, como si los visitantes estuvieran nadando pero sin mojarse, la muestra, que abarca dos décadas de la carrera del artista, permanecerá hasta el 4 de septiembre de 2023 en el museo que lleva el nombre del coleccionista argentino Jorge Pérez.

La exposición está concebida como una secuencia de espacios que uno puede encontrar a diario: un ascensor, el subte, un aula de escuela, una peluquería, una vereda, una pileta, una lavandería, incluso una ventana a través de la cual se pueden ver las ventanas de los vecinos. Cada espacio es una simulación precisa de estos escenarios ordinarios, pero el toque de Erlich fomenta experiencias extraordinarias que invitan a poner en duda el acto de la percepción.

«Liminal», el título de la exposición en el Pérez Art Museum Miami (PAMM) -antes conocido como Museo de Arte de Miami- hace referencia al umbral indeterminado entre espacios o experiencias, un estado rico en la posibilidad de cruzar o entrar en un nuevo reino, que es lo que los espectadores encuentran a menudo en la obra de Erlich.

Cada fin de año Miami florece de arte en cada rincón de la ciudad, ya que del 28 de noviembre al 4 de diciembre se desarrolla la Semana del Arte de Miami, que da impulso a la mayoría de las propuestas artísticas locales.

En ese sentido, se suman ferias como Untitled Art Miami 2022, del 29 de noviembre al 3 de diciembre, donde se lucirá la presencia de la galería argentina Pasto en la sección Nest; y la feria N.A.D.A., del 30 de noviembre al 3 de diciembre, con las porteñas Calvaresi y Piedras.

Se destaca también la feria Pinta Miami, del 29 de noviembre al 4 de diciembre, que inaugura nueva sede en The Hangar in Coconut Grove, y presentará un homenaje a la gran artista Ides Kihlen, de 105 años, así como la primera exposición en el Metaverso, sin contar las galerías argentinas como OdA, Pabellón 4, Sasha D, Selvanegra y Subsuelo, lo que garantiza una potente presencia de arte argentino en la ciudad.

Por último, la artista Paula de Solminihac (que resultó ganadora del Premio Faena a las Artes 2022) mostrará al público su obra «Morning Glory», una instalación topográfica site-specific de gran escala que se verá en Faena Beach durante la semana del arte de Miami.

Compuesta por decks de madera que se asemejan a las flores y hojas de la planta Ipomoea pes-caprae, «Morning Glory» invita a la interacción y al juego en la playa, dando la bienvenida a una diversidad de intercambios que incluyen tocar, jugar, descansar, mirar, escuchar y explorar. Por las noches, cuando la playa esté cerrada al público, la pieza «Morning Glory» se iluminará y generará una experiencia sensorial totalmente diferente a la del día.

Intervienen la Fundación Molina Campos, que ahora busca reconstruir su desolado inventario

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Con la reciente intervención se busca «restituir un incierto patrimonio», probablemente compuesto por más de 120 obras y objetos del pintor, y «recuperar el espíritu «de la institución creada en 1979.

Ilustracion Molina Campos Foto Prensa
Ilustracion Molina Campos.// Foto Prensa

Con la reciente intervención de la Fundación Molina Campos (FMC), tutora de una de las colecciones más importantes del pintor que popularizó las costumbres gauchas con la pinacoteca de los pobres, los famosos almanaques de Alpargatas que llegaban ilustrados con sus obras a casas de todo el país, se busca «restituir un incierto patrimonio», probablemente compuesto por más de 120 obras y objetos de Florencio Molina Campos, y «recuperar el espíritu «de la institución creada en 1979 para «salvaguardar y divulgar» una obra que aspira a ser reconocida como «patrimonio nacional», dijo a Télam el flamante interventor, Denis Turnes.

Pinceles y bastidores, dibujos, pinturas y fotografías -incluso las que muestran la relación de Molina Campos con Walt Disney cuando el gigante y monopólico norte americano era la meca de la animación, con quien trabajó y a quién renunció (no se ponían de acuerdo sobre las peripecias que vivirían esos gauchos que él recreaba)- forman parte de esa colección que aún no se sabe a ciencia cierta por cuántas ni cuáles obras está compuesta. Hasta hace un año tampoco se sabía dónde estaban las obras. Las intervención despejó los paraderos: la Universidad Nacional de San Antonio de Areco (Unsada) y el Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes de San Antonio de Areco.

Turnes asumió como interventor de la FMC el 24 de agosto último en reemplazo de Adolfo Güiraldes, presidente de esa institución sin fines de lucro desde 2019. Toda la comisión directiva fue desplazada con la designación de Tunes, quien busca, “normalizar el funcionamiento de la fundación, ponerla en marcha y operativa”. El plazo que tiene son 180 días hábiles que empezaron a contar ese 24 de agosto, por ejemplo, “generándole el cuit que no tenía porque no hacía presentaciones contables” .

Finalizado ese lapso “se verá” si es necesario extender la intervención, si las autoridades desplazadas salen airosas de las irregularidades investigadas o “cómo definir nuevas autoridades”, dice Tunes, probablemente “artistas y personas destacadas del ámbito de la cultura que quieran proseguir con los objetivos de la fundación”, esto es: reunir la mayor cantidad de obra de Molina Campos para garantizar el mayor acceso a esa obra por parte de los ciudadanos.

El patrimonio de la FMC también está compuesto por el Museo Molina Campos de la localidad bonaerense de Moreno, escenario y protagonista del escándalo que terminó en intervención, cuando con la pandemia, 2020, apareció con un cartel de “se vende” que puso en alerta al municipio. La primera pregunta de ¿adónde habían ido las obras que guardaba?, una institución que -según la resolución que fundamenta la intervención- estuvo “en los últimos últimos 20 años estuvo cerrada por un tiempo equivalente a 18 años”. La reacción fue el decreto 403/21 que declaraba al edificio “patrimonio histórico” y la denuncia ante la Inspección General de Justicia (IGJ).

Ilustracion Molina CamposFoto Prensa
Ilustracion Molina Campos.//Foto Prensa

El resultado, indica Turnes, fueron “cuestionamientos a la IGJ como organismo de contralor”, que abrió un sumario contra la FMC ante “el comportamiento errático en cuanto al cumplimiento de sus obligaciones legales y contables” y “la falta de consecución del objeto social fundacional” que era “reunir la mayor cantidad de obras pictóricas del autor, preservarlas y difundirlas”. La otra parte del resultado fuero “evasivas” a las preguntas por la “falta de aseguramiento y valuación económica de las obras”, por el “extravío de libros contables” y “documentación social”, hasta por el supuesto faltante de 37 obras algo que “sólo podrá saberse una vez conocido el inventario”.

Entre las irregularidades encontradas, «ocurrió la venta de algunos cuadros, un hecho en principio opuesto al objetivo de la FMC», dice Turnes, en el que además hay que determinar adónde fue el dinero obtenido, parte aún de la investigación, reconoce. “Misia Duvigne” es un cuadro que nombra como ejemplo de esto el reporte de la IGJ.

“Estamos intentando llevar por la vía del diálogo la transición del manejo de la fundación”, remarca Turnes, que el martes pasado visitó el Museo Molina Campos de Moreno con la idea de que la obra del pintor regrese a ese lugar. “La situación edilicia debe ser mejorada -señaló- hay problemas eléctricos y hay que avanzar en un proyecto de climatización y humidificación por que la humedad no afecte a las obras, para eso firmamos un convenio con el Municipio de Moreno que hará un estudio arquitectónico con especialistas en museología”.

La gestión está puesta en revitalizar el museo y readecuarlo, que esté abierto al público, que exhiba obra y desarrolle actividades culturales, abrirlo a la comunidad con talleres de arte por ejemplo”.

Para Gonzalo Giménez Molina, nieto y único heredo de Florencio Molina Campos, esta no es la mejor opción. Abocado a la pyme familiar Molina Campos Ediciones, promueve y alienta hace 20 años la creación de un espacio dedicado a la obra de su abuelo en Ciudad de Buenos Aires: «Acá nació y murió mi abuelo, vivió la mayor parte de su vida, enseñó dibujo en el Colegio Nacional Nicolás Avellaneda, integró organizaciones culturales como la Peña del Tortoni y la Orden del Tornillo, se casó, tuvo a su única hija, Hortensia Pelusa Molina, realizó la 1° exposición en la Rural de Palermo y en otras galerías», explica.

«Si bien el objetivo del decreto municipal pareciera ser proteger el patrimonio cultural, de prosperar condenaría a esas 120 obras originales a terminar sus días arrumbadas en un edificio que visita muy poca gente, del que justamente fueron retiradas hace años para evitar su deterioro», consideró Giménez Molina, quien quiere también que esa obra sea accesible y destaca un proyecto de ley para que sea declarada “patrimonio histórico cultural y artístico nacional”, a cargo de la diputada Cristina Álvarez Rodríguez, pero para que ese proyecto también prospere es indispensable tener “un inventario claro, preciso, detallado con fotografías e idóneo”, advierte el funcionario.

Ilustracion Molina CamposFoto Prensa
Ilustracion Molina Campos.//Foto Prensa

Lo mismo que para hablar de faltantes, “debiéramos poder acceder a los cuadros hoy depositados en la guarda del Güiraldes”, que podrían cruzarse con los inventarios detallados presentados por González Molina en los 80 -titular de dos tercios de los derechos de autor sobre la obra de su abuelo- sobre la adquisición de dos importantes donaciones provenientes de Estados Unidos. Antes, nada.

A la par “se está intimando a quienes tienen las obras a que se las devuelvan a la fundación con los correspondientes inventarios y convenios -agrega Turnes-. Siete obras que están en exhibición en la rectoría de la Unsada ya fueron puestas a disposición, el resto del patrimonio está en el Güiraldes, que aún no respondió a la intimación, dilatando las tareas de este interventor. En un año, desde que comenzó la intervención, las obras pasaron de estar en un depósito a estar un museo y algunas en exposición, pero en un museo que depende del municipio de Areco, que está manejando bienes de terceros como si fueran propios”, advierte.

“Mi idea es retirar los cuadros de San Antonio agradeciendo la gestión al Güiraldes -dice Turnes-, si se quisieran aferrar a bienes que no son de dominio municipal sobre los cuales no tiene ninguna legitimación habrá que accionar judicialmente, pero de momento soy optimista, creo que el diálogo y la diplomacia es la mejor forma de resolver conflictos, aunque el plazo de intimación ya está vencido”. La espera concluirá esta semana, “sino se pasará a actuar judicialmente”.

La recuperación puesta en marcha hace exactamente tres meses incluye un trabajo conjunto con el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires que afectar al bien común los bienes de fundación dándole la difusión y accesibilidad que merece, que seamos muchos los que podamos disfrutarlo”, concluye.

La Fundación Molina Campos fue creada en 1969, diez años después de la muerte del pintor, con la finalidad de custodiar, conservar y difundir parte de su legado. En 1979, una década después y también por iniciativa de su viuda, Elvira Ponce, se creó el museo dedicado al artista en la localidad de Moreno, donde éste pasó algunas temporadas en el rancho Los Estribos.

«No me interesan específicamente el aborto o la eutanasia, me interesa la libertad»

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«Si pudieras elegir de qué manera morir, ¿qué harías?», es la pregunta que atraviesa el nuevo libro del médico e histórico militante por el derecho al aborto, que en esta obra recupera argumentos en torno a la necesidad de una Ley de eutanasia. 

Sebastiani Tenemos cultura de gestar pero no tenemos cultura de morir Foto Julin lvarez
Sebastiani: “Tenemos cultura de gestar, pero no tenemos cultura de morir” / Foto Julián Álvarez

«Si pudieras elegir de qué manera morir, ¿qué harías?», es la pregunta principal que atraviesa el nuevo libro de Mario Sebastiani (1951), médico e histórico militante por el derecho al aborto, que en esta obra recupera los argumentos centrales en torno a la necesidad de una Ley de eutanasia que habilite la muerte legal para las personas terminales, pero también para quienes no desean vivir más con dolor: “Tenemos cultura de gestar, pero no tenemos cultura de morir”, dice a Télam.

En varias oportunidades y diferentes contextos, Mario Sebastiani les preguntó a distintas personas cómo quisieran morir. Las respuestas fueron siempre similares: durmiendo, durante una siesta, de repente, sin casi saberlo. En cambio, él sostiene que preferiría morir rodeado de sus personas, con dignidad y sin dolor. Le gustaría saber cuándo, para poder tomar antes sus mejores vinos. Quiere morir sin sufrimiento y si así lo requiere su estado de salud, asistido médicamente.

En la actualidad en Argentina se trabaja en seis proyectos de ley para legalizar la Muerte Médicamente Asistida (MMA), marco que hoy existe en Países Bajos, Bélgica, Colombia, Canadá, España y Nueva Zelanda. Sebastiani hace hincapié una y otra vez en la necesidad de la libertad personal tanto para gestar como para morir. “No podemos elegir cuándo nacer, pero sí podemos elegir cómo y cuándo morir”, dice a Télam, aunque destaca que la nuestra es una cultura en la que no se habla de la muerte, y mucho menos se la naturaliza.

En el libro “Si pudieras elegir de qué manera morir, ¿qué harías?”, del sello El Ateneo, el autor recupera los casos emblemáticos del mundo que abrieron el debate por una Ley MMA en otros países, abre el juego, cruza los argumentos médicos, cívicos, éticos y filosóficos y construye la idea del cuerpo como un territorio de disputa política.

Telam SE

– Al inicio de este libro decís que escribís en carácter de ciudadano. Sin embargo, luego está fuertemente atravesado por tu carácter de médico y tiene un gran componente filosófico. ¿Cómo se equilibra todo eso?
– Este libro está escrito primero como ciudadano porque tiene un fundamento: quiero una ley. El libro es parte de esa militancia, tener una ley. ¿Por qué? Porque soy ciudadano. Yo como médico podría acceder a alguien que me ayude a morirme, pero yo quiero que ayuden a cualquiera que lo desee. Que sea un evento legal, que todos tengamos el mismo derecho. La deformación médica es porque esto se llama Muerte Médicamente Asistida (MMA), por ende, la medicina tiene que intervenir. La medicina nos va a decir cuánto tiempo nos queda, cómo será ese camino, y además las drogas son manejadas por la medicina. En España, por ejemplo, las personas que eligen morirse no se mueren en el hospital: las eutanasias se resuelven en las casas. En Suiza, en la Clínica Dignitas, se realizan suicidios asistidos. Es muy necesario desdramatizar esta situación.

– Hoy podemos hablar abiertamente del deseo de ser madre o no serlo, de la posibilidad de un aborto ante un embarazo no deseado. Y del deseo sobre un montón de otras cuestiones. ¿Por qué todavía vivimos en una sociedad en la que el deseo de morir es tabú? ¿Por qué la vida es todavía un deber y no un derecho?
– Es nuestra cultura. Tenemos cultura de gestar, pero no tenemos cultura de morir. No nos gusta hablar de la muerte. A mí me gusta hablar y a vos no te gusta, me da la impresión. La muerte debería ser una charla en el próximo asado, en la próxima situación de intimidad con alguien. Para los orientales la muerte es un lugar mucho mejor. Nosotros estamos desencantados. El deseo de gestar está bien visto, es un deseo mariano, de la Virgen María, que no está manchada por el sexo. Bajo esa idea todo bebé es bueno, no importa si lo querías o no. Hay un dato importante: hace 10 años había 760.000 partos por año, hoy hay 533.000. La actitud es premiar la gestación: traer la vida. Pero no tenemos una actitud frente a participar en la propia muerte. Si quiero participar en mi final de vida, se cuestiona: ¿cómo que querés participar? Y sí, quiero intervenir, quiero decir lo que quiero y lo que no. No podemos decidir cómo o cuándo nacer, pero sí podemos decidir sobre la muerte.

– En un tramo del libro decís que “mentir es poder”, mientras que la verdad es una obligación moral. ¿Cómo podemos profundizar en este punto, vinculando esta idea con la posibilidad de la muerte voluntaria?
– En Argentina los médicos dramatizan decirle a un paciente que se va a morir. Y ahí se empieza con el poder de la mentira. Yo creo que sos un pelotudo si no le decís al paciente que se va a morir. Si una persona va a Estados Unidos, ante cualquier diagnóstico, le van a decir cuánto tiempo le queda de vida, con precisión y rigidez. Nosotros vemos eso en las películas y decimos: «qué medicina fría, hostil». ¿Cómo fría? Le están diciendo la verdad. Sufrimos cuando vemos eso. Tenemos la mentira piadosa muy aceptada, lo vemos claramente en la política. Y tenemos una actitud pasiva.

– El planteo general del libro es la eutanasia como libertad individual, y esto se conecta con la lucha por la libertad individual en el acceso al aborto legal. ¿Por qué creés los seres humanos todavía tenemos que “luchar” para ser libres?
– A mí no me interesan específicamente el aborto o la eutanasia, me interesa la libertad. Son dos cosas que yo tengo que poder recibir y no quiero que una mayoría legislativa me lo maneje. No quiero que el Estado lo maneje. Y en lo personal, no quiero que mi familia, mis hijos o amigos decidan. Lo que a mí me erotiza es la libertad. En el aborto teníamos un conflicto: “las dos vidas”. Acá no hay ningún conflicto. Para que alguien pueda elegir la eutanasia o el suicidio asistido, tiene que estar autónomo y tiene que ser competente. No te mata otro porque quiere, te mata porque lo quiere la persona en cuestión. Es a pedido del paciente. Ante los cuestionamientos de las situaciones de pacientes que están en coma, digo que es importante la directiva anticipada. Hablar de la muerte, decirle a la familia qué queremos y qué no. Lo ideal, dejarlo escrito. El respeto. No mentir. No subestimar a quién elige y pide eso. Son luchas por ser libre, son militancias por la libertad, pero para eso hay que tomar conciencia. ¿De quién es tu vida? Si se la dejás a los médicos, te vas a morir cuando se les cante las pelotas a ellos. Si se la dejás a tu familia, se van a tener que poner de acuerdo entre ellos. La vida es de uno.

– En el libro se recupera esta idea de que las personas en Occidente, especialmente las agnósticas, no podemos hablar de la muerte, le tenemos miedo. Tenemos una estructura que nos hace pensar que la muerte “es lo peor” y la vida “es lo mejor”. ¿Cómo se podrían desarmar esas creencias?
– Escuchando a la gente que pide morir porque siente que la muerte es la ayuda o la solución a su problema. Hoy normalmente nos morimos con dolor, con sufrimiento o indignidad. ¿Qué capacidad tienen los demás de medir mi dolor? El dolor espiritual, el sufrimiento. Lo podemos ver claro en la película «Mar adentro». La dignidad no se mide, cada uno tiene una propia e intrínseca. Cuando las personas empiezan a sufrir en carne propia una situación así con una madre, un padre, un amigo, es ahí cuando empieza a suceder de a poco esto tan necesario. Crece una construcción social y cultural donde tenemos que hablar de la muerte.

-Hay en el libro una profundización sobre el rol de la medicina, que hoy nos sirve para prevenir enfermedades, para curarlas o aliviar sufrimiento. Pero vos planteás que debería ayudarnos a morir, también. ¿Es posible un país en donde podamos tener este tipo de medicina, al servicio de la vida, pero también a disposición de la muerte?
– Los postulados de la medicina son prevenir las enfermedades, curarlas y aliviar el sufrimiento. Pero hay personas que se niegan. Algunos aducen el juramento hipocrático, ¡pero eso fue hace 2.600 años! Las sociedades cambian… Y además en la Grecia y Roma antigua había jueces que tenían pócimas para matar a las personas. Siempre existió la eutanasia, la ayuda a morir. Porque nos volvimos intolerantes al sufrimiento del otro. Las personas no quieren ver a otras personas sufrir; el caso del homicidio piadoso en las guerras. En Países Bajos, en 2003, una médica mató a su madre y se presentó a la justicia. La mujer estuvo presa 5 minutos y luego entendió que la muerte intervenida tenía razón de ser. Y así pusieron el tema arriba de la mesa y luego salió la ley. Es fundamental modificar la cultura de la muerte y entender que ayudar a morir es muy importante.

– Vos decís en un momento que el cuerpo pertenece al Estado, el cuerpo como lugar en donde se libran batallas culturales y el enfermo como persona que no interviene en estos debates. ¿Cómo es la realidad hoy y qué horizonte, en términos legislativos, tenemos?
– La vida es un bien jurídico nuestro, pero lo tenemos que hacer valer. De hecho, cualquiera puede suicidarse si quiere. La vida no es del Estado, la medicina es la que se apropia de la vida. El bien jurídico es mío. Y yo hago lo que quiero. Si este parlamento no modifica la ley, si alguien ayuda a otra persona a morir, va en cana. Si yo tengo un paciente que está hecho mierda y lo ayudo a morir porque el tipo me lo pide, y yo lo ayudo porque es una actitud moral, voy preso. Y el médico que no lo ayuda, y habilita el dolor, no tiene ningún problema con la ley. No podemos seguir con esta distorsión de la realidad, porque además es una lotería quien te toca en ese momento. Alguien que te ayuda o alguien que te sostiene el dolor. Hoy tenemos seis proyectos de Ley, yo creo que el año que viene va a salir. Estamos cerca. Porque soy optimista, porque me estoy rompiendo el alma para que salga y porque no veo grandes hostilidades.

«EN ARGENTINA ES MÁS FRECUENTE LA MUERTE POR SUICIDIO QUE POR CÁNCER DE MAMA»

Llevando los límites aún más allá, el médico Mario Sebastiani propone el trabajo de una iniciativa de Ley que acompañe médica y psicológicamente a cualquier persona que elija no vivir más, en un proceso de cuidado y apoyo para alcanzar una muerte digna sin sufrimiento ni dolor.

En este sentido, el profesional asegura que una de cada 100 muertes en el mundo son producto del suicidio, y que en Argentina se registran ocho suicidios por día. Y por ello sostiene la necesidad de un marco legal.

“El suicidio es pecaminoso en esta sociedad, el suicida está mal visto. La escenografía del suicidio es gente que se tira del balcón o en las vías del tren. Es una muerte muy frecuente de la que no se habla: en Argentina es más frecuente la muerte por suicidio que por cáncer de mama», sostiene.

«Me parece muy importante no culpar a quienes deciden morir y la solución es clara: con una ley, asistir al suicida. Una ley que trabaje con la persona que tomó esa decisión, entre 30 y 60 días. Se trabaja con las personas que rodean a quien tomó la decisión, y si después del tiempo estipulado, la persona sostiene su idea, entonces se realiza un suicidio asistido. La muerte es una construcción, y la autonomía debe ser creciente”, concluye.

Árbitros robots y haters: la novela que ‘spoileó’ el debut argentino en Qatar

AUDIO

La novela de Nicolás Guglielmetti narra una historia con guiños a la realidad que transcurre en otro Mundial pero que tiene un componente anticipatorio de l la derrota inesperada de la Selección Nacional frente a Arabia Saudita. 

El escritor bahiense nacido en 1981 narra la historia de Toro futbolista argentino ficticio que fall un gol en la final del Mundial Brasil 2014 Foto IG
El escritor bahiense nacido en 1981, narra la historia de Toro, futbolista argentino ficticio que falló un gol en la final del Mundial Brasil 2014 / Foto IG

Una vez más la literatura hace valer su componente anticipatorio desde «¿Podrán los robots dominar el fútbol mundial?», una novela escrita por Nicolás Guglielmetti en la que, mucho antes de que la Argentina enfrentara a Arabia Saudita en el partido que este martes significó una inesperada derrota para la Selección Nacional, plantea una historia con guiños a la realidad que transcurre en otro Mundial de Fútbol donde el arbitraje está controlado por robots y al igual que en el comienzo de Qatar 2022 los jugadores reciben un hostigamiento de parte de los haters en las redes sociales.

La trama

Esta novela de 111 páginas, publicada por la editorial UOIEA!, es una historia contrafáctica que puede ser leída en clave profética. Guglielmetti, escritor bahiense nacido en 1981, narra la historia de Toro -un futbolista argentino ficticio que tuvo la oportunidad de hacer un gol y falló en la final del Mundial Brasil 2014- y a la vez de Nico, el amigo que lo acompaña y descubre una trama secreta de FIFA -la federación que nuclea al fútbol mundial- que incluye árbitros robots.

Luego de no haber podido definir con suerte, Toro es castigado en las redes sociales, como está sucediendo en estos días con los jugadores de la selección argentina tras perder con Arabia Saudita por 2-1. Al igual que el personaje del texto, el combinado dirigido por Lionel Scaloni que tiene como referente al mejor jugador del mundo, Lionel Messi, también recibe por estas horas algunos comentarios agresivos por su desempeño en el partido.

El equipo asiático tuvo un audaz planteo que consistió en «tirar el offside» en cada ataque de los argentinos, una estrategia que contó con la «complicidad» del VAR, el dispositivo por el que se le anularon tres goles al conjunto nacional a lo largo del partido, generando debates y suspicacias acerca de la falibilidad de esta tecnología. Escrita obviamente meses antes de este cotejo, la novela de Guglielmetti anticipa y tematiza estas nuevas cuestiones que convierten al fútbol en otro juego.

El periodista explica a Télam que el tema del robot como árbitro de la novela es una exageración en referencia a todas estas implementaciones tecnológicas como el VAR o el offside automático que «supuestamente vienen a traer justicia al fútbol y lo hacen más corrupto, menos justo y lo vacían del verdadero espíritu de este deporte tan noble». Y apunta: «que un partido se defina por un offside de una partecita del hombro o el canto de una uña tras cruzar líneas en tres dimensiones me parece un sicariato al espíritu del deporte mismo». Al escritor le resultan sospechosas las tecnologías que se aplican con criterios dispares dependiendo el contexto: «eso me parece más grave que un árbitro que se equivoque en el momento mismo de las acciones», sostiene.

En la novela, donde ya desde el título hay un claro homenaje al libro de Philip K. Dick «¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?», el lector vacila entre los personajes humanos y los manejados por una inteligencia artificial, eje de una trama policial que el lector trata de despejar a lo largo de los 22 capítulos que recorren el texto. Sin embargo, lo más importante de esta historia radica en mostrar las soledades y devenires detrás de los ídolos del fútbol, como en las quedaron sumergidos los jugadores argentinos en la concentración de Qatar.

Autor también de los libros «Fisher» y «Los refugiados», Guglieminetti tiene también un poemario publicado por Vox con el exjugador Ariel Ortega como protagonista, y en su libro anterior, «Antes que el tiempo arrase con todo», hay otro extenso poema dedicado a la muerte de Maradona.

– ¿Qué metáfora narra la ciencia ficción en tu novela?
– La ciencia ficción es un recurso que utilicé en todos mis proyectos anteriores en narrativa. Acá lo introduje a través del árbitro y la teoría conspirativa al punto que en la novela se duda constantemente qué personajes son personas y cuáles, meras inteligencias artificiales. Creo que eso lo traigo de mi fascinación a temprana edad por «Matadero 5» de Kurt Vonnegut, donde narra con maestría y humor corrosivo los espantos de la guerra hasta que la ciencia ficción irrumpe. También hay un guiño en el título a la gran novela de Philip K. Dick «¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?». Además de esto siempre me interesó el trabajo de tres escritores argentinos como son Luciano Lamberti, Felix Bruzzone y Carlos Godoy, que en algunas de sus historias cruzan el realismo con elementos sobrenaturales o de terror.

– ¿La aparición de las redes sociales han cambiado la relación entre las personas? ¿Hay algo positivo en esos vínculos? ¿Algo literario?
– Las redes sociales y las nuevas tecnologías atraviesan nuestras vidas por más que nos neguemos a eso. La posibilidad de estar interconectados con gente de cualquier parte del mundo que de ninguna otra manera podríamos conocer es algo positivo. El acceso inmediato a la información también. Yo por ejemplo soy fan de Twitter. Lo utilizo para divertirme y muchas veces para informarme mucho antes de que la noticia llegue a las redacciones, pero tampoco puedo negar que muchas veces es una cueva de haters. También veo muchas veces que ciertas personas crean un personaje para vender una imagen o un discurso que en nada se condice con cómo son en la vida real y ahí sí detecto mucho de literatura. Hay mucha gente haciendo literatura en las redes sociales y ¿quién soy yo para decir qué está bien o qué está mal?…

– Hiciste un poema dedicado a Maradona ¿Creés que tuvo una vida más épica y trágica en términos del héroe que Messi? ¿Se puede pensar en una novela de Messi?
– Maradona fue lo más grande que vi en la faz de la tierra. Nací en el 81 y tengo recuerdos vagos del 86 pero vi lo que hizo en el 90 con un tobillo como un pomelo contra Brasil y también lo vi en el 94 gritándole el gol a la FIFA, que luego se lo cargó con el episodio del doping que ya conocemos. El día que murió creo que una parte de nuestro ser argento murió con él. Aunque ahora que lo pienso a veces me pasa que lo creo vivo. Creo que Maradona trascendió a la propia muerte y creo que en ese sentido Messi es distinto y está bien que eso sea así. No creo que esté bien pedirle a Messi que sea Maradona. Él es el más grande a su manera y eso está muy bien. Incluso ahora que está más relajado sin el lastre de las finales perdidas se lo ve más humano y cercano a la gente.

– ¿Cuál es el aspecto más literario de la vida de un jugador de fútbol?
– La épica del fútbol es un material sumamente rico para hacer literatura. El jugador de fútbol tiene un superpoder que no tiene incluso la clase política: darle alegrías y sensaciones genuinas a un pueblo. Eso me parece mágico y trascendental. El aspecto más literario de la vida de un jugadores de fútbol creo que también viene en relación a eso de la superación. La mayoría vienen de orígenes humildes y ven en el fútbol una forma de salvarse no solo ellos sino a su grupo familiar y proyectarse, en muchos casos, a la cima del mundo. Creo que no hay material literario más rico que eso.

– ¿Cómo ves la relación entre fútbol y literatura?
– Para mí es natural. Yo jugaba en un club de Bahía Blanca llamado Bella Vista del cual salieron cracks como Alfio Basile, Jorge Recio, Martín Aguirre y Rodrigo Palacio. El problema es que yo no era ellos y el fútbol me abandonó a eso de los 19 años cuando ingresé a la universidad. Ahí me topé con un libro que cruzaba la poesía con el fútbol y se llamaba «Laspada», el autor era Marcelo Diaz. Ahí me di cuenta de que no debía separar mis dos pasiones que era el fútbol y la literatura sino profundizar sobre eso. La relación entre fútbol y literatura parece distante pero yo trabajo para que no sea así. Mi sueño es que la gran novela argentina esté atravesada por el fútbol. No puedo entender cómo en un país donde se respira este deporte no haya una literatura acorde a esa pasión. A veces me pasa que leo a grandes escritores tratando de acercarse al fútbol y no les creo que hayan tocado una pelota en su vida. Lo que yo intenté hacer en este trabajo fue plasmar la manera de pensar y decir de los jugadores de élite y su entorno. Mostrar el lado humano, sus soledades y padecimientos tras la fachada que les arma el marketing.

– ¿Tu novela de alguna forma es un homenaje al jugador de fútbol?
– Comencé a escribir la novela en 2014 tras la derrota del equipo de Sabella frente a Alemania. Ahí empecé a percibir un hostigamiento para con los jugadores de la selección de parte de los haters de las redes sociales y me pareció interesante construir un personaje que padeciera eso a tal punto de tener que exiliarse y fuera devorado por el olvido. Durante muchos años esa idea prosperó como una biografía no autorizada. Luego mi editor me sugirió agregar a la trama una teoría conspirativa en que el árbitro principal de aquella final había sido nada más ni nada menos que un robot creado por la FIFA para perjudicarnos.

Nace Shams, un superhéroe musulmán que lucha contra los prejuicios

AUDIO

En diálogo con Télam, el periodista Cicco – Abdul Wakil contó los detalles de su nueva creación: “Shams y la puerta del infierno”, una novela gráfica protagonizada por un empleado de una cabina de peajes que adhiere al sufismo, la rama espiritual del Islam.

Foto Pablo Aeli
Foto: Pablo Añeli

Hace unos 13 años, el periodista nacido como Emilio Fernández Cicco inició un camino espiritual de la mano del sufismo, una cofradía dentro del Islam considerada como la rama mística. Dejó de lado el ruido de la gran ciudad y las notas al estilo “periodismo gonzo”, su marca registrada. Se mudó a Lobos, a unos cien kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, en donde levantó una mezquita en el fondo de su casa, recibió el nombre de Abdul Wakil, peregrinó a La Meca e hizo un retiro espiritual de 40 días en silencio y soledad, entre muchas otras actividades vinculadas a la religiosidad. Y siguió cultivando el mundo de las palabras.

Luego de haber publicado “Rock and roll Islam” (Tusquets, 2020), un libro donde cuenta cómo nació el sufismo en la Argentina y su propia conversión, el autor presenta una novedad editorial, gestada durante la pandemia. Se trata de su primera novela gráfica, “Shams y las puerta del infierno”, que con ilustraciones de Elias Distefano “El Toreh” y color de Leila Kovacs, nos introduce en una aventura mágica y mística, donde abundan los ángeles, demonios y santos.

El libro, además, es interactivo: viene con links para escuchar música especialmente compuesta por el percusionista Sami Sebastian para acompañar la lectura y una de las ilustraciones tiene un QR que lleva a un video .

“Shams es el primer superhéroe musulmán hecho en Latinoamérica, al menos que tenga memoria”, cuenta el autor en diálogo con Télam, para luego detallar que “la historia transcurre en Argentina, en Buenos Aires, protagonizada por un empleado de una cabina de peajes que recibe un llamado a la aventura con la noticia de que se murió su maestro sufí”.

-¿Cómo se explicaría el superpoder de Shams?
-Tiene una cualidad: al margen de ser muy grande y muy voluminoso, tiene una problema en una glanda que no le permite sentir miedo. Muchas de las aventuras que vive son por esa temeridad y ausencia de miedo, por ciertos episodios familiares y cosas que le suceden a lo largo de su vida. Shams tiene que reemplazar a su maestro, tiene que atravesar un desafío, una aventura en soledad. Tiene que pasar cuarenta días encerrado, enfrentando a sus cuatro grandes enemigos: que tenemos todos adentro nuestro: que es el ego, el demonio, el mundo, ese enfrentamiento es casi un duelo corporal, en esa reclusion, en ese retiro de 40 días se abren mundos paralelos que Shams activa cuando pone la cabeza sobre la alfombra y se transporta a otro mundo. Cuando uno hace el rezo, se pone la cabeza en la alfombra y ese es lo más sagrado dentro del Islam. Tu alma asciende, cada vez que uno pone la cabeza en la alfombra algo sucede a otro nivel. Entonces, tomando esa referencia, es que Shams cada vez que pone la cabeza en la alfombra se transporta a otro mundo, un mundo intermedio donde se suceden todas las aventuras que se cuentan en la historia.

Foto Pablo Aeli
Foto: Pablo Añeli

-¿Cómo surgió el cómic?
-Hace años que me inicié en el sufismo. Tengo más de la mitad de mi vida como periodista. Y me di cuenta que había cosas que no podía transmitir con crónicas. Hice crónicas cuando viajé a Meca, entrevisté a mi maestro, hay ciertas cosas del camino que son muy difíciles de describir.  Una vez leyendo un cómic que hizo Alejandro Jodorowsky , “El Incal”, de los años 80 el contaba que le había pasado lo mismo  que él tenía mucha experiencia espiritual, mucho recorrido en el budismo zen, en el chamanismo, en el tarot, y había decidido implantarlo de algún modo en ese cómic que hizo con Moebius. Me pasó algo parecido, había muchas cosas que quería contar, y el despliegue visual del cómic era el  mejor escenario, formato para poderlo transmitir. De eso trata “Shams”, es una aventura que por primera vez traduce cierto conocimiento esotérico y secreto del Islam en una historieta que se lee casi como si fuera “El Señor de los anillos”, o “Games of thrones”.

-Pero en un contexto argentino…
-No es una historia de las “Mil y un noches”, es una historia que pudo haber pasado aquí y ahora. De hecho, muchas de las historias que se cuentan son verdades que ya han sucedido, con sufis argentinos. Se reúne en una Dargah, los espacios sufi donde nos juntamos los derviches en todo el mundo que está en el medio de Buenos Aires. Es una casa con parque no deja de estar rodeada de edificios

-¿Te parece un contenido apto para un público infantil?
-No diría infantil porque hay luchas muy cruentas entre ángeles y demonios. El cómic no está pensado para los niños, aunque ahora los niños ven cualquier cosa. Shams tiene que enfrentar situaciones bastante duras, hay sangre, episodios bastante tortuosos de su vida, de su pasado, que él tiene que atravesar, hay cierto drama, más allá de que es una historia luminosa, hay una lucha entre bien y el mal que lo va a entender más un adolescente o un adulto que un niño que se le pueden escapar ciertos guiños.

Foto Pablo Aeli
Foto: Pablo Añeli

-¿Qué te gustaría lograr a través del cómic?
-Este cómic no deja de ser una historia divertida, entretenida, que a su vez nos informa de un conocimiento que normalmente está vedado para el público que no le interesa el Islam, o piensa que es algo truculento o violento, sin embargo hay todo un mundo muy rico narrativamente, que los musulmanes no saben contar, o lo contamos entre musulmanes. Al público de Occidente no le llega nunca esa información. El comic es un puente para contar toda esa información de esa tradición del Islam que llega al gran público que consume cómics que lo va a disfrutar como una gran aventura fantástica.

-Hay una gran tradición literaria en el Islam.
-Dentro del Islam, el sufismo sobre todo, siempre se eligieron formatos diferentes para llevar el mensaje. Uno fue la poesía de Rumi, que es el gran representante, danzas sagradas circulares, los trovadores a lo largo de la historia se decía que eran sufi, las fábulas de Esopo, siempre los maestros han llevado su conocimiento a otros formatos, a otros planos. Si hoy hubiera maestros presentes seguramente escribirían un cómic como Shams donde pudieran implantar su conocimiento, su lección, su sabiduría de toda esta tradición en un formato de una aventura que se lee como tal.

-¿Qué opinión te merece la inclusión de personajes musulmanes en la industria del entretenimiento estadounidense?
-Dentro de la concepción de los superhéroes hay algunos musulmanes. Pero no dejan de estar clonados dentro de lo que ya conocemos. Hay un Linterna verde musulmán. Hay un Capitán América musulmán. Está Nightrunner, que fue entrenado por Batman y tiene un murciélago en el pecho. Está la Señorita Marvell, que es musulmana de familia de paquistaníes. Sin embargo, originalmente no era musulmana. Lo que muestran es que sus papás son demasiado conservadores. Sigue ese estigma que si hay algo malo con ser musulmán, hay algo retrógrado. Eso no es real.  Siente que en estos ejemplos en realidad no hay una historia por contar sino un público para satisfacer. El punto de partida es el departamento de marketing que piensa ‘vamos a hacer unos personajes para los musulmanes’ y no de un autor creativo musulmán que hace un personaje con toda la tradición.

Foto Pablo Aeli
Foto: Pablo Añeli

-¿Te gustaría que Shams llegue cine?
-“Shams” es una aventura que bien podría catapultarse como una película de cine, algo así como “Laberinto de Fauno” de Guillermo del Toro.

-¿Cuáles fueron las influencias a la hora de hacer un cómic?
-Me gusta mucho “Sandman” , todo lo que hace Neil Gaiman me gusta mucho. Obviamente Alan Moore. Él también tiene algo espiritual, un condimento de magia que trata de llevar en sus historias. Hay algo que trasciende. No son solamente historias de monstruos y superhéroes, siempre va un poquito más allá. Esa idea me gusta mucho. Por otro lado, hay toda una tradición que no tiene que ver con el cómic sino con el rock. Hay rockeros personificados dentro de los personajes. Algunos están del lado de los ángeles, otros de los demonios y otros de los santos. A medida que lo vean van a ver quién es cada uno y lo van a tratar de identificar. Aparecen rockeros contemporáneos internacionales, como Bob Dylan, Patty Smith y Robert Johnson. Me gusta este puente. Es mi propia vida. Es la música que escuché de joven.

-¿Seguís escuchando mucha música?
-Hay algo que sucede cuando estás en un camino espiritual verdadero: hay cosas que te dejan de gustar. Se desmagnetizan. Como cuando eras chico y jugabas con juguetes y de repente no pasa más nada. Me acuerdo de jugar con los He Man y ya tener diez años y ya te sentis medio un tonto, no te produce más nada. No hay más magia. Eso sucede cuando elegís un camino espiritual que te transforma por dentro, se desmagnetizan ciertas cosas. A mi por ejemplo me desmagnetizó el cine, lo mismo la música. No es que sea pecado pero me enamoré de otra música. Cuando escucho música, es música sufi. El camino espiritual verdadero es tan lindo, te llena tanto por dentro que todo lo demás te deja de importar.

BORRADOS O EXTREMISTAS

En septiembre de este año, un estudio de la Annenberg Inclusion Initiative, un proyecto basado en la USC Annenberg School for Communication and Journalism con apoyo de Pillars Fund, Ford Foundation y del actor Riz Ahmed, titulado “Borrados o extremistas”, reveló que en las 200 series más populares de los países anglosajones, que suelen ser vistas por el resto del mundo, sólo el 1,1 por ciento de los personajes que hablan son musulmanes, más allá del hecho de que un cuarto de la población mundial es musulmana.

En cuanto a las películas, el porcentaje apenas sube a 1,6 por ciento. Tanto en las series como en las películas, los personajes musulmanes son mayoritariamente hombres, y aparecen relacionadas con la violencia, con el fundamentalismo y el terrorismo. La tendencia se viene revirtiendo en los cómics, donde comenzaron a hacerse notar personajes musulmanes, pero la industria cultural sigue dominada por la islamofobia y la invisibilización de las personas islámicas, en momentos de auge de la xenofobia y el racismo en muchos de los países más poderosos del planeta.

-¿Por qué crees que hay tantos prejuicios contra los musulmanes?
-Si hay un país muy lejano al que sólo llega información del fútbol de cuando hay conflictos y luchas entre los barrabravas y matan personas y vos vas a querer contarle el amor por el fútbol y lo bien que juega Messi, te van a mirar con desconfianza. Porque parece que el fútbol sólo se vincula a la criminalidad. Con el Islam sucede lo mismo: lo único que nos llega a los medios es cuando un loco en nombre del Islam hace algo terrible y eso es todo lo que conocemos.

Foto Pablo Aeli
Foto: Pablo Añeli

-¿Shams es un superhéroe que lucha contra los prejuicios?
-Lo de Shams es un intento por sacar esos prejuicios, desmontarlos. Contar una historia fantástica con un montón de elementos verdaderos que son parte de la tradición. Es un superhéroe que combate contra los prejuicios y contra todo lo malo que tenemos adentro. Uno siempre echa la culpa afuera. La palabra Yihad, de la que tanto hablan los medios, significa en árabe ‘esfuerzo por sobreponerse a algo’. Está la Yihad menor que la batalla campal, y la mayor es la lucha contra tus enemigos internos: tu ego, tus demonios, las cosas materiales, los deseos que no te llevan a nada. Esa es la gran batalla, trata de la odisea de un héroe por conquistar a esos enemigos.

-¿Qué reflexión te merece lo sucedido con Charlie Hebdo?
-En relación a la polémica por Charlie Hebdo. Ha dividido el mundo y el mundo islamico también. Obviemnete el Islam siempre condena cualquier tipo de acción terrorista. Pero la condena de verdad. En el Corán dice que aquel que mata injustificadamente a una persona es como si hubiera matado a toda la humanidad. Va al infierno, no va a ningún paraíso. Con lo cual, lo que ha sucedido es tremendamente terrible y no tiene nada que ver con el Islam. Aun así, además de esa condena, lo que es cierto es que hay cierta ofensa provocada intencionalmente, sabiendo que al otro le va a molestar. Es muy difícil de explicar porque en el cristianismo Jesús está muy manoseado, se han hecho películas, dibujos animados. En el Islam, al profeta Mohamed -la paz sea con el- no lo podes pintar o dibujar, está muy preservado, es muy lindo preservarlo del consumo, de que no haya posters, cada uno lleva su imagen en el corazón. Y ver que lo menosprecian en una tira muy ofensiva, causa dolor. Durante muchos años me dediqué a investigar el humor y usé muchísimo humor en mis crónicas. Uno sabe cuando realmente quiere meter el dedo en la llaga o cuando es para reirnos entre todos. La situación de los musulmanes en Francia es la más difícil del mundo, la comunidad islámica sufre una asfixia muy severa. Esa burla era patear a un caído, algo muy duro e hiriente. Esteban menospreciando y afeando algo que preservamos en el corazón. Generó dolor a millones y millones de personas. Pero repito: eso no justifica absolutamente ninguna violencia.

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Foto Pablo Aeli
Foto: Pablo Añeli

Hace unos 13 años, el periodista nacido como Emilio Fernández Cicco inició un camino espiritual de la mano del sufismo, una cofradía dentro del Islam considerada como la rama mística. Dejó de lado el ruido de la gran ciudad y las notas al estilo “periodismo gonzo”, su marca registrada. Se mudó a Lobos, a unos cien kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, en donde levantó una mezquita en el fondo de su casa, recibió el nombre de Abdul Wakil, peregrinó a La Meca e hizo un retiro espiritual de 40 días en silencio y soledad, entre muchas otras actividades vinculadas a la religiosidad. Y siguió cultivando el mundo de las palabras.

Luego de haber publicado “Rock and roll Islam” (Tusquets, 2020), un libro donde cuenta cómo nació el sufismo en la Argentina y su propia conversión, el autor presenta una novedad editorial, gestada durante la pandemia. Se trata de su primera novela gráfica, “Shams y las puerta del infierno”, que con ilustraciones de Elias Distefano “El Toreh” y color de Leila Kovacs, nos introduce en una aventura mágica y mística, donde abundan los ángeles, demonios y santos.

El libro, además, es interactivo: viene con links para escuchar música especialmente compuesta por el percusionista Sami Sebastian para acompañar la lectura y una de las ilustraciones tiene un QR que lleva a un video .

“Shams es el primer superhéroe musulmán hecho en Latinoamérica, al menos que tenga memoria”, cuenta el autor en diálogo con Télam, para luego detallar que “la historia transcurre en Argentina, en Buenos Aires, protagonizada por un empleado de una cabina de peajes que recibe un llamado a la aventura con la noticia de que se murió su maestro sufí”.

-¿Cómo se explicaría el superpoder de Shams?
-Tiene una cualidad: al margen de ser muy grande y muy voluminoso, tiene una problema en una glanda que no le permite sentir miedo. Muchas de las aventuras que vive son por esa temeridad y ausencia de miedo, por ciertos episodios familiares y cosas que le suceden a lo largo de su vida. Shams tiene que reemplazar a su maestro, tiene que atravesar un desafío, una aventura en soledad. Tiene que pasar cuarenta días encerrado, enfrentando a sus cuatro grandes enemigos: que tenemos todos adentro nuestro: que es el ego, el demonio, el mundo, ese enfrentamiento es casi un duelo corporal, en esa reclusion, en ese retiro de 40 días se abren mundos paralelos que Shams activa cuando pone la cabeza sobre la alfombra y se transporta a otro mundo. Cuando uno hace el rezo, se pone la cabeza en la alfombra y ese es lo más sagrado dentro del Islam. Tu alma asciende, cada vez que uno pone la cabeza en la alfombra algo sucede a otro nivel. Entonces, tomando esa referencia, es que Shams cada vez que pone la cabeza en la alfombra se transporta a otro mundo, un mundo intermedio donde se suceden todas las aventuras que se cuentan en la historia.

Foto Pablo Aeli
Foto: Pablo Añeli

-¿Cómo surgió el cómic?
-Hace años que me inicié en el sufismo. Tengo más de la mitad de mi vida como periodista. Y me di cuenta que había cosas que no podía transmitir con crónicas. Hice crónicas cuando viajé a Meca, entrevisté a mi maestro, hay ciertas cosas del camino que son muy difíciles de describir.  Una vez leyendo un cómic que hizo Alejandro Jodorowsky , “El Incal”, de los años 80 el contaba que le había pasado lo mismo  que él tenía mucha experiencia espiritual, mucho recorrido en el budismo zen, en el chamanismo, en el tarot, y había decidido implantarlo de algún modo en ese cómic que hizo con Moebius. Me pasó algo parecido, había muchas cosas que quería contar, y el despliegue visual del cómic era el  mejor escenario, formato para poderlo transmitir. De eso trata “Shams”, es una aventura que por primera vez traduce cierto conocimiento esotérico y secreto del Islam en una historieta que se lee casi como si fuera “El Señor de los anillos”, o “Games of thrones”.

-Pero en un contexto argentino…
-No es una historia de las “Mil y un noches”, es una historia que pudo haber pasado aquí y ahora. De hecho, muchas de las historias que se cuentan son verdades que ya han sucedido, con sufis argentinos. Se reúne en una Dargah Los espacios sufi donde nos juntamos los derviches en todo el mundo q esta en el medio de Buenos Aires, una casa con parque no deja de estar rodeada de edificios,

-¿Te parece un contenido apto para un público infantil?
-No diría infantil porque hay luchas muy cruentas entre ángeles y demonios. El cómic no está pensado para los niños, aunque ahora los niños ven cualquier cosa. Shams tiene que enfrentar situaciones bastante duras, hay sangre, episodios bastante tortuosos de su vida, de su pasado, que él tiene que atravesar, hay cierto drama, más allá de que es una historia luminosa, hay una lucha entre bien y el mal que lo va a entender más un adolescente o un adulto que un niño que se le pueden escapar ciertos guiños.

Foto Pablo Aeli
Foto: Pablo Añeli

-¿Qué te gustaría lograr a través del cómic?
-Este cómic no deja de ser una historia divertida, entretenida, que a su vez nos informa de un conocimiento que normalmente está vedado para el público que no le interesa el Islam, o piensa que es algo truculento o violento, sin embargo hay todo un mundo muy rico narrativamente, que los musulmanes no saben contar, o lo contamos entre musulmanes. Al público de Occidente no le llega nunca esa información. El comic es un puente para contar toda esa información de esa tradición del Islam que llega al gran público que consume cómics que lo va a disfrutar como una gran aventura fantástica.

-Hay una gran tradición literaria en el Islam.
-Dentro del Islam, el sufismo sobretodo, siempre se eligieron formatos diferentes para llevar el mensaje. Uno fue la poesía con Rumi, que es el gran representante, danzas sagradas circulares, los trovadores a lo largo de la historia se decias q eran sufi, las fábulas de esopo, siempre los maestros han llevado su conocimiento a otros formatos, a otros planos. Si hoy hubiera maestros presentes seguramente escribirían un cómic como Shams donde pudieran implantar su conocimiento, su lección, su sabiduría de toda esta tradición en un formato de una aventura que se lee como tal.

-¿Qué opinión te merece la inclusión de personajes musulmanes en la industria del entretenimiento estadounidense?
-Dentro de la concepción de los superhéroes hay algunos musulmanes. Pero no dejan de estar clonados dentro de lo que ya conocemos. Hay un Linterna verde musulmán. Hay un Capitán América musulmán. Está Nightrunner, que fue entrenado por Batman y tiene un murciélago en el pecho. Está la Señorita Marvell, que es musulmana de familia de paquistaníes. Sin embargo, originalmente no era musulmana. Lo que muestran es que sus papás son demasiado conservadores. Sigue ese estigma que si hay algo malo con ser musulmán, hay algo retrógrado. Eso no es real.  Siente que en estos ejemplos en realidad no hay una historia por contar sino un público para satisfacer. El punto de partida es el departamento de marketing que piensa ‘vamos a hacer unos personajes para los musulmanes’ y no de un autor creativo musulmán que hace un personaje con toda la tradición.

Foto Pablo Aeli
Foto: Pablo Añeli

-¿Te gustaría que Shams llegue cine?
-“Shams” es una aventura que bien podría catapultarse como una película de cine, algo así como “Laberinto de Fauno” de Guillermo del Toro.

-¿Cuáles fueron las influencias a la hora de hacer un cómic?
-Me gusta mucho “Sandman” , todo lo que hace Neil Gaiman me gusta mucho. Obviamente Alan Moore. Él también tiene algo espiritual, un condimento de magia que trata de llevar en sus historias. Hay algo que trasciende. No son solamente historias de monstruos y superhéroes, siempre va un poquito más allá. Esa idea me gusta mucho. Por otro lado, hay toda una tradición que no tiene que ver con el cómic sino con el rock. Hay rockeros personificados dentro de los personajes. Algunos están del lado de los ángeles, otros de los demonios y otros de los santos. A medida que lo vean van a ver quién es cada uno y lo van a tratar de identificar. Aparecen rockeros contemporáneos internacionales, como Bob Dylan, Patty Smith y Robert Johnson. Me gusta este puente. Es mi propia vida. Es la música que escuché de joven.

-¿Seguís escuchando mucha música?
-Hay algo que sucede cuando estás en un camino espiritual verdadero: hay cosas que te dejan de gustar. Se desmagnetizan. Como cuando eras chico y jugabas con juguetes y de repente no pasa más nada. Me acuerdo de jugar con los He Man y ya tener diez años y ya te sentis medio un tonto, no te produce más nada. No hay más magia. Eso sucede cuando elegís un camino espiritual que te transforma por dentro, se desmagnetizan ciertas cosas. A mi por ejemplo me desmagnetizó el cine, lo mismo la música. No es que sea pecado pero me enamoré de otra música. Cuando escucho música, es música sufi. El camino espiritual verdadero es tan lindo, te llena tanto por dentro que todo lo demás te deja de importar.

BORRADOS O EXTREMISTAS

En septiembre de este año, un estudio de la Annenberg Inclusion Initiative, un proyecto basado en la USC Annenberg School for Communication and Journalism con apoyo de Pillars Fund, Ford Foundation y del actor Riz Ahmed, titulado “Borrados o extremistas”, reveló que en las 200 series más populares de los países anglosajones, que suelen ser vistas por el resto del mundo, sólo el 1,1 por ciento de los personajes que hablan son musulmanes, más allá del hecho de que un cuarto de la población mundial es musulmana.

En cuanto a las películas, el porcentaje apenas sube a 1,6 por ciento. Tanto en las series como en las películas, los personajes musulmanes son mayoritariamente hombres, y aparecen relacionadas con la violencia, con el fundamentalismo y el terrorismo. La tendencia se viene revirtiendo en los cómics, donde comenzaron a hacerse notar personajes musulmanes, pero la industria cultural sigue dominada por la islamofobia y la invisibilización de las personas islámicas, en momentos de auge de la xenofobia y el racismo en muchos de los países más poderosos del planeta.

-¿Por qué crees que hay tantos prejuicios contra los musulmanes?
-Si hay un país muy lejano al que sólo llega información del fútbol de cuando hay conflictos y luchas entre los barrabravas y matan personas y vos vas a querer contarle el amor por el fútbol y lo bien que juega Messi, te van a mirar con desconfianza. Porque parece que el fútbol sólo se vincula a la criminalidad. Con el Islam sucede lo mismo: lo único que nos llega a los medios es cuando un loco en nombre del Islam hace algo terrible y eso es todo lo que conocemos.

Foto Pablo Aeli
Foto: Pablo Añeli

-¿Shams es un superhéroe que lucha contra los prejuicios?
-Lo de Shams es un intento por sacar esos prejuicios, desmontarlos. Contar una historia fantástica con un montón de elementos verdaderos que son parte de la tradición. Es un superhéroe que combate contra los prejuicios y contra todo lo malo que tenemos adentro. Uno siempre echa la culpa afuera. La palabra Yihad, de la que tanto hablan los medios, significa en árabe ‘esfuerzo por sobreponerse a algo’. Está la Yihad menor que la batalla campal, y la mayor es la lucha contra tus enemigos internos: tu ego, tus demonios, las cosas materiales, los deseos que no te llevan a nada. Esa es la gran batalla, trata de la odisea de un héroe por conquistar a esos enemigos.

-¿Qué reflexión te merece lo sucedido con Charlie Hebdo?
-En relación a la polémica por Charlie Hebdo. Ha dividido el mundo y el mundo islamico también. Obviemnete el Islam siempre condena cualquier tipo de acción terrorista. Pero la condena de verdad. En el Corán dice que aquel que mata injustificadamente a una persona es como si hubiera matado a toda la humanidad. Va al infierno, no va a ningún paraíso. Con lo cual, lo que ha sucedido es tremendamente terrible y no tiene nada que ver con el Islam. Aun así, además de esa condena, lo que es cierto es que hay cierta ofensa provocada intencionalmente, sabiendo que al otro le va a molestar. Es muy difícil de explicar porque en el cristianismo Jesús está muy manoseado, se han hecho películas, dibujos animados. En el Islam, al profeta Mohamed -la paz sea con el- no lo podes pintar o dibujar, está muy preservado, es muy lindo preservarlo del consumo, de que no haya posters, cada uno lleva su imagen en el corazón. Y ver que lo menosprecian en una tira muy ofensiva, causa dolor. Durante muchos años me dediqué a investigar el humor y usé muchísimo humor en mis crónicas. Uno sabe cuando realmente quiere meter el dedo en la llaga o cuando es para reirnos entre todos. La situación de los musulmanes en Francia es la más difícil del mundo, la comunidad islámica sufre una asfixia muy severa. Esa burla era patear a un caído, algo muy duro e hiriente. Esteban menospreciando y afeando algo que preservamos en el corazón. Generó dolor a millones y millones de personas. Pero repito: eso no justifica absolutamente ninguna violencia.

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Eudeba inició un puente de intercambio de ciencia y pensamiento entre Argentina y Brasil

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A partir de un intercambio entre la editorial universitaria argentina y su par de la Universidad Estadual de San Pablo ambas editarán ensayos producidos en el ámbito académico de los dos países con prólogo de investigadores locales.  

Sagastizabal director de la coleccin Guterre de Unesp y lvarez editor de Eudeba en la presentacin de la coleccin Foto Ernesto Samandjian
Sagastizabal (director de la colección), Guterre (de Unesp) y Álvarez (editor de Eudeba) en la presentación de la colección. Foto: Ernesto Samandjian.

Con tres libros que tratan la historia de la lectura y los lectores brasileños, los consensos y los conflictos en la democracia contemporánea, y una historia de las mujeres desde la perspectiva de los viajeros cristianos entre los siglos XIII y XV se presentó la colección Puentes de Encuentro que la editorial universitaria Eudeba encaró a partir de un intercambio con su par, la editorial de la Universidad Estatal Paulista (Editora Unesp), para difundir el pensamiento y la ciencia que se producen tanto en la Argentina como en Brasil.

“Hace tiempo que veníamos analizando la necesidad de un vínculo de la producción escrita de investigadores de países vecinos que, sin embargo, prácticamente no se conocen”, explica Leandro de Sagastizábal, coordinador del proyecto, quien destaca que ambas editoriales tienen un perfil similar: “Son empresas universitarias independientes. La Unesp es una fundación y Eudeba es una sociedad de economía mixta; las dos tienen catálogos que se enfocan en la producción académica pero que apuntan a un público más amplio”.

Por su parte, Jezio Hernani Bomfim Gutierre, director ejecutivo de Editora Unesp, apunta que la cooperación cultural entre Brasil y Argentina está a su juicio “escandalosamente restringida” y destaca que la iniciativa que impulsan ambos sellos son “pasos en la dirección correcta”. “Esta acción promueve el intercambio de conocimientos técnicos comerciales, la ampliación del número de lectores potenciales y finalmente, al tratarse de una colección de títulos académicos, la intensificación del diálogo de las comunidades científicas de los dos países”, define el editor brasileño.

Ambos representantes de las editoriales coinciden en la riqueza del intercambio aún cuando sus países tienen diferentes tamaños e incluso situaciones sociales y políticas diversas. “Las realidades literarias y sociales de los dos países, Argentina y Brasil, permiten un diálogo más amplio. Brasil mantiene y preserva intercambios seculares con el Hemisferio Norte, es decir con países distantes, con realidades muy distintas a la nuestra. La proximidad geográfica con Argentina permite intercambios más naturales y el intercambio de experiencias aún estimulado por las diferencias hace más interesante el diálogo”, sintetiza Bomfim Gutierre.

Una historia de la lectura en Brasil
Una historia de la lectura en Brasil.

Ese intercambio comenzó con tres títulos: “Literatura: ayer, hoy y mañana. Lectores y lecturas en la historia de Brasil”, de Marisa Lajolo; “Las mujeres de los otros. Los viajeros cristianos en las tierras al oriente, entre los siglos XIII y XV”, de Susani Silveira Lemos França, y “Consenso y conflicto en la democracia contemporánea”, de Luis Felipe Miguel. “Todos vienen traducidos por la Unesp pero cuentan con un prólogo de académicos argentinos”, apunta de Sagastizábal, quien adelanta que los próximos textos que publicará la colección son “El libro de los milagros”, de Carlos Orsi, y “Alzheimer. La enfermedad y sus cuidados”, de Alessandro Ferrari Jacinto y Marisa Folgato.

La editorial argentina ya analiza cuáles son los títulos de académicos locales que compartirá con su par de Brasil para retribuir la gentileza y contribuir al intercambio de ideas entre ambos países, en un diálogo que no solo apunta a lectores del ámbito universitario sino que busca llegar al público en general de toda Hispanoamérica.

Como parte del proyecto de coedición, Eudeba tendrá a su cargo la producción, distribución y comercialización para todo el área de la lengua en español y los títulos a publicar son trabajos académicos que llevarán un prefacio de los autores a la edición en castellano y un prólogo realizado por especialistas de nuestro país.

Los primeros textos

En “Consenso y conflicto en la democracia contemporánea” Luis Felipe Miguel, profesor de la Universidad de Brasilia y coordinador del Grupo de Investigación sobre Democracia y Desigualdades, retoma la lectura de “El Príncipe” de Nicolás Maquiavelo desde dos conceptos tan antagónicos como complementarios: realidad y crítica. Lo hace proponiendo una definición de democracia como un proyecto de enfrentamiento de las estructuras de dominación vigentes en una determinada sociedad.

La democracia como bsqueda de consenso
La democracia como búsqueda de consenso.

“El autor busca mostrar cómo las nociones de conflicto y de intereses están ausentes en los análisis contemporáneos. De este modo se ha producido un deslizamiento hacia la ilusión de consenso, como lo opuesto al conflicto”, analiza la recientemente fallecida politóloga María Matilde Ollier en el prólogo.

“Literatura: ayer, hoy y mañana” de Marisa Lajolo, profesora de la Universidad Estadual de Campinas, lleva por subtítulo “Lectores y lecturas en la historia de Brasil” y encara un análisis sobre la construcción del canon literario a partir del análisis del concepto mismo de literatura. “Lajolo elabora un recorrido diverso, entre textos canónicos y otros menos prestigiosos. Analiza las palabras que transitan por los márgenes y canta al ritmo de la música popular. Porque comprende que “alto” y bajo son cualidades y etiquetas temporarias cuando se piensa en la literatura y la cultura”, adelanta Luciana Rabinovich en el prefacio.

Finalmente, en “Las mujeres de los otros”, Susani Silveira Lemos França, doctora en Cultura Portuguesa de la Universidad de Lisboa profesora de Historia Medieval de la Universidad Estadual Paulista, enfoca a un colectivo que dejó de ser participante secundario para convertirse en objeto de análisis de la historiografía y lo cruza con otro de particular actualidad en el siglo XXI: los desplazamientos humanos. “¿Qué sorprende a los viajeros occidentales de las mujeres de los otros? ¿Qué deciden incluir en sus crónicas sobre este colectivo marcado por una doble condición de otredad?”, enuncia en el prólogo Ximena González como preguntas centrales que guían la construcción del texto.

Las mujeres desde una mirada alternativa
Las mujeres, desde una mirada alternativa.

«Gaia 3.0»: arte, ciencia y naturaleza, en la muestra de Joaquín Fargas en el San Martín

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El artista ingeniero expone una selección de obras en el Centro Cultural San Martín entre las que se encuentra «Glaciator», premiada en el Festival Ars Electronica 2017 -la más importante cita mundial de las artes electrónicas y digitales que se celebra cada septiembre en la ciudad austríaca de Linz.

Una de las obras de la muestra
Una de las obras de la muestra.

«Gaia 3.0» es una muestra de arte interactivo basada en una selección de obras del artista-ingeniero Joaquín Fargas, que  puede visitarse en el porteño Cultural San Martín, sobre la idea de que «el futuro de la humanidad dependerá de nuestras acciones de hoy en torno al vínculo tecnología naturaleza», informaron los organizadores.

Gaia, en la mitología griega es la personificación de la Madre Tierra, da título a esta antología que reúne algunas de las instalaciones de arte diseñadas por Fargas y más celebradas a nivel mundial, donde «el público podrá interactuar con obras que cuentan con recursos de accesibilidad para personas con discapacidad visual y motriz», indicaron.

Con entrada gratuita, la muestra podrá recorrerse hasta el 11 de diciembre -los viernes de 19 a 21, los sábados de 18 a 21 y los domingos de 16 a 20- en la sala Sótano Beat del edificio de Sarmiento 1551, CABA.

Joaqun Fargas y una de sus obras
Joaquín Fargas y una de sus obras.

Piezas como «Robotika, the nannybot» plantean cuestiones como si estamos los seres humanos en condiciones de garantizar la supervivencia de nuestra especie o si estamos dispuestos a delegar en una Inteligencia Artificial nuestro futuro; al tiempo que obras como «Rabdomante», «Glaciator» o «Don Quijote contra el cambio climático» proponen soluciones en relación al calentamiento global y pregunta si esos caminos son utópicos.

En tanto, «El libro absoluto» expone la relación entre la información y el conocimiento y el Proyecto «Biósfera» pone en evidencia la fragilidad del planeta y la necesidad de su cuidado ¿cómo? aislando ecosistemas naturales -que representan a una escala infinitesimal nuestro planeta- en recipientes sellados donde la única interacción con el medio es a través del calor y la luz.

Fargas fue premiado en el Festival Ars Electronica 2017 -la más importante cita mundial de las artes electrónicas y digitales que se celebra cada septiembre en la ciudad austríaca de Linz- justamente por “Glaciator”, una de las obras que se exhiben en el San Martín.

Se trata de un robot que se alimenta de energía solar, creado para compactar y recristalizar la nieve de la Antártida reconvirtiéndola en hielo y permitiendo que se adhiera a la masa del glaciar. Con su lento y poético andar, esta máquina busca generar conciencia sobre las consecuencias del calentamiento global, que en los últimos 50 años ha derretido significativamente la masa de hielo polar.

Arte y naturaleza en la muestra del Centro Cultural San Martn
Arte y naturaleza en la muestra del Centro Cultural San Martín.

Ingeniero y artista, Fargas (1950) es responsable de obras ligadas a propuestas posibles o utópicas en relación a la vida, su preservación y la interrelación de los seres. Su obra ha sido expuesta en museos, galerías y bienales en diversas regiones del globo y es titular de la Cátedra de Arte y Tecnología de la Universidad Maimónides, en la cual fundó el Laboratorio de Bioarte, que además dirige.

“Me preocupa el ser humano y sus posibilidades de supervivencia en el futuro. Traduzco eso en mis obras. No me refiero específicamente a temas ambientales, sino a la historia del hombre. Estamos todos en el mismo planeta. Me pregunto qué va a pasar con el medio ambiente de aquí a 200 años, o cómo nos va a modificar la tecnología”, explicó en su momento a Télam.

La pieza que también pasó por Venecia fue distinguida también en la categoría de arte híbrido del Prix Ars Electronica

En tanto, el «Libro absoluto» que podrá verse en el sótano del centro cultural estuvo expuesto en la Biblioteca de Alejandría, Egipto, una de las más importantes del mundo antiguo.

Se trata de la utopía de “un libro que pudiera contener todo el conocimiento en un solo volumen, como una enciclopedia, inspirada en ‘El libro de arena’ y ‘La Biblioteca de Babel’, dos cuentos de Jorge Luis Borges”, contó en aquella entrevista este creador.

Fargas es ingeniero y artista
Fargas es ingeniero y artista.

¿Es posible un libro contenedor del conocimiento universal? ¿Es Internet la figura que estábamos buscando? Son algunos de los interrogantes que le dieron origen: “El Libro Absoluto nos impulsa a explorar caminos. Sus páginas efímeras no tienen posibilidad de ser mostradas dos veces, solo pueden verse una única vez”, detalla sobre ese objeto, compuesto por dos pirámides unidas por la base que contienen nueve prismas que giran sobre un eje central generando miles de combinaciones.

El espectador debe colocarse frente a la obra y hacerla girar y los resultados producen -en un monitor ubicado enfrente- una página única e irrepetible, gracias a un motor de búsqueda que se alimenta de la información en Internet en forma aleatoria.

El desafío cultural de leer Qatar sin miradas occidentalizantes

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Sin justificar ni demonizar el funcionamiento de sociedades diferentes, el comienzo del máximo torneo del fútbol mundial invita al análisis de algunos comportamientos difíciles de entender desde occidente. De los derechos humanos a la violencia de género.

Foto Maximiliano Luna
Foto: Maximiliano Luna

Más allá del debate sobre los derechos regresivos contra las mujeres y la penalización de la homosexualidad, o de cuestiones laborales como el opresivo sistema de Kafala, el Mundial de Fútbol que este domingo comenzó a jugarse en Qatar trae como desafío aprender a leer una cultura y una sociedad muy distinta a la nuestra y a los debates que la atraviesan desde una mirada emancipada de los cánones occidentales y de relativismos exagerados.

“El desafío está en poder analizar, denunciar, dar a conocer estas realidades sin buscar justificarlas ni demonizar a esas sociedades, que es lo que pasa con, por ejemplo, el discurso islamófobo -dice a Télam la politóloga María Constanza Costa-. De ninguna manera se puede apelar a una superioridad moral occidental o a una retórica de intervención para salvar a estos actores, algo que se utiliza mucho desde Occidente, sobre todo en el caso de las mujeres”.

“Habría que preguntarse para quién son aceptables y para quiénes no dentro de los países del Golfo y desde ese lugar deben ser denunciadas, porque los grupos sociales que se ven afectados no están en espacios de poder dentro de esas sociedades. Tiene que ver con una dominación de carácter político: sujetos con sus derechos básicos vulnerados”, indica Costa.

Con la designación como sede mundialista Qatar fue puesto bajo la lupa del mundo y con ello se visibilizaron críticas y denuncias preexistentes y otras vinculadas a presuntas prácticas deshonestas en torno a la asignación de la sede o en la puesta a punto edilicia para que la ciudad de Doha pudiera albergar a un evento de tal envergadura como el Mundial de Fútbol, probablemente el más convocante y movilizador de la historia global. Un capítulo que parece repetirse, con saltos, en la historia de la Copa del Mundo.

Foto Maximiliano Luna
Foto: Maximiliano Luna

Desde Occidente, los medios de comunicación empezaron a hablar de “los sometimientos y vulneraciones de las mujeres” en Qatar: desde su no derecho a estudiar, casarse, salir del país, conducir, trabajar o decidir sobre sus hijos -incluso divorciadas y teniendo la custodia legal- sin habilitación de un varón -sea esposo, padre, tío, hermano-, a casos más radicales como el de la joven economista mexicana de 27 años Paola Schietekat Sedas, condenada a 100 latigazos y siete años de prisión al denunciar su violación. El agresor argumentó que eran novios y la ley la encontró culpable de haber tenido sexo extramatrimonial (zina), crimen del que la exoneraba si accedía a casarse con él.

Sedas llegó contratada por el Comité Supremo para la Entrega y el Legado de Qatar, responsable de la organización del Mundial, y tuvo que ser rescatada de la cárcel y el látigo (ajusticiamiento que mayormente recae sobre mujeres) por las autoridades de su país. Otros cuestionamientos surgieron en torno al fin de la Kafala, ley de patrocinio sobre trabajadores migrantes no calificados, mayormente de las áreas de la construcción y tareas domésticas, que en la práctica habilita a los empleadores a retenerles los pasaportes, con lo que eso impacta en sus libertades individuales.

Con la gestión de obras emprendidas para acondicionar la ciudad y el país como sede mundialista se derogó esa ley. Lo siguiente que se preguntaron analistas y medios, en la progresiva cobertura del evento por llegar, fue si esta era una medida cosmética o si se trata en efecto de una ampliación de derechos. En este contexto general sólo unas pocas voces se manifestaron en contra de participar de este Mundial y la idea de no participar nunca incluyó la posibilidad de dar la espalda a los partidos: siempre separó aguas con el rito popular de masas de gozar, léase disfrutar, hinchar en esos partidos por su equipo.

Foto Maximiliano Luna
Foto: Maximiliano Luna

Por otro lado, ¿condenar el avasallamiento de los derechos en Qatar responde al lugar común de lo políticamente correcto, que apunta a desactivar las condenas masivas de tendencia cancelatoria o toma la forma de una declaración de principios?

La revista española especializada Líbero le pagó al artista ruso Andrei Molodkin para que hiciera «algo con la copa y el petróleo» para «denunciar la corrupción tras la elección de Qatar como sede mundialista» (Qatar tiene la tercera mayor reserva mundial de gas y petróleo), y Molodkin creó «La copa más sucia», obra que fue portada de un número especial. Sin ser invitada al espectáculo de apertura deportiva de Qatar, la cantante británica Dua Lipa posteó en Instagram que solo visitará Qatar “cuando haya cumplido las promesas sobre derechos humanos que hizo cuando obtuvo el derecho a organizar la Copa”. La colombiana Shakira declinó su participación luego de dar el sí y de que en las redes impactara en forma muy negativa.

El septuagenario rockero escocés Rod Stewart, que fue convocado para actuar en el espectáculo que abriría el evento deportivo, rechazó una suma superior al millón de dólares e ironizó, en una entrevista con el diario inglés The Guardian, que «habría estado bien ir y tocar ‘The Killing of Georgie’”, un tema suyo que narra el asesinato de un amigo gay en los 70. “No hubiera estado bien ir” dijo Steward en esa entrevista, pero no perdió oportunidad para penar porque Escocia no había clasificado y responder “Brasil” cuando le preguntaron si hincharía por Inglaterra.

¿Qué fuerzas e imaginarios sociales, culturales y económicos se juegan para que esto ocurra así? En principio, “es difícil que en medios puramente deportivos se debata lo que suceda con la comunidad LGBT en Qatar o con el tutelaje masculino o las cuestiones de género, pero veo bastante planteada la cuestión en otros espacios”, dice a Télam el periodista y escritor Alejandro Wall, minutos antes de partir hacia Qatar, donde hará una de las coberturas del evento futbolero.

Foto Fernando Gens
Foto: Fernando Gens

En el fútbol cuesta incluso hablar de violencia de género –refuerza– cuando algún futbolista es denunciado y sigue jugando en sus clubes como si nada pasara, el ámbito del fútbol marca ese tipo de cuestiones pero lo que sucede en Qatar está incluso bastante más planteado de lo que sucede en otras sedes en otros lugares del mundo”.

Por otro lado, ¿cómo leer a Qatar sin caer en relativismos exagerados ni etnocentrismos, comprendiendo que muchas costumbres que se tildan de inaceptables en Occidente no son vividas de esa manera del otro lado?

Ejemplos fáciles son el de la titular del Instituto Islam para la Paz, Melody Kabalan, denunciando una “campaña de fake news” contra Qatar, primer país árabe musulmán en organizar un Mundial de la FIFA gobernado por la misma familia Al Thani desde mediados del siglo XIX, donde las cataríes «viven muy bien» y cumplen sus «tradiciones con orgullo»; o el de Francia promulgando una ley que prohíbe el uso del hiyab, pañuelo con que las musulmanas cubren parte de su cabeza y pecho. Única ley contra la indumentaria en ese país.

“Hay cuestiones que son inaceptables leídas desde Occidente, Oriente o Medio Oriente, inaceptables en términos humanísticos, después entra la lectura acerca de si es cultural, religioso, imposición o elección -dice Wall-. El desafío es tratar de entender a una sociedad muy distinta a la nuestra y lo debates que la atraviesan -sean de género o de derechos laborales- sin que eso signifique relativizar ciertas cosas: que esté penada la homosexualidad no forma parte de relativizar y tratar de comprender, uno puede hacer una lectura de por qué se llega eso pero no significa plantear que no haya opresión para esa comunidad”.

Foto AFP
Foto: AFP

¿Sirve leer a este Mundial como una oportunidad para visibilizar esto? “No solo la presencialidad, la lectura permanente de lo que sucede forma parte de visibilizar ese tipo de cuestiones que no implican ir a occidentalizar a Qatar, sino dar debate -apunta-. Hay que tener en cuenta que los Mundiales nunca terminan de mostrar lo que sucede, son una foto, un espejismo, no terminamos de ver lo que pasa en un país porque el Mundial es un territorio FIFA, no del país. ¿Qué sería lo contrario a no aprovechar lo que sucede en el Mundial? ¿Y qué cambiaríamos con no mirar algo?”

En el Mundial 1978 hubo un boicot pensado desde Europa para los europeos con eslogans como “No hay fútbol entre campos de concentración” que tuvo por reacción las etiquetas del gobierno de la dictadura con la frase “los argentinos somos derechos y humanos”. El impacto sirvió de evidencia de cara a análisis futuros, hechos ya fuera de la dictadura, en cuanto a los niveles de cinismo que puede alcanzar el Terrorismo de Estado.

En 2022 Amnistía Internacional y Human Rights Watch denunciaron el sistema de tutela masculina que en Qatar niega a las mujeres el derecho a tomar decisiones clave sobre sus vidas. A los ya nombrados se suma: permiso para recibir atención plena en salud reproductiva, las que asisten a la universidad deben enfrentar restricciones en sus movimientos, solteras menores de 30 no pueden alquilar habitaciones en ciertos hoteles ni asistir a ciertos eventos ni bares donde sirven alcohol.

El gobierno qatarí rechazó la validez de esos informes, prometió enjuiciar a quienes infringieran la ley e impulsó una ley que castiga con cárcel a quienes publiquen información tendenciosa. ¿Pueden establecerse paralelos entre estos escenas? “Una cosa es lo que las dictaduras o los gobiernos quieren intentar, esto que ahora se llama sport washing -dice Wall-, que es básicamente lavarse la cara con el deporte, y otra cosa es lo que finalmente suceda”.

“El Mundial 78 permitió que la prensa europea le pusiera una cámara y un micrófono a las Madres de Plaza de Mayo, pero lo que vaya a pasar en este Mundial es una incerteza -plantea-. Hubo otro montón de situaciones, cambios en las leyes laborales, nuevos derechos que no rigen en otros países de Medio Oriente y sí en Qatar ahora que el mundo lo mira ¿Será por ahora solamente o se mantendrá terminado el Mundial? No sabemos si eso tendrá un impacto cierto, lo cierto es que está bueno que si algo sucede en determinados países podamos observarlo y discutirlo”.

Belén Zavallo: «La literatura no repara el daño pero hace justicia desde otro lugar»

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La autora de los libros de poesía «Todos tenemos un jardín» y «Dos poemas» construye en «Aspas» una obra que, desde la sutileza del lenguaje poético, deviene en una novela familiar «triturada en versos».

Foto Hernan Saravia
Foto: Hernan Saravia

Con un lenguaje que indaga en las fibras más íntimas y contradictorias de la maternidad, Belén Zavallo construye en «Aspas» una obra que, desde la sutileza del lenguaje poético, deviene en una novela familiar «triturada en versos», como define la autora, quien asegura que la poesía es el género que más la comprende para expresar la incertidumbre que le ha provocado ser madre. «Es un escarbar y quedarte con el pellejo ajeno en tus uñas: nada es tuyo», define.

Esa vivencia de maternidad, que la autora experimentó en dos etapas muy diferentes de su vida, la llevaron a realizar con esta obra un recorrido por los complejos vínculos familiares; por la infancia, muchas veces perturbada, y la dolorosa experiencia de una hija que sufrió abuso extrafamiliar, situación que reflejó en su novela «Las armas».

«En los poemas el rastro de ese dolor aparece, el cuerpo en la bañera sostenido por el enjambre de avispas, la gilette, todo lo que hiere y vuelve a aparecer. Todo lo que madre e hija solas van recuperando como capas de una piel que se regenera, aunque no pierda las marcas, están en los poemas. Creo que hay una decisión estética y política: si hacemos de cuenta que ‘eso’ o que ‘ese tema’ no aparecen porque ‘ya pasaron’, se pierde una de las potencias que tiene la literatura, que no es reparar el daño solamente, es hacer justicia con las palabras desde otro lugar», explica Zavallo.

Foto Hernan Saravia
Foto: Hernan Saravia

Entrerriana y autora de los libros de poesía «Todos tenemos un jardín»,«Dos poemas» y «Lengua montaraz», reivindica la presencia de la naturaleza en su obra como recurso que es espejo de sentimientos y circunstancias poéticas. «Para mí escribir dejando que se meta el monte, es la forma más honesta que asume mi voz», asegura a Télam, al dialogar sobre este libro publicado por Híbrida Editora.

– Télam: ¿A raíz de qué surge este libro en el que aparece la maternidad como disparador de situaciones familiares presentes y pasadas?

– Belén Zavallo: 
Hay un verso de Cadenas, el poeta que acaba de ser premiado con el Cervantes, que dice «Una mujer nace sin cesar». Yo creo que la maternidad, y en mi caso Aspas coincide con el nacimiento de Francisca en 2020, diecinueve años después del primer parto de mi hija mayor, y cuando me vi alumbrada por esa nueva vida, y en la fragilidad de la juventud con la otra, ese verso que menciono cobró una resignificación en mi lengua. «Aspas» fue escrito hace dos años, por eso pienso la poesía como una extensión vital y orgánica, que muta y el lenguaje va tratando de decirnos y decirme lo que estoy tratando de asimilar. Escribir para mí es una búsqueda y el poema es un hallazgo. No había un libro hasta que Sergio Criscolo, el editor de Híbrida me lo pidió. Yo tenía poemas que iban escribiéndose, algunos en el Mundial de Escritura, otros en taller con Horacio Fiebelkorn y otros con Marina Mariasch, que también después fue mi editora además de maestra. Entonces ese hilván invisible es del que puedo hablar hoy desentramando el libro, pero antes lo que hubo fue una lengua naciendo sin cesar: en la lengua nueva de la hija y en la mirada hacia la infancia de la voz poética. Ahí aparece la novela familiar, triturada en versos, en imágenes, con ese molino girando y sus aspas a veces quietas y otras más filosas.

– T:¿Cómo concebís la maternidad que abre interrogantes profundos sobre el sentido de la vida, y sobre ese rol desde el dolor y del disfrute?

– B.Z: 
Para mí la maternidad es un eje en la escritura y me lleva siempre a repensar los modos en que se supone que debe estancarnos, y lucho con el lenguaje por quitarle esos rótulos y por fuera de la escritura, en los modos de vincularme. Hay algo muy paradójico que tiene que ver con fechas y es que ambas hijas hubiesen nacido en mi cumpleaños, aunque difieren por unos días, pero de la primera fui una madre tan joven que me hice mujer ya habiéndola parido. Y esa experiencia es muy fuerte, tanto que solo se atraviesa en silencio. Con la segunda, ya en estado de escritura, pude decir todo sobre lo callado. Pero nada con certeza. Por eso la poesía es lo que más me comprende: no hay más que incertidumbre, destello de verdades, vislumbramiento de respuestas. Y en la maternidad, es lo mismo, es un escarbar y quedarte con el pellejo ajeno en tus uñas: nada es tuyo.

– T: La obra escrita en poesía puede leerse como una novela, ya que cuenta una historia. ¿Qué representa la escritura y la poesía en tu caso?

– B.Z: 
Hay un espacio posible para «Aspas» y es Híbrida, porque siento que la editorial justamente define que el libro reúna poemas que pueden leerse como una novela. Y también me resulta muy alentador para escribir, pensar en las posibilidades inatrapables del lenguaje, es decir no hay límites en los géneros. Si ya todo está dicho y nadie es el Adán de la lengua, la propuesta es cómo desde mi registro hago algo que me identifique y que a su vez sea innovador, aunque no lo logre, que en la escritura esté inherente lo creativo, el intento creativo, porque siempre escribir es crear. Y la poesía es el lugar más ancho y profundo para mirarse en el poema, propio o ajeno. Cuando escribo hay una disposición del cuerpo hacia lo desconocido, pero es una mentira, porque en mi escritura solo va lo que percibí como real: mi madre, mi hermana, mis hijas, mis sobrinas, mi abuela. Las mujeres que representan la lengua inaugurada y heredada. Y los silencios siempre más masculinos, asociados al padre fundamentalmente pero a todo lo que por callarse va muriendo.

Foto Hernan Saravia
Foto: Hernan Saravia

– T: La naturaleza está implicada como espejo de algunos sentimientos, y otras veces, como metáfora. ¿Qué te permite la naturaleza en simbiosis con las vivencias?

– B.Z:
 Soy entrerriana y crecí en un pueblo. Para mí es necesario mantenerme cerca de ese sonido, el de lo áspero de las malezas, el alarido alegre, la estática de las siestas. En mi ciudad, Viale, no hay colectivos de línea porque todo queda a poca distancia, lo urbano nunca deja de tener contacto con el campo. Hace diez años que vivo en Paraná y siempre tuve familiares acá, por ende también adquirí una mirada más extrañada de la entonación y los giros lingüísticos del pueblo. Entonces yo no podría escribir si no es con toda esa vida tan involucrada en la naturaleza, el paisaje es un recurso que conozco, lo artificial sería despegarme y hablar de subtes, cuando yo puedo contar las veces que tomé uno. Para mí escribir dejando que se meta el monte, es la forma más honesta que asume mi voz.

– T:En la figura de la madre aparece el afecto más profundo, como dadora de alimento, sostén del grupo familiar y aquejada por la enfermedad. En tanto el padre, aparece como una figura en descomposición. ¿A raíz de qué surge esa lectura?

– B.Z: 
Esa lectura que vos hacés tiene una referencia autobiográfica: mi mamá no ha dejado de hablarme un solo día de mi vida, en cambio mi padre es un vacío profundo para mí. No porque no tenga vínculo, sino porque siempre fue callado, se involucró de la manera que pudo y eso incluyó más que nada el silencio. Soy la quinta hija y para mí ellos siempre fueron grandes, entonces los miro a través de mis cuarenta años y entiendo que seré «vieja» en menos tiempo para mi hija menor que para la mayor con quien siempre nos preguntaron si éramos hermanas. Otra vez, la lectura de la vida se transparenta en preguntas en la escritura y en la búsqueda por entender y sanar las heridas, no abrirlas, pero tampoco dejarlas muteadas.

– T:En algunos poemas, la infancia aparece amenazada. Por momentos también se evidencia un temor a la pérdida. «La cola del barrilete es larga y se mueve como una yarará que pica el cielo», dice el poema que habla de dos amigos cuya madre se ha suicidado. Ese clima abarca todo el libro. ¿Responde a tu visión de ese momento de la vida?

– B.Z:
 La infancia idealizada con solo momentos felices, para mí, es una gran mentira que tampoco me resultó nunca una experiencia basada en la realidad de nadie. En mi caso me hablaron (las mujeres) siempre con franqueza. Yo supe a mis seis años que un tipo quería violarme, gracias a ellas, y tuve la fortuna de que sea un intento, pero lo registré porque conocía los peligros que corre el cuerpo de la mujer. Eso es tremendo porque se inocula un temor pero a su vez reconozco la palabra como una salvación posible. Después pienso que hasta en los diálogos con amigxs de la misma edad en la infancia la crueldad es inocente, lxs chicxs -esto lo vivencio en la docencia que ejerzo desde hace dieciocho años y en las conversaciones con mi hija- dicen las cosas sin vueltas, son más directos y auténticos, nosotrxs de adultxs matizamos para que nuestrxs padres/hijxs no crean que estamos siendo hirientes. Pero los recursos en la poesía son los mismos que en la vida, «Aspas» busca nombrar desde la niña, creo, pero sobre todo desde la insistencia de no saber nada pese a lo vivido.

Libros usados, esa tradición de libreros y lectores al acecho de lo inesperado

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En plazas, librerías o de modo virtual vendedores y lectores intercambian primeras ediciones, libros agotados o títulos cuyo precio de venta es mucho menor que el de una novedad editorial.  

Una de las libreras de la avenida Corrientes Foto Florencia Downes
Una de las librerías de la avenida Corrientes. Foto: Florencia Downes.

De las tradicionales librerías de Parque Centenario, Rivadavia o Plaza Italia, a las de calle Corrientes, de las que atesoran ejemplares únicos hasta lectores que ponen en venta sus libros después de una vida acumulados y crecen con proyectos propios, el mapa de libros usados combina lo económico, lo inesperado y lo romántico y se reconquista con el empujón del espacio virtual: ¿creció la tendencia a consumir estos libros? ¿Cuánto del costoso acceso a la novedad inclina a lectores?

Al aire libre, en las principales avenidas, en calles de barrio escondidas, sobre una manta en una céntrica peatonal porteña, en ferias, como la reciente FLU (Feria del Libro Usado), los libros en la Ciudad de Buenos Aires están a la vista, al punto de que en 2011 la Unesco la declaró capital mundial del libro, mientras que antes de la pandemia el Foro Mundial de Ciudades Culturales la ubicó como una de la ciudades con más librerías. El cimbronazo de la pandemia condujo al cierre de locales de libros y obligó a multiplicar los canales de venta incorporando lo digital como una plataforma más, pero los libros siguen.

En el universo de librerías hay novedades, saldos, raros y también usados, esos títulos de segunda mano que son codiciados porque permiten acceder a títulos que ya no se editan, son más baratos, no se encuentran en todos lados o tienen una originalidad que los vuelve únicos, como primeras ediciones, subrayados, dedicatorias que cuentan historias. Como contracara, coleccionistas, buscadores de joyitas, aquellos que revuelven hasta dar con alguna sorpresa, lectores y lectoras que hacen frente a la situación financiera sin resignar el placer de una lectura.

Los puestos en las plazas otro clsico Foto Florencia Downes
Los puestos en las plazas, otro clásico. Foto: Florencia Downes.

Para Fernando De Luchi, fundador de Sudeste, librería ubicada en plena calle Corrientes, «en estos tiempos un lector regular casi no tiene otro camino que volcarse al libro usado, cuando una novedad puede significar nada menos que un 10 por ciento de su sueldo. Al margen de eso, hay también una cuestión romántica porque siempre hubo en un público con cierta seducción por el libro viejo, por la historia que traslada, por encontrar títulos que no se reeditan, con encontrarse con un ejemplar dedicado por una abuela a su nieto, por contener anotaciones pintorescas».

Desde el año 2006 Sudeste vende usados, saldos y novedades en un local que es un oasis en el torbellino sonoro de la «calle que nunca duerme», aunque su historia arrancó un tiempo antes en las vísperas del 2001 y como ocurre en este oficio llevó su pasión hasta la obsesión. «Las formas de acceder a los libros usados son muy variadas y algunas se fueron transformando con el paso de los años. Desde recorrer paños de gente que vendía todo lo que le sobraba en los parques en aquella víspera de la crisis 2001, a poner avisos en el diario anunciando que compramos libros. También la librería es una boca de recepción: mucha gente de acerca allí a vender sus libros», cuenta.

El público de Sudeste es diverso y «fluctúa con los horarios y los días. El dólar alto trae turistas de toda la región,  al mediodía está el público ‘oficinista’  que la recorre en su hora de almuerzo, los sábados la visita gente que va al teatro y ‘hace tiempo’ revisando bateas o chusmeando las oportunidades de las mesas de ofertas». Para el librero, además, aunque «en menor medida que décadas pasadas están los coleccionistas, aquellos que les falta un ejemplar para tener la revista Sur o El Gráfico completas. O el buscador de tesoros, con su afán de encontrar perdida alguna ‘joyita'», cuenta el librero.

A una cuadra de Sudeste está Edipo, librería fundada en 1978 que también combina novedades, saldos y usados. Uno de sus libreros, que trabaja hace más de treinta años, cuenta que la circulación cambió mucho después de la pandemia, por lo que debieron potenciar la venta a través de Internet. Aunque traccionan a sus seguidores de siempre, esos lectores que conocen y confían en los hallazgos de la librería y sus elecciones, el fuerte también se ubica los fines de semana cuando la gente va al teatro y se acerca «por el precio». La ecuación  es sencilla: una novela que pasó por otras manos se puede conseguir por 1.000, una recién salida de imprenta vale 5.000.

Daniel Zachariah un ingls que supo sacarle provecho a su pasin por los libros Foto Florencia Downes
Daniel Zachariah, un inglés que supo sacarle provecho a su pasión por los libros. Foto: Florencia Downes.

Daniel Zachariah es inglés, vive en Buenos Aires hace más de una década y tiene una librería sobre la calle Reconquista, The Book Cellar & Henschel, a la que ahora sumó un pequeño local a metros nomás para guardar todos los libros que va comprando y ya no entran en el espacio. «Cuando era chico y pasaba por la librería de usados en Londres tenía miedo entrar, como si fuera un lugar al que tenés que ir con cierto conocimiento porque no es como las librerías de nuevos donde la gente va por autores, categorías o por sus atractivas tapas. Entonces, el trabajo más grande que tenemos que hacer como libreros de usados, antiguos, raros, es seguir introduciendo a la gente para que se sorprenda y encuentre lo que no sabía que estaba buscando», dice.

Capítulo aparte es el detrás de escena de todos esos montones de volúmenes a la venta: el circuito es fascinante. Los libros ya leídos, ya comprados, tienen circuitos de accesos muy variados para libreros. Van del boca en boca, visitas a domicilios, avisos en diarios, gente que se acerca a vender lo que tiene y bibliotecas que necesitan despojar su volumen por traslados, muertes, anticuarios con sus tesoros, limpiezas domésticas y también hallazgos de recicladores urbanos. ¿Cómo se fija precio? ¿Cómo se define cuando sí y cuando no? Oficio de librero: arte, intuición y riesgo.

Zachariah lo define como «un fenómeno de movimiento constante» y da como ejemplo Cesar Aira que «siempre fue muy seguido pero ahora la gente se vuelve loca por sus primeras ediciones, lo mismo con otros escritores de culto de los 80 y 90». Pero lo cierto es que nadie tiene la bola de cristal: «Todo el tiempo me piden libros de Mariana Enriquez y van bien, pero lo que no sabemos es si en 20 años ella va a ser coleccionable, si se van a pedir sus primeras ediciones, los libros firmados. Es parte de la diversión también». Los libros usado bajan y suben en función de demandas, tendencias, decisiones editoriales.

Foto Florencia Downes
Foto: Florencia Downes.

Como trasfondo de ese oficio una «obsesión» como se define el librero, que participó de las tres ferias de libros que tomaron la agenda editorial de la ciudad en este mes (la del usado, la del raro y la del antiguo): «Cuando descubrís que puede ser un hobby, que te encantan los libros, te encanta leer y puedes vivir de eso, es un placer. Yo empecé con libros en inglés pero aprendí de todo, de arquitectura, de filosofía», cuenta.

¿Se vende o no se vende? Zachariah dice que no tiene quejas «en este contexto»: «Hay alta y bajas, como todos los años». En su caso, los feriados complican porque ajustan el mes y los bolsillos pero a diferencia de lo esperado fin de mes puede ser una buena oportunidad porque «hay gente que ve que le sobró un poco de plata que no se justifica ahorrar y entonces la vuelca a los libros usados. Por el mismo precio que una novedad se puede llevar hasta cinco más».

Juan Pablo Correa está detrás de Librería Mastronardi, «librería de viejo», como se define en su Instagram que atiende de manera virtual. Gestor y conocedor del mundo editorial, entusiasta lector, Correa define a la ciudad de Buenos Aires como «un paraíso para quienes aman los libros». Él mismo, desde su 15 años, compró tantos libros que «cada tanto hago pequeñas ferias, regalo o canjeo. Hace unos años empecé a vender en Mercado Libre, pero se volvieron despóticos y dejé de hacerlo a través de  ellos». Para Correa, ese comercio sirve a comercios pero no a libreros amateurs, como él que «en cierto modo vendo para comprar».

«Con los años -dice- he aprendido a ser desprendido, prefiero hablar de juego no de marketing. Me gusta que uses la palabra curaduría, yo que me he pasado la vida riéndome de los curadores, ahora me he vuelto curador curatorial. Y lo que pongo a la venta es lo que he leído y me gusta. A veces me cambió el gusto y ya no me gusta más, pero puedo hablar de  la impresión que me produjo en su momento Nabokov, por ejemplo. Ahora no me gusta pero cuando lo leía me hacía vibrar».

Esa vibración probablemente lo aleja de pensar al libro en función de su fin monetario: «Me resisto a pensar en el libro como valor económico, valen por el placer que te dan. Tener una biblioteca es una felicidad, recorrés los anaqueles buscando alguno y te encontrás con otro que te estaba esperando y tenía algo importante para decirte».

Foto Florencia Downes
Foto: Florencia Downes.

Libros Pampa es un emprendimiento librero de venta online que surgió en 2008, encabezado por madre e hijo, Andrea y Agustín. La sinergia entre quienes compran y quienes venden se sostiene en las referencias y en el vínculo, por lo que intentan ofrecer textos que consideran de interés para sus clientes. «Nos contactan personas con interés en vender sus libros por diversos motivos, mudanzas, sucesiones, problemas de espacio, donaciones, entre otros motivos», cuenta Agustín sobre el circuito que da forma a su catálogo.

Sobre el interés en usado plantea que no están «viendo un aumento en ventas, observamos un gran estancamiento hace unos años a esta parte. Para los lectores los precios de los libros nuevos actualmente son prohibitivos y eso puede que esté haciendo que haya un cierto interés en el libro usado. No obstante, vemos que tanto para el libro nuevo como usado el mercado se ha achicado enormemente producto del estancamiento económico».

En su opinión interviene otro factor «cultural»: «la gente lee poco o directamente no lee libros, y ello incide fuertemente en toda la industria. Asimismo, esta problemática representa también un desafío para los libreros que tendemos a leer mucho y querer entusiasmar a los lectores con libros fuera de catálogo, rarezas o de autores todavía desconocidos o que se leyeron mucho en su momento y que deben ser recuperados», dice.

Libros y medio ambiente ¿sustentabilidad gana novedad?

Libros Pampa se presenta como una forma de «lectura más ecológica y sustentable». Explica Agustín, también abogado y politólogo, que «está claro que la reedición de cualquier obra implica en términos de sustentabilidad, un gasto en papel que proviene del procesamiento de la pulpa de celulosa de origen vegetal. El libro usado permite esa circularidad y reutilización de una obra ya impresa». Eso, dice, potencia también la bibliodiversidad con la recuperación de obras que ya no se reeditan.

La propuesta de Libros Pampa con una perspectiva eco entra en diálogo con la tendencia a la circularidad que están proponiendo otras industrias como la moda. Para Zachariah si el motivo de inclinarse al usado fuera ecológico no le pedirían bolsitas de plástico para cargar los libros que compran en su librería. Y De Luchi en está línea aporta: «Me encantaría pensar que fuera por una inquietud ecológica, pero me inclino a que responde a una cuestión económica».

A esa cruzada de crisis que conjuga situación económica y el precio de las novedades, Juan Pablo Correa agrega otra: «Una crisis de la industria editorial mainstream, publican libros que no tienen nada que ver con la literatura y salvo en algunas librerías no encontrás novelas que no sean novedades».

Malosetti Costa: «Todos los retratos de los próceres de la independencia son inventados»

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¿Es que acaso son un fake la mayoría de los retratos de los próceres argentinos que conservamos en el imaginario colectivo?, es una de las preguntas que plantea la historiadora en su nuevo libro «Retratos públicos», donde analiza la idealización, o por el contrario, deformación caricaturesca, de ciertos personajes a lo largo de la historia.

Foto Prensa
Foto: Prensa

¿Cómo se fija en el imaginario el rostro de una figura como Juana Azurduy, de quien no existen prácticamente retratos? ¿Por qué perduró la impronta aguerrida y revolucionaria de Manuel Belgrano, quien no se percibía a sí mismo como un héroe militar? En su nuevo libro, «Retratos públicos», la historiadora Laura Malosetti Costa analiza -a través de retratos de pintores- la idealización, o por el contrario, deformación caricaturesca, de ciertos personajes a lo largo de la historia, donde muchas veces no prevalece la verdad o la estricta semejanza sino la adecuación a las ideas que se desean sustentar con cada figura heroica.

¿Es que acaso son un fake la mayoría de los retratos de los próceres argentinos que conservamos en el imaginario colectivo? «Ninguno es verdadero, todos son inventados. Y hay personas que dedicaron su vida entera a demostrar si el retrato verdadero de fulano es éste o aquel, y yo digo que eso no importa, ¡No importa para nada! Hay retratos que no funcionaron, o a nadie le gustan, o no tienen pregnancia. Y otros tienen que ver con una voluntad política o institucional. Entonces un retrato puede ser ‘verdadero’ pero feo, o poco adecuado», explica Laura Malosetti Costa en una entrevista con Télam.

Lo cierto es que «no hay héroe sin retrato», dirá la historiadora en el inicio de este atrapante volumen que lleva por subtítulo «Pintura y fotografía en la construcción de imágenes heroicas en América Latina desde el siglo XIX», publicado por el Fondo de Cultura Económica (FCE), poco más de 300 páginas que proponen reflexionar acerca del valor del retrato como soporte de memoria afectiva, a través de casos emblemáticos de estas construcciones, como San Martín, Belgrano o Artigas.

«El caso de Artigas es fascinante -ejemplifica la autora-. El único retrato para el que posó, ya cerca del final de su vida, pasados los 80 años, lo muestra anciano, decrépito, sin dientes. ¿Qué verdad podía ofrecer esa imagen a la figura del prócer de Uruguay? Lo que prevalece es el retrato que inventó Juan Manuel Blanes, ‘Artigas en el puente de la Ciudadela’ (1884), que se conoció recién en 1908, donde lo muestra mirando al sol naciente, esperanzado, parado sobre el puente levadizo de Montevideo, con las cadenas rotas a sus pies, súper heroico, aunque tenga la cara de un señor cualquiera».

Porque como explica la historiadora, «en realidad no es la verdad o la estricta semejanza lo que ha prevalecido a lo largo del tiempo, sino aquella imagen que se adecua mejor a las ideas que sostiene con su figura», escribe para graficar su idea con eficacia.

Interrogarse por la veracidad de los rostros que se han pintado ha obsesionado a iconógrafos de todos los tiempos y en la segunda mitad del siglo XIX, cuando empezaron a consolidarse los relatos fundacionales de las naciones latinoamericanas, los retratos de próceres suscitaron un nuevo interés, explica Malosetti Costa en la introducción de su relato.

Porque los héroes que aglutina este libro tienen el rostro que hemos mirado largamente en nuestra niñez, en los manuales escolares, en revistas estilo Billiken, en los cuadros que cuelgan en las aulas, en las láminas escolares, en el material audiovisual educativo, por eso los capítulos se construyen alrededor de la imagen más «exitosa» de cada una de esas figuras heroicas de la independencia latinoamericana, sin contar, en palabras de la autora «la ausencia casi total del concepto -y por ende de la imagen- de la heroína».

«En realidad no es la verdad o la estricta semejanza lo que ha prevalecido a lo largo del tiempo, sino aquella imagen que se adecua mejor a las ideas que sostiene con su figura».

Laura Malosetti Cost

La autora analiza «aquellos retratos de héroes y próceres latinoamericanos que han impactado en muchas generaciones, procurando comprender cómo se fueron instalando en el imaginario colectivo, cómo fueron concebidos y recibidos, qué hay en ellos de poderoso y persistente para hacerlos triunfar sobre otras imágenes del mismo personaje histórico», desgrana.

Y es por eso que es importante aquí la presencia de Juana Azurduy, una hacendada criolla de Chuquisaca, quien terminó su vida en la miseria, cuyo nombre se hizo popular en los 60 desde la voz de Mercedes Sosa, y de quien se conserva solo un retrato en el Museo Histórico Nacional de Argentina, con el rostro avejentado, surcado de arrugas, con cuerpo de soldado, la casaca militar y una sombra que sugiere apenas el pecho femenino.

«La figura simbólica del héroe militar no admitió versión femenina en los tiempos de construcción de los relatos nacionales, ni femenina ni mestiza», enfatiza Malosetti Costa sobre este olvido, una perspectiva recuperada en el último tiempo por los estudios de género, y sobre todo en el marco de los bicentenarios de las independencias en América latina.

«Juana era una de las tantísimas mujeres que pelearon a caballo pero el estereotipo dice que durante las guerras de Independencia las mujeres bordaban banderas, donaban joyas y hacían tertulias para juntar dinero. No está la realidad de mujeres peleando en el frente de combate como Juana Azurduy o Remedios del Valle, que toman partido por la revolución», describe.

«Y Juana era muy buena jinete: hizo una de las acciones simbólicas más importantes en una batalla que es capturar la bandera del enemigo y por eso la nombran coronela. Ella sabía cómo distinguirse en combate. El retrato del Museo Histórico es horrible, tardío y feo. Luego, en Bolivia se encargaron retratos y hay uno de una chica joven y bonita que posó para ser Juana y esa es la imagen que más aparece en Internet, la misma que se usó para la antiprincesa del canal infantil Paka Paka, la más sorprendente de las derivas», apunta sobre esta amazona de pollera blanca y casaca roja que destaca sus formas femeninas, largo cabello trenzado que le enmarca la cara, sable en mano.

«Los retratos que trascienden -reflexiona la autora- tienen que ver con la belleza, por un lado, y por otro, con la adecuación a las ideas que están sosteniendo. Por caso, a esta generación de niños y jóvenes que estudian en la escuela a Juana Azurduy, una jovencita que andaba a caballo, que ganaba banderas y dirigía batallas, no le funciona ese retrato con cara de vieja. Le funciona este que la muestra jovencita, linda, valiente«, describe.

Otro ejemplo paradigmático es el de Manuel Belgrano, «el héroe más admirado e indiscutido» en la historia argentina, de quien se realizaron tres retratos en vida que «presentan rasgos completamente distintos entre sí». ¿Cuál refleja su «verdadero rostro»?, se pregunta en un tramo del libro sobre la fisonomía esquiva del patriota.

El retrato más difundido de Belgrano, en billetes, estampillas y manuales de historia, aceptado como «el verdadero rostro del prócer», es «un bello cuadro al óleo de un pintor europeo en el que aparece elegante y en actitud meditativa, en una silla estilo imperio, con cortinados de terciopelo rojo y sus piernas cruzadas en pantalones amarillos».

La hipótesis de Malosetti Costa es que «Belgrano no se percibió a sí mismo como un héroe militar y no vio la necesidad de hacerse retratar como tal. Tenía un timbre de voz agudo y Dorrego se burlaba de él».

«Pero además -prosigue- él creía en los símbolos, la bandera, la escarapela, la tarja de Potosí que es lo que él envía para que se exhiba en el Cabildo, como símbolo de sus ideas. Para Belgrano la presencia pública del líder era la bandera y eran los emblemas», explica sobre el patriota que se identificaba como «un hombre de letras antes que con su tardía y accidentada carrera militar que tuvo que asumir tras su adhesión a la causa revolucionaria». En el retrato que prosperó «no hay atributo alguno que lo vincule con la actividad intelectual», desglosa Malosetti Costa.

«Retratos públicos» centra su análisis en los rostros más perdurables de algunas figuras heroicas de la independencia latinoamericana, lo que abarca también a personajes como Simón Bolívar -que se retrató para hacer crecer su figura de guerrero- o de San Martín -el Padre de la Patria, paradigma masculino hegemónico, cuyos verdaderos retratos no gustaron-, además de aquellas retratos con la capacidad de sostener afectivamente comunidades imaginarias -de devoción o de odio-, en dos casos paradigmáticos del siglo XX como son Ernesto Che Guevara y Eva Perón.

«El libro se interroga por la cultura visual y por cómo circulan las imágenes en la sociedad, como se manipulan, cómo un cuadro de un pintor salta el cerco y se convierte en otra cosa. Y es a partir de imágenes que nunca se consideraron arte: las figuritas de los libros de historia, las de Billiken, las estampillas, los billetes. La gente las incorpora como un dato afectivo de su infancia y no piensa en ellas como artefactos artísticos. Y lo que más me interesó es ver de qué manera se cree que son verdad», concluye sobre el libro en el que anota: «No parece haber identificación ni identidad posible sin la imagen de un rostro».

«Me sucedió un cataclismo del que no me repongo pero voy a escribir sobre eso»

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La escritora desde 2020 es directora del Museo del Libro y de la Lengua -anexo de la Biblioteca Nacional de Argentina- y el año pasado sufrió un ACV, sin embargo, ha hecho nuevos poemas que se agregan a su rica y vasta obra. 

El ACV le dio un inesperado protagonismo a mi mano izquierda que es lenta y comete muchos errores Foto archivo
«El ACV le dio un inesperado protagonismo a mi mano izquierda que es lenta y comete muchos errores» / Foto archivo

La edición actualizada de la novela «El affair Skeffington», de la escritora y periodista María Moreno, autora también de los libros de no ficción «El Petiso Orejudo» y «Panfleto, erótica y feminismo», pone en diálogo y tensión épocas distintas con la biografía imaginada de Dolly, la poeta que vaga por las calles parisinas de las primeras décadas del siglo XX, en contraste con los primeros años de los 90 cuando aparece esta novela que en su nueva edición suma nuevos poemas, escritos luego del ACV que tuviese la escritora el año pasado.

En el texto, publicado por Random House, aparece bajo el pseudónimo de Dolly Skeffington una escritora imaginada por Moreno que se llama Olivia Strethorse. Las teorías de Dolly son las de la escritora y periodista nacida en Buenos Aires en 1947. Atribuírselas al personaje le permitió a la autora dejar esas ideas en borradores de hipótesis, sentencias sin pruebas. Al mismo tiempo, Moreno actualizó las polémicas sobre feminismo lesbiano que se desarrollaron durante la transición democrática.

«El verdadero fin de Skeffington: sus versos acuden a mi pensamiento en momentos de desesperación última, de cese del sentido de la vida entera; por esos ritmos cojos y de español torpe me aferro de nuevo a sus bordes. Por el relato de esas experiencias que no me pertenecen, puedo reconocerme y reunir todas mis partes, hecho que no deja de tener la influencia de las teorías de Dolly Skeffington», escribe en el final del libro la autora.

Moreno, que desde 2020 es directora del Museo del Libro y de la Lengua, anexo de la Biblioteca Nacional de Argentina, sufrió en julio del 2021 un accidente cerebro vascular que la llevó a escribir en la reapertura al público de la institución una carta que leyó la escritora Inés Ulanovsky en septiembre del año pasado: «Que el Museo del Libro y de la Lengua sea dirigido por alguien que ha sufrido los efectos de un ACV, entre los cuales se encuentra una severa dislexia, es decir, que siente un sabor amargo en la lengua del cuerpo y la del alma, según una frase elegíaca de don Leopoldo Marechal en su ‘Adán Buenosayres’, parece una obra de Copi; pero como la vida tiene los argumentos más extravagantes, es despóticamente real», dijo por aquel entonces.

– ¿Cómo comenzó a cobrar vida Dolly en los 90?
– El comienzo de «El affair Skeffington» fue químico. Un tumor sin prestigio por su ausencia de peligrosidad me exigía una medicación periódica. Unas pastillas rosadas que contenían un derivado del opio me disminuían el dolor pero no lo hacían desaparecer. Bajo su efecto, en el límite entre el sueño y la vigilia creía oír frases sueltas que se me antojaban bien formadas y en las que reconocía el eco de los poemas de poetas norteamericanas traducidos por Diana Bellessi. Entonces uní algunas de esas frases hasta componer párrafos que podrían haberse llamado poemas si no los hubiera pensado, en cierto modo, ajenos a mi voluntad. Luego los transcribí a máquina y los olvidé, urgida para escribir notas periodísticas. Un segundo momento ocurrió en un viaje al Tigre con Mercedes Roffé, en el cual vimos a una joven rubia y vestida con ropa vintage que se sentó en el final de la lancha. Convencí a Mercedes de que era una aparición. La figura fantasmal se bajó en el muelle Islandia, perteneciente a la casa de Dolly Basch. Por esto bauticé «Dolly» a la supuesta autora de mis dictados hipnóticos y la apellidé «Skeffington» como homenaje a Bette Davis por su papel en «La señora Skeffington».

– ¿De ese primer momento al actual cambiaron significativamente los contextos de la novela?
– La primera edición fue en «Bajo la luna» en 1992. Era una época donde había una gran presencia del psicoanálisis y el estructuralismo, de las corrientes literarias europeas. «Viena fin de siglo» podía ser un dossier. No recuerdo una pregunta insistente sobre los géneros. A nadie se le ocurría preguntar qué eran los textos de Lamborghini. Había poca teoría sobre las comunidades artística de mujeres a principios del siglo XX que fueron fundamentales en el modernismo. Muchos pensaron que yo lo había inventado todo pero en el libro el único personaje que no existió es Skeffington. Pienso que el texto todo es ingenuamente profético. La «estructura itinerante» del personaje puede traducirse hoy al género fluido. Hay personajes trans, arte conceptual, performance, cosa se pueden leer ahora más familiarmente. La trampa está en que yo escribía en 1990 cosas que, supuestamente habían sucedido en los 20 y 30.

– ¿Crees en las categorías genéricas literarias teniendo en cuenta que tu novela cruza la narrativa y la poesía?
– No, por supuesto, sino diríamos que una persona trans es una novela y una mujer, una no ficción.

– ¿Quién o quiénes fueron modelos intelectuales para crear a Dolly?
– Esa erudición falsa proviene de los libros que figuran en las referencias. Sobre todo de «Las mujeres de la orilla izquierda». Pero los antecedentes del juego están en «Pálido Fuego» de Nabocov y «Los poemas de Sidney West» de Juan Gelman. Pero en mi inspiración inmediata estaba un programa de la serie «El monitor argentino» en el que Jorge Dorio y Martín Caparros habían creado un autor apócrifo llamado José Balbastro.

– ¿Cómo aparece el cambio en la mirada de la mujer y del mundo de las mujeres que aman a otras mujeres?
– El «cambio» es una continuidad pero menos aferrada a las políticas de identidad.

– Esta nueva oportunidad luego del ACV ¿Cómo te hace ver la realidad y la ficción?
– El ACV le dio un inesperado protagonismo a mi mano izquierda que es lenta y comete muchos errores, lo que retrasa también mis asociaciones. Seguramente he renunciado al barroco que ahora me impacienta. Creo que me sucedió un cataclismo del que no me repongo pero como los antiguos deseos, incluso la vieja neurosis, se imponen a cualquier cataclismo, voy a terminar escribiendo sobre eso.

– ¿Cómo se articula en tu caso el trabajo intelectual con la función pública?
– Las lenguas rotas que son discriminadas, los cuerpos no normalizados por la posición bípeda, sus invenciones, son bienvenidos al Museo del libro y de la lengua. No son cosas con funciones separadas. Haber editado mucho antes que se pusiera trágicamente de moda el tema «La Babel del odio, políticas de la lengua en el frente antifascista» de Luis García me parece una intervención intelectual y pública con muchos compañeros detrás. En ese libro hay una cita de Jaureche que es urgente hoy: «La multitud no odia, odian las minorías, porque conquistar derechos provoca alegría, mientras que perder privilegios provoca rencor».

La biografía de Grinbank, el hombre detrás de los más grandes espectáculos del último medio siglo

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En «Te amo, te odio, dame más», el manager, productor, empresario y representante revela secretos y pecados de una escena rockera que conoce a la perfección. «En algunos tramos, es un relato políticamente incorrecto visto desde hoy, pero preferí ser honesto y respetar la rigurosidad de los hechos como fueron», confiesa en una charla con Télam.

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En su biografía «Te amo, te odio, dame más», el manager, productor, empresario y representante Daniel Grinbank revela secretos y pecados de una escena rockera que conoce a la perfección, repasando los hitos de su carrera, las giras con las bandas locales más importantes, la creación de la Rock & Pop o la visita de los Rolling Stones la Argentina, pero también sus desaciertos, como aquel día de los años 80 que declinó fichar a una banda que se llamaba Soda Stereo, y otras confidencias como la canción Peperina que Charly García compuso por una amante suya.

«La letra de Peperina dice ‘susurrando al oído de mi representante Te amo, te odio, dame más’, ese soy yo, el mismo que dice ‘su príncipe era un hippie de los años 60′», cuenta Daniel Grinbank (1954) en una entrevista con Télam, al explicar el título de su biografía, que acaba de publicar Planeta, donde repasa por qué la industria del entretenimiento en América latina no sería la misma sin su presencia.

«En el libro trato de priorizar la mirada de empresario, eso es permanente, no soy un artista. Y mostrar toda mi búsqueda, hasta hoy, que sigo en la industria del espectáculo, donde utilizo la palabra reinvención, siempre desde la mirada empresarial. Si uno piensa en los años 60 en la costa oeste de Estados Unidos, el festival más emblemático que es Woodstock, en términos empresariales fue un fracaso»

La narración arranca en Los Ángeles en 1972, cuando Grinbank a los 18 años, luego de terminar el colegio secundario viaja, enviado por su familia, a conocer a su tío Herb Cohen que vivía en Estados Unidos, una persona fundamental en su formación: «Herb era el manager de Frank Zappa, jugaba en la Premier League del show business internacional. Gracias a él tuve el privilegio de acceder a un mundo -cuando Argentina o Latinoamérica estaba en otra dimensión de profesionalismo- que daba cuenta hasta dónde se podía alcanzar en la música. El techo acá era muy chato y él me abre la cabeza a otro mundo absolutamente increíble, y me hace ver la diferencia entre las posibilidades empresarias en un país y en el otro», dice el autor.

La biografía

Un relato ameno, plagado de anécdotas, de triunfos y de varias autocríticas, estructuran el libro, en gran parte ordenado cronológicamente, enlazado por reflexiones acerca de la industria del entretenimiento. Luego de aquel viaje fundacional a Los Ángeles, Grinbank regresa a Argentina y se convierte en un pilar fundamental de las bandas de rock de la época: arranca como manager de la banda Vivencia y produce a Arco Iris en una discoteca de Miramar que se llamaba Aku-Aku. Además, aprende la dinámica de una banda de gira en la ruta. «Todo era muy incipiente y había un movimiento cultural muy fuerte en un primer momento del rock nacional», analiza sobre aquel período en el que todo estaba por hacerse.

Allí aparecen por ejemplo los inicios de Charly García y Nito Mestre con Sui Generis, el éxito de Serú Girán («Yo me sentía el quinto Serú», dirá en un tramo de su biografía), y sitios que marcaron la época como Café Einstein, o el boliche New York City, además de la visita a la Argentina de The Police, como parte del festival BUE, enredada en un escándalo cuando el guitarrista Andy Summers le da una patada en la cabeza a un policía que se puso violento con el público. Además, los 13 shows de Mercedes Sosa en el Opera, que dieron forma al disco doble «Mercedes Sosa en Argentina», uno de sus primeros grandes éxitos como empresario. Al igual que el debut solista de Charly con «Yendo de la cama al living».

«En el libro trato de priorizar la mirada de empresario, eso es permanente, no soy un artista. Y mostrar toda mi búsqueda, hasta hoy, que sigo en la industria del espectáculo, donde utilizo la palabra reinvención, siempre desde la mirada empresarial. Si uno piensa en los años 60 en la costa oeste de Estados Unidos, el festival más emblemático que es Woodstock, en términos empresariales fue un fracaso», se explaya.

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Foto: archivo.

Grinbank es también la persona que marcó un antes y un después en la radiofonía local con el desembarco de la Rock & Pop en los años 80, que llenó estadios y ciudades con shows de artistas internacionales y espectáculos de primer nivel. Se atrevió más tarde también con la televisión, el teatro, los musicales, el Zoo de Buenos Aires y hasta con el fútbol. En los últimos tiempos, su carrera incluye las giras de Violetta, con Tini a la cabeza, Soy Luna, Brunos Mars en La Plata, Gorillaz en Tecnópolis, solo por dar algunos ejemplos.

«Si, me acabo de morfar firmar a Soda Stereo. No la vi venir, justo a mi se me escapó Soda», se sincera Grinbank en un tramo de su autobiografía, en referencia a uno de sus desaciertos, al igual que cuando el grupo Suéter presentó su segundo disco «Lluvia de gallinas» en el Coliseo. En ese entonces, se corría la bola de que Kiss pisaba pollitos en sus shows y a la banda de Miguel Zavaleta se le ocurrió llevar a la acción el título del disco, previa visita a un corralón. «Las gallinas caían sobre los apoyabrazos de las butacas y quedaban fritas ahí nomás, un grotesco absurdo, bizarro y altamente condenable», «una irresponsabilidad total y una foto del momento de exaltación que vivíamos», admite el productor a lo largo de estas páginas.

Grinbank admite que «en algunos tramos, es un relato políticamente incorrecto visto desde hoy, pero preferí ser honesto y respetar la rigurosidad de los hechos como fueron, en el libro mismo lo planteo, tengo una capacidad crítica, pero ocurrieron y me parecen muy gráfico del reflejo de algunos momentos de locura, en los cuales participé y viví».

En octubre del 85 Grinbank se lanza al Festival Rock and Pop, un line up que incluía a Fito Paez, Git, Virus, Los Abuelos de la Nada, Nina Hagen, La Torre, Miguel Mateos, INXS, Sumo, Soda Stereo y Charly. «El público en aquel momento era muy salvaje, no existía todavía la seguridad privada en eventos, como ahora», escribe.

«Si Charly hubiera tenido toda su potencialidad creativa en una época como hoy que existe las plataformas habrá tenido otra trascendencia. Hoy en el mundo cambió la manera de comunicarnos. Entiendo la frustración de Charly porque es un talento extraordinario que hubiera tenido un reconocimiento mucho mayor a nivel internacional si hubiera habido otros vehículos de comunicación para él

«Era muy difícil hacer seguridad porque recuperada la democracia había un desprecio por todo los sistemas de seguridad y las instituciones. The Cure en Ferro fue el recital más violento que tuve. No es un mito que desde el público mataron a patadas a perros de la policía. Y es reflejo de una época. Y fue también un aprendizaje, que se dio en el andar, porque todavía no existía una industria. Hoy hay una experiencia ganada y otro nivel de profesionalismo», desmenuza en la entrevista.

«Me animé a conciertos grandes» cuenta en otro fragmento sobre el primer show de Ramones en Obras, Sting en River y el cierre mundial del tour Human Rights Now organizado por Amnesty.

El capítulo «Los años de gloria» abre paso a la trayectoria del manager en los años 90, con el uno a uno, y las primeras veces en Argentina de bandas como Bob Dylan, David Bowie, Eric Clapton, Paul McCartney, Keith Richards, Madonna, Nirvana, Guns and Roses, Tears for Fears, Erasure, A-ha, Pet Shop Boys, Prince, Metallica, Duran Duran, Laurie Anderson, The Cult y la lista sigue.

Otro de los picos de su carrera en lo que respecta a eventos exitosos desde lo artístico y de convocatoria fue organizar el show de despedida de Soda Stereo en River, el mismo en el que Gustavo Cerati acuñó la famosa frase «gracias totales». «El grupo agotó las localidades casi inmediatamente del anuncio, pero Cerati se mantuvo firme en hacer un solo show. Para mí, que había rechazado firmar con ellos cuando me trajeron su demo, era una revancha», relata en estas páginas.

«Si de siete acertás diez, vas bien. Hay que tener una mirada más allá del corto plazo, de eso que tenes enfrente en ese momento, qué proyección le ves. Y evidentemente Cerati tuvo una evolución extraordinaria como compositor y probablemente en ese demo que me acercaron eso no estaba. Yo entonces no vi un plus en esa banda que sonaba muy The Cure. Eso siempre puede pasar (que te morfes algo)», reflexiona.

«En algunos tramos, es un relato políticamente incorrecto visto desde hoy, pero preferí ser honesto y respetar la rigurosidad de los hechos como fueron, en el libro mismo lo planteo, tengo una capacidad crítica, pero ocurrieron y me parecen muy gráfico del reflejo de algunos momentos de locura, en los cuales participé y viví»

Son muchas las páginas del libro en las que aparece mencionado Charly García, un músico al que Grinbank acompañó muchísimo tiempo hasta el día que dijo basta y que se perjuró que nunca más iba a trabajar con él, por esa desfachatez que llevaba al músico a no cumplir los acuerdo pactados. Lo vio arrojar televisores por la ventana del hotel, lo vio destrozar la ventana de un hotel con su valija (¿»Demoliendo hoteles»?) y se lamentó verlo subir al escenario, cuando no estaba previsto, en el cierre mundial del tour Human Rights Now organizado por Amnesty.

Pero antes de eso, cuenta Grinbank: «En el verano del 83 decidimos ir con Charly a grabar su segundo disco solista (Clics Modernos) a Nueva York. Ahí él tuvo un quiebre grande, tomó conciencia de que en la Argentina era el mejor pero en Nueva York un ídolo de cabotaje que no jugaba en las grandes ligas internacionales», se sincera en su biografía.

«Si Charly hubiera tenido toda su potencialidad creativa en una época como hoy que existe las plataformas habrá tenido otra trascendencia. Hoy en el mundo cambió la manera de comunicarnos. Entiendo la frustración de Charly porque es un talento extraordinario que hubiera tenido un reconocimiento mucho mayor a nivel internacional si hubiera habido otros vehículos de comunicación para él. Cuando hizo los increíbles discos que hizo era imposible que por ejemplo una radio americana te pasará rock en castellano», afirma.

Lo cierto es que, como analiza en el libro, a lo largo del tiempo se fue modificando la manera de consumir productos culturales: «Llego a estas páginas finales con la claridad de tener que reinventarme si quiero seguir en esta industria», escribe Grinbank, cerca de los 70 años, que se animó a las exposiciones y tuvo un éxito inusitado con Van Gogh, con Banksy y ahora se prepara a traer otra inmersiva a la Argentina, «pero aún faltan unas semanas para ese anuncio», promete.

¿Y cómo fue que un día, el hombre que en los últimos 50 años estuvo detrás de los espectáculos más convocantes de Argentina y de la región, decidió escribir su primer libro? «Surgió porque quiero hacer un documental y, para ordenarme en la narración, me sugirieron que estaría bueno hacerlo a partir de un libro. Y la pandemia me dio la posibilidad de profundizar y me fui enamorando de este mosaico de mi vida empresarial. El documental es potencial, porque todavía no cerré, pero estoy con tres productoras y dos plataformas interesadas, así que va a suceder. Fue así que empecé a escribir estas páginas», concluye.

María Negroni y Benjamín Prado intercambiaron lecturas y poesía en el Festival Eñe

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La docente, ensayista y escritora argentina y el poeta y novelista español compartieron una selección de poesías en el Teatro Fernando de Rojas. «No vamos a hablar sino a leer, explicar poesía es de cantautor», afirmó el escritor, ante un auditorio que aplaudió y celebró los versos.

La docente ensayista y escritora argentina Mara Negroni y el poeta y novelista espaol Benjamn Prado compartieron una seleccin de poesas en el Teatro Fernando de Rojas
La docente, ensayista y escritora argentina María Negroni y el poeta y novelista español Benjamín Prado compartieron una selección de poesías en el Teatro Fernando de Rojas.

En el mediodía madrileño, con frío pero con un sol potente, la docente, ensayista y escritora argentina María Negroni y el poeta y novelista español Benjamín Prado compartieron una selección de poesías en el Teatro Fernando de Rojas, ante la escucha atenta de un auditorio que aplaudió y celebró las lecturas en las que aparecieron nombrados y citados los universos de Alfonsina Storni, Rafael Alberti y Emily Dickinson.

Ubicado en el segundo piso del Círculo de las Bellas Artes, donde desde este viernes y hasta el domingo se concentran las actividades del Festival de Literatura Eñe, el teatro se fue llenando mientras una pianista en vivo iba ambientando el lugar en el que, a las 13.15, Prado y Negroni subieron al escenario para dar comienzo a la lectura.

«Debo confesar que son horas intempestivas para la poesía», aseveró Prado y contó que no se conocían con la autora de «El corazón del daño» hasta que fueron presentados minutos antes de subir al escenario pero ya se consideraban amigos.

«Debo confesar que son horas intempestivas para la poesía»

Benjamín Prado

El autor de «No sólo fue el fuego» dijo que no quería conocerla por temor a que se diera cuenta de cuánto le había robado y enseguida marcó el ritmo del encuentro: «No vamos a hablar sino a leer, explicar poesía es de cantautor», afirmó.

Contó que no suele preparar mucho sus lecturas pero al comenzar a traer los versos que había seleccionado, proliferaban las marcas de cada hoja en la que pensaba detenerse; Negroni, en cambio, se dejó llevar por el azar a la hora de ir leyendo.

El primer poema elegido por Prado (Madrid,1961) fue «Plan» cuyos versos dicen: «No escribas para que te conozcan sino para sepan quien sos». Acto seguido apareció Alfonsina Storni, a quien el escritor definió como una de sus poetas preferidas y leyó un poema que le costó y, después de muchas vueltas y reediciones, salió.

El primer poema elegido por Prado Madrid1961 fue Plan
El primer poema elegido por Prado (Madrid,1961) fue «Plan».

Otro de los autores homenajeados por Prado fue Javier Marías, fallecido en septiembre de este año, a quien le dedicó «Viaje al reino de redonda». Previo a la lectura del poema que nunca había leído en público recordó que el autor de «Mañana en la batalla piensa en mí» le había regalado «Tarántula», el primer libro de literatura de Bob Dylan, luego de un viaje y él, en recompensa, le dedicó esos versos que ahora compartía: «Claramente yo salí ganando», bromeó.

Negroni inauguró sus lecturas leyendo su poema que da título al encuentro: «Habla el río sin principio ni fin» y fue envolviendo el ambiente con el peso de cada una de las palabras de esos versos a medida que pasaba las páginas sin marcar con los poemas que iba recuperando.

Prado, por su parte, evocó a otra figura: la de Rafael Alberti, a quien conoció en un bar, «donde surgen las mejores amistades», dijo y leyó «El vividor», dedicado al escritor y poeta español, miembro de la generación del 27.

En ese momento un zumbido se apropió del sonido del teatro y pese a los numerosos intentos de los organizadores por cortarlo, se instaló hasta el final del encuentro y solo se cortaba en los momentos en los que los aplausos lograban taparlos.

«Es un poeta no invitado», aseguró Prado y continuó con otra lectura, «El inmigrante», pero no sin antes decir que le molestaba cuando un país no recordaba y primaba la falta de memoria: «Si un país no recuerda el sufrimiento que pasó, le infunde sufrimiento a otro», aseveró.

Negroni inaugur sus lecturas leyendo su poema que da ttulo al encuentro Habla el ro sin principio ni fin
Negroni inauguró sus lecturas leyendo su poema que da título al encuentro: «Habla el río sin principio ni fin».

En el intercambio que marcó el pulso del encuentro, Negroni volvió a tomar la palabra y antes de leer anunció que se trataba de la lectura de uno de los poemas de su libro «Archivo Dickinson», un trabajo que nació por azar, cuando encontró un léxico digitalizado de todas las palabras que utilizó la poeta estadounidense en su obra.

«Seleccioné las que iban conmigo y comencé a escribir», expresó y leyó «Riqueza», «Reverencias», entre otros poemas.

La lectura finalizó con un aplauso que pareció tapar y lograr olvidar el zumbido que acompañó las voces de Prado y Negroni.

La experiencia de María Negroni en el Festival Eñe

En la puerta del teatro, la autora de «Pequeño mundo ilustrado» conversó con Télam sobre el Festival que está llevando a cabo su edición número 14 con el lema «Natural», que tiene a Argentina como país invitado de honor, con actividades protagonizadas por autores que viajaron especialmente como la misma Negroni, Gabriela Cabezón Cámara, Pablo Katchadjian y Eduardo Sacheri, con el apoyo de YPF y Fundación Medifé, y otros que residen hace años en España como Patricio Pron, Andrés Neuman, Clara Obligado y Martín Caparrós.

Es la primera vez que Negroni asiste al Eñe, y su agenda estuvo cargada: tuvo una charla con el poeta español Juan Carlos Mestre, en la librería Enclave, y otra, anoche, en Cafebrería, con Esther Peñas y Lola Vives. La que compartió con Prado es la primera que fue solo lectura.

Pero además, la directora de la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref) participó como asistente en otras actividades como las de Cabezón Cámara y Pron, en la Biblioteca Regional, o la de Zambra y Katchadjian, en la Biblioteca Nacional.

La ganadora de las becas Guggenheim y Fundación Octavio Paz celebró la posibilidad de «volver a los festivales, a los espacios vivos después de la pandemia»

«Hay muchísimo movimiento, veo mucha gente en las actividades. En las que estuve, en casi todas los asistentes eran españoles y algunos argentinos que viven acá. Lo veo parecido al Filba en Buenos Aires», dijo comparándolo con el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires que se realiza anualmente en diversas sedes al mismo tiempo en la Ciudad de Buenos Aires.

La autora de «Oratorio» resaltó la presencia argentina en esta edición del Eñe y sostuvo que el festival «tuvo una representación diversa, hubo referentes de poesía y narrativa. Aunque venga una persona fomenta a toda al literatura argentina, la cita, la pone en circulación», señaló.

Además, la ganadora de las becas Guggenheim y Fundación Octavio Paz, celebró la posibilidad de «volver a los festivales, a los espacios vivos después de la pandemia».

En esta edición del Festival Eñe, la agenda se dispersó en diversas sedes y a las tradicionales, como el Círculo de las Bellas Artes, la Biblioteca Nacional o el Instituto Cervantes, se sumaron las librerías como La Mistral, Olavide, Lata Peinada, Alberti y Tipos Infames.

En la puerta del teatro la autora de Pequeo mundo ilustrado convers con Tlam sobre el Festival que est llevando a cabo su edicin nmero 14 con el lema Natural que tiene a Argentina como pas invitado de honor
En la puerta del teatro, la autora de «Pequeño mundo ilustrado» conversó con Télam sobre el Festival que está llevando a cabo su edición número 14 con el lema «Natural», que tiene a Argentina como país invitado de honor.

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Ecologistas rociaron con pintura una escultura de Charles Ray en París

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Se trata de la obra «Horse and Rider» que se encuentra emplazada en el predio público de la Bolsa de Comercio. Militantes del movimiento Última renovación denuncian la inacción climática y reclaman a los gobiernos acciones fuertes.

La ministra de la Cultura Rima Abdel Malak visit el lugar para inspeccionar lo ocurrido Foto AFP
La ministra de la Cultura, Rima Abdel Malak, visitó el lugar para inspeccionar lo ocurrido.// Foto AFP

Militantes del movimiento ecologista Última renovación rociaron con pintura naranja la obra «Horse and Rider» (Caballo y jinete), de Charles Ray, referente de la escultura estadounidense contemporánea, que se encuentra emplazada en el predio público de la Bolsa de Comercio parisina, que alberga la colección del multimillonario François Pinault.

Militantes del movimiento que desde hace varias semanas se movilizan en Francia bloqueando carreteras e interrumpiendo espectáculos y encuentros deportivos como forma de denunciar la inacción climática y reclamar a los gobiernos acciones fuertes reinvindicaron esta acción en Twitter, informó la agencia de noticias AFP.

Una decena de militantes de Ultima renovación bloqueó el tráfico cerca del ministerio francés de Economía en París, mientras que en Toulouse otro colectivo interrumpió por unos 10 minutos un partido del torneo francés de rugby al atarse a los arcos. Momento en que dos activistas -ahora detenidas a disposición judicial- se pegaron a los marcos de las majas de Goya, en el Museo Reina Sofía de España, y pintaron en la pared «+1,5ºC» en referencia a la meta inalcanzada de calentamiento fijado por la comunidad internacional, repasó el sitio español El Debate.

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Foto AFP

«El eco-vandalismo sube un escalón», se indignó en Twitter la ministra de la Cultura, Rima Abdel Malak, que visitó el lugar para inspeccionar lo ocurrido, agradeciendo a los «restauradores que intervinieron rápidamente». «El arte y la ecología no son contradictorios. Al contrario, son causas comunes», añadió.

El grupo Última renovación forma parte de la Red A22,presente en 11 países, que aumenta las acciones espectaculares, en particular lanzando pintura sobre obras de arte desde hace varias semanas.

Just Stop Oil en Reino Unido, Ultima Generazione en Italia, Futuro vegetal en España, Dernière Rénovation o última renovación en Francia, la Red A22 financiada por el Fondo de Emergencia Climática de Aileen Getty y otros ricos de apellido ilustre como Rockefeller son algunos de los grupos ecologistas que radicalizan sus acciones exigiendo reacción de los gobierno contra el cambio climático y el calentamiento global, agregaron desde El Debate.

Erri de Luca y Clara Obligado potenciaron la dimensión humana y política de la escritura

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En ambas charlas se combinaron recorridos sobre sus obras pero también supieron dar lugar a dos instancias de intimidad y calidez destacando la dimensión humana de sus procesos de escritura y la lectura.

Erri de Luca Foto Prensa
Erri de Luca. Foto: Prensa

La escritora argentina Clara Obligado, quien llegó exiliada a España y vive ahí hace décadas, y el napolitano Erri de Luca, uno de los autores italianos más destacados y traducidos de su país, protagonizaron dos charlas en el Festival de Literatura Eñe, en las que se combinaron recorridos sobre sus obras pero también supieron dar lugar a dos instancias de intimidad y calidez destacando la dimensión humana de sus procesos de escritura y la lectura.

De Luca (Nápoles, 1950) fue el primer autor en no tener al español como lengua materna y participar del Eñe y con la guía del argentino Guillermo Roz conversó en el espacio Hotel Iberostar Las Letras de Gran Vía sobre las últimas elecciones en Italia, la escritura concebida siempre desde el cuerpo y su compromiso como ciudadano que no asimila al de escritor pero lo aprovecha para amplificar voces.

«Mi compromiso es como ciudadano, no como escritor. La literatura no tiene que dar lecciones pero como ciudadano exploto al escritor para hacer escuchar otras voces, amplificarlas. La escritura es una herramienta para que se escuchen voces que no suelen ser oídas», señaló el autor de «Imposible» o «El día antes de la felicidad».

En la actividad presentada como «Vermú literario», De Luca respondió cada una de las preguntas de un público que lo esperaba con sus libros editados por Seix Barral en mano y claro que aparecieron las elecciones recientes en Italia, las que coronaron a la ultraderechista Giorgia Meloni como primera ministra.

De Luca, con un pasado como militante de izquierda, dijo que ve la situación de manera cómica: «En Nápoles hay un refrán que dice ‘acabas de empezar a afeitarte y ya te has cortado’, bueno, lo que está pasando en Italia es así y abre un espacio enorme para la sátira. De todas maneras, no creo que dure mucho porque el sentimentalismo del odio es alto y las tres partes de la coalición -en referencia a Matteo Salvini, Silvio Berlusconi y la propia Meloni- se odian».

Erri de Luca Foto Prensa
Erri de Luca. Foto: Prensa

Además De Luca habló de la guerra en Ucrania y dijo que a diferencia de la de Bosnia, en la que condujo convoyes humanitarios y se trataba del «colapso de una nación y Europa se mantenía alejada», en ésta su lugar es otro, «está en el centro de la escena». «Ucrania es el lugar que más fronteras tiene con otros países de Europa», marcó.

Esta actividad, con traductor incluido, es la primera de las que lo esperaban en el Eñe y sobre esta visita, el exoperario de Fiat dijo que era el encuentro con otra lengua y comparó al español, «una lengua expansiva», con el italiano, «lengua pequeña, que se habla en pocas partes del mundo».

«Es como salir de una estación pequeña y llegar a una gran estación -graficó-, el italiano es el idioma que suelen hablar los Papas, en cambio el español se habla aquí, en México, en Argentina y eso hace que este momento pueda tener repercusiones en distintas partes del mundo y me da un vértigo enorme».

Una de las preguntas del público fue acerca de su actividad como montañista, ¿cómo influye en su escritura? «La montaña es el sitio en el que mi cuerpo se mueve mejor. Además me estoy poniendo viejo y la vejez es puro experimento, nadie te dice cómo te vas a sentir», sostuvo. Pero además dijo que escribe sobre el alpinismo porque siempre escribe sobre cosas que pasaron por su cuerpo.

La disertación de Clara Obligado y Javier Morales

Después de esta cita, De Luca se trasladó al Círculo de las Bellas Artes, donde lo esperaba otra disertación, en el mismo lugar en el que más tarde Clara Obligado tomó la escena con el escritor español Javier Morales, en una actividad llamada «Conversaciones en el jardín» y programada inicialmente con Federico Falco, quien no pudo viajar a España por motivos personales.

Ante el imponente edificio del Círculo de las Bellas Artes -columnas, techos altos, un espacio extremadamente protocolar-, Obligado y Morales concibieron -y lograron- un encuentro íntimo, con lecturas, chistes y recomendaciones enfáticas de autoras como Mary Oliver y Emily Dickinson.

Con la premisa de perderse en el jardín, Obligado comparó: si el paraíso suele ser la nostalgia, el bosque suele ser la mística. Para hablar del primero, la escritora y docente nombró a Jorge Luis Borges: «No hay mejor paraíso que el perdido», aseguró que los jardines nos constituyen y marcó un inicio en esa idea de que el primer castigo es que nos echaron del jardín, del paraíso.

Foto Victoria Gesualdi archivo
Foto: Victoria Gesualdi (archivo).

La autora de «Todo lo que crece» convocó a pensar en contra de la utopía ecologista que supone un lugar que fue mejor y que siempre será mejor, introdujo así algo que reconoce como bastante presente en estos días: la fantasía de un paraíso que nos constituye como seres melancólicos.

Dejando atrás al paraíso, avanzaron hacia el bosque como el lugar en el que, graficó la argentina, muchas veces la literatura lo convirtió en peligro pero al que hay que atravesar: «Es el lugar en el que nos perdemos y nos volvemos a encontrar con nosotros mismos, si salimos del bosque nos convertimos en guerreros. atravesamos el conflicto».

Para Morales, el bosque también nos vincula con la idea de espiritualidad, con el silencio y «las raíces de los árboles que se protegen entre ellas enlazándose y esa fusión la podemos pensar cerca de los libros, esa sensación de que se van conectando».

Obligado (Buenos Aires, 1950) citó a la poeta Wislawa Szymborska: » Cuando pronuncio la palabra silencio, la destruyo» y retomó la importancia del silencio del bosque, del silencio para la escritura. «Vivo en Puerta del Sol, imaginen lo que valoro el silencio», ironizó.

La escritora habló de su amor por el cuento como género porque siempre imagina el origen de la literatura con una escena en la que «los hombres están alrededor del fuego contándose historias para intentar entenderse».

Para la autora de «Una casa lejos de casa» hoy predomina una noción de naturaleza domesticada, eso es el jardín, un espacio que pensamos como natural pero está muy manipulado.

«El paisaje no surge naturalmente, se manipula para que los ricos lo vean mientras los pobres que se arreglen», señaló.

Pero si hablamos de jardín, bosque y paraíso, la semilla es un elemento central y ahí es donde los dos la destacaron como un elemento potente para la escritura.

Obligado la relacionó con la espera y la paciencia: «La paciencia como espera, no pasiva, sino una espera que alimenta la sorpresa, algo que claro que necesita quien escribe».

A su vez, Morales, autor de la novela «Monfragüe», subrayó que «el edén no existe y la naturaleza no está desprovista de peligro» y ahí le interesó ubicar a los humanos, los dos coincidieron en que el miedo puede ser considerado un problema pero no lo es: nos protege, nos hace más humanos y está en nuestra memoria ancestral.

Y para finalizar volvieron a Mary Oliver: «Aquel ser humano que no conoce la naturaleza, que no camina bajo las ramas y las hojas como bajo su propio techo, es parcial y está herido».

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Yasushi Inoue y un relato conmovedor sobre la vida que se empieza a borrar

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Se reeditó «Mi madre», donde el escritor japonés construye un relato tierno y austero sobre el deterioro y la vejez. Allí se hilvanan tres textos («Bajo los cerezos en flor», «Claro de Luna» y «Rostro de la nieve») y según su traductora, se trata de un libro libro inclasificable, «único en su especie» y «a medio camino entre crónica, poesía y ensayo».

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Foto FCB @ArcadiaLibros

Con la mesura de una prosa que se sostiene en las sutilezas para construir un relato tierno y austero sobre el deterioro y la vejez, la reedición de «Mi madre», del japonés Yasushi Inoue (1907-1991), hilvana tres textos -a veces más cerca del ensayo y la autobiografía, otros toma la forma de una novela- en donde narra los últimos años de vida de su madre y el proceso de desconexión de esa vida desde la mirada de un hijo mayor, que sabe que se está despidiendo de su madre y que quizá su propio final no está tan lejos.

La muerte. Crónica anunciada de saberse vivo. No todas las muertes auguran la posibilidad de ser acompañadas, miradas, revisadas. Pero hay tiempos de enfermedad que funcionan como pequeñas aberturas que permiten mirar más de cerca el misterio que anida en la desaparición física. Yasushi Inoue posa su mirada como testigo de ese proceso por el cual su mamá empieza a desintegrarse mientras poco a poco la memoria de esa mujer se va fragmentando, dejando en el olvido pedacitos de su historia. «Tal vez mi madre empieza a notar el peso del polvo que se nos acumula día tras día sobre los hombros, casi imperceptiblemente, por el simple hecho de vivir», escribe el narrador.

Yasushi Inoue nació en 1907 y murió en 1991. Escritor, periodista y académico, su libro «La escopeta de caza», traducido al español por Anagrama, es uno de los más destacados de su obra, que le valió el galardón más importante de las letras de Japón, el Premio Akutagawa. Desde 2014, la editorial Sexto Piso apostó por reeditar y difundir la obra del japonés: primero con «Furinkazan. La epopeya del clan Takeda», luego en 2016 con «Luna llena y otros cuentos», ahora con «Mi Madre», volumen de tres relatos fechados en 1975, bajo la traducción de la española Marina Bornas.

Ees un libro libro inclasificable, «único en su especie» y «a medio camino entre crónica, poesía y ensayo» porque el autor «utiliza una prosa en la que mezcla hechos reales con reflexiones propias, todo de forma muy poética», afirma la traductora, Marina Bornas.

«Mi madre» se compone de «Bajo los cerezos en flor», «Claro de Luna» y «Rostro de la nieve» y como dice la traductora a Télam, Marina Bornas, es un libro libro inclasificable, «único en su especie» y «a medio camino entre crónica, poesía y ensayo» porque el autor «utiliza una prosa en la que mezcla hechos reales con reflexiones propias, todo de forma muy poética».

Al «ser un libro tan introspectivo y personal» la traductora se ocupó de «conservar esa atmósfera tan sutil que recrea Inoue y que tan bien refleja la vejez, la decadencia y el dolor ante la enfermedad de un ser querido. Me pareció necesario que, durante el proceso de traducción, no se perdieran matices del estilo ni detalles de las largas descripciones, que a veces resultan hasta repetitivas», cuenta.

Entre la frustración, el agotamiento, la pena y la ternura, Inoue teje un relato sobre el deterioro cognitivo de su madre, que podría ser también el de cualquier persona mayor que padece una enfermedad que la va apagando. Pero el punto que lo hace conmovedor está en la perspectiva que asume la narrativa de Inoue: la del hijo, que en el reconocimiento de la finitud de sus padres, se encuentra con la posibilidad de la muerte, ya no tan lejos de él, el primogénito de esa familia tradicional japonesa.

«Mi madre» comienza con la muerte del padre, un médico del Ejército retirado a los 48 años que se recluye en su pueblo con una vida austera, humilde, dedicada a cultivar verduras y hortalizas. La muerte de ese hombre a los 80 años activa la reflexión en el narrador sobre la finitud, pero también sobre los vínculos familiares, además de que funciona como disparador para asumir un nuevo lugar en la vida de su madre, ahora viuda.

Fotograma de la pelcula basada en la obra literaria de Yasushi Inoue
Fotograma de la película basada en la obra literaria de Yasushi Inoue.

En esa nueva forma de estar con su mamá, los hijos perciben lo que antes no sabían o no dimensionaban: que está más frágil, repite cosas y se olvida otras. A medida pasa el tiempo, el cuadro se agrava al punto de convertirse en un «disco rayado», un «bucle» que vuelve siempre al mismo lugar. «Era como si mi madre hubiera empezado a borrar con una goma uno de los extremos de la larga línea de la vida que había dibujado hasta entonces. No lo hacía de forma consciente, claro; era la vejez la que iba borrando la larga línea de la vida de mi madre y acercándose inexorablemente al principio», sostiene el narrador del texto.

Inoue comenzó a escribir estos textos con los primeros signos de demencia de su mamá -un proceso que se extiende por casi diez años- y termina cuando muere, después de temporadas de cuidados y traslados por las casas de sus hijos, especialmente dos de sus hijas, que tienen un rol central en el cuidado. Tomar decisiones, acompañar, cuidar: mientras la madre envejece, se potencia el entramado familiar con hijos, nueras y nietos que orbitan alrededor de esa mujer exponiendo teorías sobre la memoria, haciéndose cargo de lo que ocurre, dando lugar al humor y a la angustia.

Y ocurren cosas maravillosas que cruzan la forma de vincularse con la muerte desde distintas generaciones, porque cuando los hijos no pueden lidiar con la madre, los nietos parecen ser los que más comprenden a ese disco rayado que deviene su abuela.

 «Dicen que la vejez es un regreso a la niñez, y eso era exactamente lo que le ocurría a mi madre. Desde que había cumplido los setenta y ocho o setenta y nueve años, mi madre había empezado a deshacer poco a poco el camino recorrido hasta entonces, borrándolo todo a medida que retrocedía. Como si año tras año se acercara más a su juventud»

¿Qué ocurre entonces con los recuerdos? ¿Por qué algunos se borran sin dejar ni rastro y otros se repiten como testimonio de un tiempo? ¿Es posible decodificar los resquicios de la memoria? «Me sorprendió -sostiene la traductora- la capacidad del autor por trasladar sobre el papel reflexiones que todos nos hemos hecho o llegaremos a hacernos en momentos determinados de nuestra vida. Reflexiones sobre la muerte y la vejez, la enfermedad y la demencia, los que los precedieron y los que nos suceden».

Y agrega: «Ese talento por describir de forma tan poética y, a veces, tan cruda su propia relación con sus padres y hermanos. Me fascinó su capacidad por desnudarse ante el lector, por transformar su propia vida en una novela y hacerlo de una forma tan conmovedora y delicada, hablando de su madre con ternura pero sin ocultar los estragos de la enfermedad y la vejez».

Escribe Inoue: «Dicen que la vejez es un regreso a la niñez, y eso era exactamente lo que le ocurría a mi madre. Desde que había cumplido los setenta y ocho o setenta y nueve años, mi madre había empezado a deshacer poco a poco el camino recorrido hasta entonces, borrándolo todo a medida que retrocedía. Como si año tras año se acercara más a su juventud».

Alguien definió a «Mi madre» como «un dechado de delicadeza y de tragedia contenida», quizá la sorpresa de este libro escrito hace varias décadas por un autor de otro tiempo radica en la mirada pausada, la prosa precisa, la capacidad de ternura, que anida en la mirada de un hijo que mira de frente la muerte de su madre y los secretos de la memoria.

Katchadjian compartió lecturas y rituales de escritura en una charla del Eñe

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El escritor argentino se encuentra en España y este jueves hizo una selección de obras para recomendarle a lectoras y lectores que se acercaron a la librería Lata Peinada de Madrid.

Los libros de Katchadjian han sido traducidos a diversos idiomas y su novela ms reciente se titula Una oportunidad Foto Prensa
Los libros de Katchadjian han sido traducidos a diversos idiomas, y su novela más reciente se titula «Una oportunidad» / Foto Prensa

El escritor Pablo Katchadjian, cuyos libros han sido traducidos a diversos idiomas, y el más reciente, «Una oportunidad», se presenta por estos días en España, hizo este jueves una selección de obras para recomendarle a lectoras y lectores que se acercaron a la librería Lata Peinada de Madrid, una de las que se suma este año como sede al Festival de Literatura Eñe, y, en un clima distendido y cálido, compartieron un intercambio sobre rituales de lectura, procesos de escritura y elecciones a la hora de ordenar y elegir obras.

Sobre la calle Apodaca, a media cuadra de la concurrida Fuencarral en el barrio de Malasaña, se fueron congregando antes de las 19 quienes en principio iban a asistir a una charla entre el autor de «El Aleph engordado» y Federico Falco, pero éste no pudo viajar por problemas personales, entonces la convocatoria inicial tomó otra forma y Katchadjian se convirtió en el protagonista de un encuentro en el que no faltaron los chistes, las preguntas por sus rutinas y las anécdotas sobre, por ejemplo, la creación de su última novela editada por Sexto Piso.

El encuentro comenzó con el escritor haciendo una selección de libros elegidos entre los estantes de la librería especializada en literatura latinoamericana y así fue dejando una pila con «Cuentos fríos», del cubano Virgilio Frías, del que destacó su prólogo, en el que el autor explica qué se propuso hacer; «Salisbury», del argentino Fabio Kacero, al que definió como «un artista lejano a la idea de un escritor que escribe y sin embargo cuenta alegorías sin mucho sentido»; y «Felicidad clandestina», de Clarice Lispector, del que contó que habló este miércoles con el chileno Alejandro Zambra y que lo destacaron por esa capacidad por contar algo donde parece que no pasa nada y «sin embargo se va cargando de potencia».

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Con el chileno Zambra, compartieron este miércoles una charla en la Biblioteca Nacional de España, en la que la dispersión de la época, el enfrentamiento a la página en blanco y las primeras lecturas apasionadas tomaron la tarde.

Pero este jueves Katchadjian fue ampliando esa pila seleccionada con obras de autores como Iosi Havilio, Ariana Harwicz, María Sonia Cristoff, J.P. Zooey, Damián Ríos y Mariano Blatt, éstos dos últimos, además, editores suyos en Blatt &Ríos y autores que suele elegir «por su originalidad».

La pila fue creciendo y algunos de los asistentes tomaron directamente de ahí ejemplares para llevarse una vez finalizada la conversación y la tarde de otoño fresca y sin lluvia, después de varios días, en Madrid.

Paloma Reaño, librera y editora del sello Pesopluma, ofició de anfitriona y disparó la primera pregunta después de un pedido para que Katchadjian recomendara un libro suyo y de que la respuesta fuera «el último: ‘Una oportunidad'».

«¿Y cómo surgió?», avanzó Reaño. Entonces el autor comenzó a llevar su relato por un camino que fue encandilando a los presentes, algunos a esa altura ya con copas de vino o cerveza en las manos. «De un accidente», anunció.

Resulta que en un momento sintió que estaba embrujado y habló con una amiga que era astróloga pero que él consideraba bruja, que por su parte le recomendó tres brujas: una moderna, otra con «métodos de antes» y una tercera «con sus propios métodos».

Katchadjian dijo que escribió el libro porque no sabía a cuál llamar. Ahí el protagonista va a las tres. «Fui mi propio brujo», dijo antes de confesar que a sus obras las entiende una vez que ya salieron.

«Hace poco estaba leyendo sobre Sócrates y advertí que en mi balcón había empezado a crecer una planta, fui a una de esas apps que te ayudan a identificar plantas y era una cicuta, la misma con la que envenenaron a Sócrates», relató.

Ese hilo fue creciendo y terminó en un chamán, el análisis de esa planta para él y la importancia que le da el autor de «Gracias» a esas cosas que parecen no tener sentido pero se van encadenando. «¿Por qué no escribes sobre esta historia de la cicuta?», le preguntó alguien entre el público y la respuesta fue breve y contundente: «No lo escribo porque no es ficción y porque ya es un cuento redondo».

Para el docente y poeta, la escritura permite esa tensión entre el control y el estado en el que se puede perder la conciencia pero con límites. En ese proceso, Katchadjian negó tener una rutina, contó que no escribe a mano y que escribe por la tarde: «Soy inútil a la mañana, es un tiempo muy lindo que no es mío», aseveró.

En esa rutina de escribir durante la tarde y en su estudio, relató que hay una pausa para tomar un café que solía ser en uno llamado «Nostalgia», pero que ahora cerró y lo dejó dando vueltas, deambulando por varios otros pero sin uno considerado propio y diario.

En el bar al que iba casi todos los días, no escribía, tomaba notas, corregía parciales, algo que indicó que no puede hacer en otro lado que no sea un bar, y leía. Con la llegada de la pandemia, empezó a extrañar ese momento, ese ritual y se vio poniendo en su casa en YouTube sonidos ambientes de bares.

Pero qué pasa al escribir, ¿hay libros alrededor? «Sí, están, estoy rodeado de libros, sé dónde están, los tengo ordenados por ficción, ensayo y filosofía«. Y además están en muebles que él mismo confecciona, oficio de su formación en la escuela secundaria industrial.

En esa práctica, la de hacer muebles, como en la hacer música, dijo que siempre hay un momento en el que se cansa y se pregunta por qué está en ese camino, por qué lo emprendió. A esa pregunta nunca llega cuando escribe.

Si con los bares hubo uno que se convirtió en espacio elegido, eso no pasa con las librerías, confesó no tener una de cabecera y además no sentirse cómodo con las recomendaciones, lo intimidan. «Se te acercan, te hablan de un libro, te dicen que tenés que leerlo y ¿qué hacés, lo dejás?». Ahora libros que elige y se lleva, los termina.

El autor, que dice tener una hipótesis para todo, se explayó sobre la memoria y su capacidad de retener contextos y sobre cómo eso no le pasaba al leer en digital: se le mezclaban los temas, las historias, los protagonistas. «Perdía el contexto», sintetizó sobre esa materialidad que le falta ante la pantalla.

Esto lo lleva a imprimir, encuadernar y guillotinar aquellos textos que solo pueden leerse en e-book. «Elijo los hilos, tengo varios», detalló y contó que de un libro llegó a hacer dos impresiones: una para él y otra llegó a convertirse en regalo de cumpleaños para un amigo.

La charla colectiva derivó en encuentros más acotados, en los que los que escucharon durante más de una hora se le fueron acercando a conversar y a pedirle la firma de algún ejemplar, antes de que deje Madrid para seguir viaje hasta Barcelona, para seguir hablando de «Una oportunidad».

El festival continúa hasta el 27 en Madrid y Málaga con actividades en sedes como el Círculo de las Bellas Artes o la Real Academia Española pero también en librerías, una novedad de esta edición número 14.

El regreso de Perón

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Debieron pasar 18 años de proscripción al justicialismo para que el 17 de noviembre de 1972 se produzca el anhelado retorno de Juan Domingo Perón a la Argentina: el rol de la dictadura de Lanusse y sus negociaciones con el General, un viaje en avión único y el recibimiento de los militantes. Un repaso por un momento histórico para nuestro país.

Rucci el paraguas y el General Una postal de aquel histrico 17 de noviembre de 1972 Foto Archivo
Rucci, el paraguas y el General. Una postal de aquel histórico 17 de noviembre de 1972 / Foto: Archivo.

El 17 de noviembre de 1972 se produce el regreso al país, después de 18 años de proscripción, del General Juan Domingo Perón.

Los hombres del Ejército, después del fallido intento del “onganiato” y de la política siguiente, cuando llega Lanusse al poder prevalece la idea de tratar de llegar a un acuerdo con Perón. El acuerdo sería permitirle volver, pero no que se presidencialice ni que ocupe un lugar importante.

Entonces Lanusse cumplió la medida de acercamiento, le devuelve los restos de Evita -que habían sido secuestrados en 1955- y en segundo lugar fecha las elecciones para los primeros meses del año 1973. Se inicia así una especie de partida política, un juego de ajedrez a través del océano.

(CRÉDITOS: Producción general: Lorena Vazquez – Edición de sonido: Alejandro Sanz – Grabación: Sebastián Siddi – Locución: Fabiana García – Portada: Kevin Liendo)

Lanusse dice que podría ser que Perón renunciara hacia una posible candidatura presidencial y que él también renunciaría, a lo que Perón le manda a decir a través del periodismo que la renuncia de Lanusse no tiene sentido porque “Lanusse tiene tantas posibilidades de ser presidente de Argentina como ser reina de Inglaterra”, y que eso no es ninguna concesión sino que hay que ir a lo profundo y llamar a elecciones sin proscripciones.

En otra declaración, Lanusse le dice: “No se olvide que nosotros no tenemos las armas de adorno”, a lo que Perón le contesta a través de un periodista: “Sí, seguramente tienen la cabeza de adorno”. Y así se va dando esta lucha.

Perón había intentado volver al país en 1964, de acuerdo a un compromiso con el pueblo, y había embarcado en un avión que llegó hasta Brasil. Allí fue parado por influencia del Pentágono -y con cierta condescendencia también del gobierno argentino-, fue detenido y no pudo retornar a territorio argentino, por lo que luego se lo retornó a Europa.

En este caso, en 1972 Perón arma un chárter importante con cerca de 40 personalidades para que lo acompañen en su regreso al país: famosos del deporte, de la radio, del arte como Leonardo Favio, por ejemplo, políticos -allí esta Hernández Arregui-, es decir, un grupo de personalidades importantes que embarcan en Argentina y van en el avión hasta Italia. A la península llega Perón procedente de Madrid, y desde allí se embarca con destino a Buenos Aires el 17 de noviembre de 1972.

Marilina Ross fue una de las artistas que particip del vuelo desde Roma Foto Archivo
Marilina Ross fue una de las artistas que participó del vuelo desde Roma / Foto: Archivo.

En Buenos Aires, la presencia popular para recibirlo genera bastante complicaciones. Recuerdo que con un grupo de compañeros fuimos por autopista buscando el camino de Ezeiza. Un oficial del Ejército nos detuvo y nos atendió con mucha amabilidad, nos dijo “No muchachos, no se puede más de acá”. Como nosotros insistimos, empezó la represión con gases, y prácticamente tuvimos que volvernos. Al mismo tiempo, algunos muchachos, compañeros más audaces, cruzaron el río Reconquista y llegaron hasta el aeropuerto internacional.

La llegada a Ezeiza

Cuando el avión llega, es recibido por algunas personalidades del justicialismo y especialmente se ve allí a Rucci, el por entonces secretario general de la CGT, que hace un esfuerzo con su paraguas para tratar de cubrir de la lluvia al General, que era mucho más alto que él por supuesto.

Perón es conducido al interior del aeropuerto internacional de Ezeiza y se crea una situación de gran tensión y de gran preocupación por parte del pueblo, porque lo llevan al Hotel Internacional de Ezeiza y aparentemente no puede salir de las instalaciones.

Allí lo visitan algunos políticos, entre otros Frondizi, dándole una especie de aval político para que se lo deje, digamos, entrar en la ciudad. Durante todo ese día hay una situación de virtual detención, especialmente porque en determinado momento ponen una ametralladora delante del hotel como acosando al General que venía del exilio.

Finalmente prevalece entre los militares la idea de que es necesario dejarlo entrar a la ciudad, pero no en horas hábiles donde la gente esté en la calle porque si no en cada lugar donde pase se va a provocar una manifestación, un recibimiento. Sorpresivamente, a las 5 de la mañana más o menos, se lo traslada a Vicente López, en la provincia de Buenos Aires. Allí, el Partido Justicialista había comprado una casa en Gaspar Campos, que pasa a convertirse en la residencia de Perón.  

Cuando a la mañana siguiente nos enteramos por las radios y los diarios que Perón estaba en Vicente López, concurrimos, por supuesto. Fueron grandes manifestaciones y prácticamente se copó la zona por toda la calle Libertador, Figueroa Alcorta. La cantidad de compañeros era muy notable y el grito era: “La casa de gobierno cambió de dirección está en Vicente López por orden de Perón”.

Foto Archivo
Foto: Archivo.

Y el General sale durante el día al balcón del primer piso y saluda a sus fieles. A partir de allí, hace una tarea importante durante varios días para asegurar las elecciones que se van a realizar en marzo del 73, y al mismo tiempo para consolidar un gran frente nacional y decidir él quienes van a ser los candidatos.

Es un período breve donde también el pueblo se sorprende, porque Perón el 14 de diciembre se vuelve a ir hacia otras latitudes de América Latina. Tiene proyectos que hablar con Torrijos en Panamá, y con el presidente del Perú, que era un militar en ese momento popular. Entonces, el 14 de diciembre él embarca nuevamente, deja la Argentina y le deja a Juan Manuel Abal Medina, su secretario, y a Héctor Cámpora -que era su delegado personal- las directivas de lo que se va a hacer.

En ese momento hay una gran presión de la Iglesia Católica para ubicar como candidato a Antonio Cafiero, quien había sido ministro de Perón anteriormente. Los sectores de la UOM también coincidían con esta postulación. Y otras candidaturas eran, por ejemplo, sorprendentemente de derecha, como el nacionalista de derecha Anchorena que quería candidatearse como gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Un cierto malestar se crea cuando Perón se va y deja un sobre con instrucciones a Abal Medina, que este da a conocer a los compañeros. Lo que se establece allí es que la fórmula para las candidaturas presidenciales será Héctor J Cámpora – Vicente Solano Lima.

Cámpora había sido legislador, pero no venía con antecedentes muy combatientes, digamos, sino que se consideraba que su juventud había estado cerca del Partido Conservador y era un hombre muy moderado. Vicente Solano Lima era un hombre del conservadurismo popular. Es decir, al principio la juventud no recibe bien esta noticia, pero después entiende que de esta manera Perón consolida el gran frente nacional para ganar las elecciones.

Entonces Cámpora pasa imprevistamente a ser un hombre muy popular. La juventud dice: “Bueno, si el padre está proscrito o sigue proscripto y no puede presentarse, hay que apoyar al tío”. El “tío” Cámpora será una figura muy popular a partir de ese momento.

El viaje de Perón de regreso al país termina. El 14 de diciembre parte y termina retornando a Europa. Después vendrán las elecciones del 11 de marzo 73, con un triunfo rotundo del peronismo y la llegada al poder de la fórmula Cámpora – Solano Lima, que va a mantenerse durante 45 días en una especie de “primavera democrática” de gran presencia y protagonismo popular. Renuncian al 13 de julio de 1973, para facilitar la nueva elección del 23 de septiembre donde Perón va a obtener más de 60% de los votos y va a iniciar su tercera presidencia.

Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor/autora y no representan necesariamente la posición de la agencia.

La «América profunda» de Rodolfo Kusch renace en ciclos y libros

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Filósofo, antropólogo y dramaturgo, y olvidado por la academia durante bastante tiempo, Günter Rodolfo Kusch (1922-1979) fue uno de los fundadores de la Filosofía de la Liberación y un anticipador de la corriente intercultural de la filosofía y las ciencias sociales contemporáneas. 

El teatrar de Rodolfo Kusch texto publicado por el Centro Cultural de la Cooperacin Floreal Gorini CCC y realizado por Jorge Dubatti y Juan Pablo Prez Foto Jorge Aloy
«El teatrar de Rodolfo Kusch», texto publicado por el Centro Cultural de la Cooperación «Floreal Gorini» (CCC) y realizado por Jorge Dubatti y Juan Pablo Pérez/ Foto Jorge Aloy

Más allá de las recientes jornadas realizadas en Jujuy o en el CCK sobre su obra, en el centenario del natalicio del filósofo y escritor Rodolfo Kusch su pensamiento cobra vigencia en el libro «El teatrar de Rodolfo Kusch» desde una dimensión poco abordada de su quehacer, la de su dramaturgia, donde al igual que en su producción ensayística buscar dar cuenta de una América profunda, desechando la idea de un teatro burgués al que critica por reproducir modelos ajenos y darle la espalda a lo identitario.

Filósofo, antropólogo y dramaturgo, y uno de los olvidados por la academia durante bastante tiempo, Günter Rodolfo Kusch (1922-1979) es considerado uno de los fundadores de la Filosofía de la Liberación y un anticipador de la corriente intercultural de la filosofía y las ciencias sociales contemporáneas a partir de sus investigaciones y ensayos sobre la cultura popular, ideas que condensó en textos como «La seducción de la barbarie» (1953) o «América profunda» (1962).

Con una obra situada en el pensamiento popular e indígena americano, dedicó gran parte de sus 57 años de vida a describir esa América profunda, como él la llamaba, una obsesión que lo llevó a realizar trabajos de campo en el noroeste argentino, en Bolivia y Perú, lugares donde también se desempeñó como profesor de filosofía y antropología. Su decir lúcido pero indócil provocó que en 1976 le revocaran sus cargos en la Universidad Nacional de Salta, por lo que decidió mudarse a Maimará (Jujuy), un pequeño pueblo en el corazón de la Quebrada de Humahuaca, desde donde continuó trabajando y escribiendo.

A cien años de su nacimiento, su pensamiento fue retomado recientemente en dos ciclos -uno realizado en el CCK y otro en Maimará (Jujuy)- pero además junio, mes de su fallecimiento, fue declarado por la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, de donde egresó en 1948, como el «Mes de Rodolfo Kusch».

La revalidación de sus aportes se prolonga ahora en «El teatrar de Rodolfo Kusch», texto publicado por el Centro Cultural de la Cooperación «Floreal Gorini» (CCC) y realizado por Jorge Dubatti y Juan Pablo Pérez, que se presenta como un homenaje al pensamiento del filósofo argentino, que incluye textos de ambos investigadores y prólogo del dramaturgo Mauricio Kartún.

«Hacer arte supone una revelación, porque implica sacar a relucir la verdad, que yace en lo más profundo del país, para llevarla a la escena, al papel o al cuadro. Pero hacer eso entre nosotros significa crearlo todo de nuevo», dice Kusch en «Traición o cultura» (1960), mientras plantea la necesidad de una «revolución cultural», como parte de sus reflexiones críticas que mantienen su vigencia en esa búsqueda de la esencia geográfica, humana, en eterna disputa.

Y si bien con el tiempo nuevos conceptos se trasladan al habla cotidiana y las expresiones artísticas, tal vez, podría imaginarse al autor disertando sobre la deconstrucción de Jacques Derrida, el pensamiento situado, el compost y el residuo (Donna Haraway), o bien la tan en boga «cancelación» cultural. Una actualidad que también se soslaya en esa crítica a la clase media y la academia acomodaticia que lo hace hablar del «blanco descastado de los suburbios, el mestizo y el indio».

El flamante libro rescata el Manifiesto Arte de América de 1959, «un texto que invita a repensar la historia del teatro argentino» como dice Dubatti, y que pone en palabras el quehacer del grupo fundado en 1957 del cual Kusch es su voz, a través de sus doce propósitos.

Además, incluye prefacios de las obras de teatro «Tango», «Credo rante» y «La muerte del Chacho» o textos como «El sentido de lo trágico en el arte indígena», donde contrapone la concepción trágica griega y occidental que sanciona, a ese otro «teatro sin sanción», y revela una naturaleza ante la cual hay respuestas comunitarias que distan de la idea de dominio que predomina en economías y políticas.

Y como antecedente, este teatrar que evade lo formal, tiene en «Arte, Estética, Literatura y Teatro en Rodolfo Kusch», reeditado en pandemia y coordinado por el investigador José Tasat y Pérez, textos sobre esa obra temprana del autor que nunca abandonó, pero que fue eclipsada por la filosófica.

El libro surgió como un «repensar un repertorio de trabajo y producción de Kusch que arranca tempranamente con la literatura y la estética en los años 40 y 50 y que tiene continuidad hasta principios de los 70», en paralelo a su trabajo filosófico, cuenta Pérez en diálogo con Télam. Y prosigue: «Nunca dejó de lado la reflexión y los modos de producir y pensar en distintos lenguajes y disciplinas, la condición de lo artístico para pensar lo americano».

«El fútbol es hoy un deporte de élite en cuanto a su recepción, consumo, participación. Ha dejado, bastante más allá de lo masivo, de ser popular en los términos en que lo plantea Kusch»

Juan Pablo Pérez

«Entre 1956 y 1960 escribe sus cuatro obras de teatro, pensándolas desde lo popular, lo americano con cierto cruce de la historia con la memoria oral», a la que se suma «una pieza tardía, ‘Cafetín’ (1965), su última obra que nunca publicó y que de algún modo estaba dialogando con las experiencia de finales de los 60 y principios de los 70 que después se transformaron en los audiovisuales a los que llama ‘puchometrajes'», señala.

La propuesta del libro responde a adentrarse «en esa producción y reflexión teatral, en otros modos de hacer y de pensar el lenguaje de lo americano», desde el teatro y las artes visuales.

Es así que a través del teatro como disparador se concentraron «en la segunda mitad de los años 50 que llevó a Kusch a posicionarse como dramaturgo, como una de las facetas del intelectual que no sólo debe pensar la realidad desde la filosofía o la literatura, sino también desde la dramaturgia», explica Pérez.

¿Cómo se repiensa el concepto de teatralidad que se inscribe en el título del libro? «El término es de Mauricio Kartún y el propósito era jugar con esa idea de que el teatro ‘teatra’, entonces el teatrar en Rodolfo Kusch también aborda en su concepto otra dramaturgia en torno a a pensar un arte americano y popular, que el autor plantea en algunos pasajes y en algunos aforismos del Manifiesto colectivo de Arte de América que no firma, por lo cual no fue recopilado en las obras completas».

Sin embargo, ese texto tiene la impronta de su escritura, «su mirada crítica de pensar que el teatro o el arte o la estética pueden estar a la misma altura de pensar las experiencias, las vivencias y las prácticas asociadas a la vida cotidiana, al fútbol o como dice él, a un mensaje inscripto en la letrina de un baño público», explica Pérez.

«El concepto de teatralidad, del teatrar como el de estética, está desbordando la noción de arte occidental y esa es su preocupación, querer dar cuenta de una búsqueda de otra formalidad de pensar, de un canon que no sea occidental -indica el investigador-. Kusch habla de un arte monstruoso, pero más allá de esas categorías, está el recorrido que va del contenido a la forma», a través del contenido el encontrar una forma que pueda expresar otros modos desde la literatura o el teatro, en este caso, del hacer colectivo, comunitario, que pueda dar cuenta de lo popular en América, esa sería un poco la idea», explica.

Pérez indica que en la idea de Kusch de “maltratar al teatro” se resume un gesto vanguardista al querer implosionar todo, porque “es preciso buscar una forma americana”, y ya no ese teatro burgués al que se debe poner en debate y discusión. Un teatro al que el pensador critica por reproducir modelos ajenos y darle la espalda a lo “autóctono”.

Pérez imagina que «esta suerte de implosionarlo todo, de revolucionar las prácticas teatrales» que conlleva ese «teatrar colectivo, comunitario sobre su propia práctica como dramaturgo y trabajo colectivo a través del grupo Arte de América» implicaba en Kush el ensayo de un «teatro comunitario» compuesto por «artistas quizás no profesionales, que daban cuenta de sus propias historias. Un teatro hecho por la propia comunidad, el propio pueblo que cuenta su historia, y de algún modo, ese teatro pensado itinerante, pudiera recorrer distintos lugares amplificando en el territorio las propias historias de vida».

«Kush está indagando, buscando otros modos del hacer teatral, pero sobre todo quiere derribar los preconceptos de lo popular, lo americano y sus modos de representación a través del teatro burgués», indica Pérez como una posible respuesta de la propuesta dramatúrgica.

«Para un arte grande se necesita al pueblo» decía Kush, para quien las expresiones subversivas están en la baguala, el tango, el sainete o el fútbol. Pero a la distancia ¿cuáles serían las expresiones actuales de esa fealdad y hediondez de las que habla el pensador? ¿cómo pensarlas contemporáneamente? «El fútbol es hoy un deporte de élite en cuanto a su recepción, consumo, participación. Ha dejado, bastante más allá de lo masivo, de ser popular en los términos en que lo plantea Kusch», apunta.

«Algo que está presente en el prólogo de Kartún, algo que está en lo periférico, lo marginal, en las movilizaciones sociales, los acampes, pensando sobre todo desde la crisis del 2001 en adelante. Tiene que ver con lo comunitario, lo colectivo, con lo que desborda esas lógicas normativas de la pulcritud que impone el sistema constantemente. Entonces habría que indagar en otros espacios y ámbitos para poder pensar esa teatralidad de las que nos hablaba Kush a la hora de imaginar y de construir algún sentido de lo popular», concluye Pérez.

¿POR QUÉ LEER A RODOLFO KUSCH?

Autor de ensayos filosóficos como «América profunda» y de obras de teatro que rescatan las prácticas populares, entre otros textos y ensayos, Rodolfo Kusch es uno de esos autores indispensables para pensar desde el presente las «condiciones de lo americano», como plantea el investigador Juan Pablo Pérez.

¿Por qué el Papa recomienda su lectura y por qué se vuelve tan urgente recuperar el pensamiento de Rodolfo Kusch? «Esta mención tiene que ver con esa línea de formación de los filósofos de la filosofía de la liberación, en la que inicialmente estaban juntos y después cada uno siguió su camino».

«Kusch fue un poco el mentor asociado al pensamiento más de la religión y la liberación de los jesuitas y en algunos casos de los curas de la opción por los pobres o del tercer mundo. Un universo del que formaba parte en su momento el actual Papa y que tenía como referentes a Kusch, Enrique Dussel y Carlos Cullen», en ese contexto de principios de los años 1970, plantea Pérez.

Y en ese sentido, recuperar ese horizonte liberador que planteaba la filosofía de la liberación y que tenía como antecedente inmediato el pensamiento filosófico del autor responde a un momento de pensar más concreta y orgánicamente la realidad y la coyuntura política de finales de los 60 y principios de los 70, que a finales de los 90 con la globalización, el neoliberalismo, la puesta en tensión, en disputa de las identidades culturales, vuelve a pensar una idea de dimensión humana anticoloníal», señala Pérez, al tiempo que recuerda lo dicho por Kush en 1975: «se trata de descubrir un nuevo horizonte humano, menos colonial, más auténtico y más americano», reflexiona.

Y argumenta: «En esta relación de lo neoliberal con la discusión de la visión de la clase media, de la que es consciente y que constantemente en su escritura va operando sobre repensar lo popular no como estereotipo si no desde su raíz más profunda en sus modos de hacer y de producir, a la vez, pensamiento, él interpela a la clase media y a los intelectuales que responden a esa misma dinámica. Y juega constantemente algo de la imposibilidad de comprender ciertos gestos, sentidos, prácticas, que responden a ese pensar popular en el cual se incluye como intelectual, filósofo y universitario».

«Es un gran interpelador del campo científico, universitario, teórico, y también es muy crítico de la idea de concientización teórica de las izquierdas en el contexto de esos años 60 y 70», acota Pérez.

«Pero nuestro arte es un arte sin pueblo. Estamos a horcajadas sobre un pueblo deformado vitalmente, frustrado por las experiencias y la soberbia de unos pocos que creen ser el país», escribe Kusch rescatado en el libro «El teatrar en Rodolfo Kush» y esta afirmación es tan actual que cabe el interrogante; ¿cómo se contrarresta desde lo cultural?.

La clave, tal vez, está en la frase «empezar todo de nuevo», muy usada por Kusch y a la que Pérez relaciona con la pregunta sobre «¿qué mundo deseamos o construimos para todes» que tiene que ver con «barajar y dar de nuevo, inventar el mundo de nuevo, crearlo», una frase a la que el investigador caracteriza como «muy potente, muy crítica y a la vez muy esperanzadora».

Martín Caparrós, Juan Cruz y una charla sobre literatura latinoamericana en el Festival Eñe

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Los escritores y periodistas debatieron «Al calor de la joven novela latinoamericana», sobre las nuevas formas de la narrativa, retomaron el boom latinoamericano de las décadas del ’60 y ’70, y se preguntaron por las literaturas nacionales.

Martin Caparros present recientemente su ltimo libro Sarmiento Foto Archivo
Martin Caparros presentó recientemente su último libro, «Sarmiento».// Foto Archivo

Los escritores y periodistas Martín Caparrós y Juan Cruz debatieron sobre las nuevas formas de la narrativa, retomaron el boom latinoamericano de las décadas del ’60 y ’70, se preguntaron por las literaturas nacionales y hablaron de los autores y autoras cuyas obras siguen en este momento, en un atardecer lluvioso y frío en la ciudad de Madrid, donde el Instituto Cervantes fue sede de la conversación titulada «Al calor de la joven novela latinoamericana», en el marco del Festival Literario Eñe.

Con la escritora y editora Matilde Sánchez como moderadora, el español y el argentino coincidieron y disintieron sobre sus recorridos ante un público entre el que estaban el embajador argentino en España, Ricardo Alfonsín; la escritora española, Rosa Montero; el poeta y ensayista español Luis García Montero; el escritor argentino Eduardo Sacheri; la directora de la Fundación Medifé, Daniela Fernández; y la escritora y directora de Asuntos Culturales de la Cancillería, Paula Vázquez.

Entre los anfitriones del encuentro estuvieron Ernesto Pérez Zúñiga, jefe de actividades culturales en la sede central del Instituto Cervantes, y Luis Posada, director del Festival Eñe. Sánchez se ocupó de presentar a Cruz (Tenerife, 1948) y destacó su «capacidad para contar lo inmediato»; mientras que a Caparrós (Buenos Aires, 1957) lo definió como «el escritor más prolífico en lengua castellana, solo superado por César Aira» y destacó la diversidad de su obra.

Sánchez comenzó trayendo a la conversación dos ensayos importantes en los 90 que marcaron «el final del Boom y el comienzo de otra cosa o por lo menos cierta muerte del padre»: el «ácido y denostado por la izquierda» «McOndo», del chileno Alberto Fuguet, y la literatura del crack, un manifiesto que dijo «basta de reinos mitológicos, de la novela del patriarca, del dictador».

En ese punto, los interpeló con la pregunta acerca de cómo están viendo este momento de la literatura latinoamericana y el primero en responder fue Cruz, que retomando un título de Roberto Fontanarrosa dijo: «con respecto a la literatura hispanoamericana el mundo ha estado equivocado porque ha creído que había dos literaturas: una que se hacía allá y otra acá, cuando en realidad la literatura en español ha formado parte de una lengua literaria vastísima cuyas fronteras no debieran ser puestas ni por España ni por América Latina».

Juan Cruz Ruiz uno de los fundadores del diario El Pas Foto Archivo
Juan Cruz Ruiz, uno de los fundadores del diario El País.// Foto Archivo

Cruz, uno de los fundadores del diario El País, reconocido como uno de los autores más importantes dentro de la novela de la memoria que se ha desarrollado en la literatura española de las últimas décadas, advirtió que «Hispanoamérica es todo el mundo que habla español» y destacó la literatura de Argentina: «Para mí la literatura española comprendía Chile, Uruguay, Argentina, Colombia y sigue comprendiéndolo. No concibo una literatura en español que no sea hispanoamericana».

Cruz, autor de «Toda la vida preguntando» y de «Contra la sinceridad», dijo que esta participación de Argentina como país invitado del Eñe es el reconocimiento de que «Argentina forma parte de las adolescencias transversales de nuestra cultura literaria y que gracias a Argentina hoy podemos escribir un castellano mejor».

En tanto Caparrós, residente en Madrid pero recién llegado de Argentina donde fue a presentar su último libro, «Sarmiento», recordó que «Hispanoamérica nunca se dice gratis, se suele usar en los actos oficiales» y ahí recuperó el simbolismo de la letra ñ entonces subrayó la idea de «eñeamericano» en lugar de hispanoamericano.

Para el autor de «El hambre», «el éxito del boom fue que armó un mapa en el que todo era reconocible, cada lugar tenía su autor», pero después eso empezó a disolverse y «algunos siguieron haciendo lo que les salía bien; mientras que otros como Carlos Fuentes quisieron ir más allá».

En ese sentido dijo que «en España en los 89, 90 hubo un cierto momento de cancelación de la literatura latinoamericana y eso fue un principio del fin del boom» y el otro fue en América donde se sabía que no se podía volver a hacer lo mismo. Por eso definió a los dos grupos citados por Sánchez como dos intentos de «hacer política literaria en América Latina de manera clara y estridente». La actual la distingue: no fue voluntaria, «sucedió por circunstancias políticas, económicas, sociales» que hacen que ahora se lean más mujeres que varones.

El cronista celebró esto porque «durante mucho tiempo estuvieron corridas de la escena».

Cruz recordó que en los 90 era muy difícil en España incorporar autores latinoamericanos y puso como ejemplo que siendo director de la editorial Alfaguara en esos años era muy complejo publicar y darles visibilidad a Carlos Fuentes o Mario Vargas Llosa.

En ese sentido dijo que el premio Alfaguara se hizo para que los países latinoamericanos tuvieran un premio en España.

Caparrós analizó que hoy «no hay autores únicos» y dijo no identificar «una característica precisa que defina la literatura latinoamericana», y si bien aseveró que «se puede hablar de temas» consideró que «no hay algo que se pueda reconocer como tal». Además subrayó que los escritores y escritoras suelen conocerse mucho porque recorren festivales y ferias, algo que dijo no recordar que pasara en los 90.

Al tiempo que cuestionó «la falta de riesgo» y que «no hay búsqueda estética»Cruz disintió: dijo que sí ve riesgo en los autores y autoras actuales y ejemplificó con Selva Almada, Alejandro Zambra, Samanta Schweblin, quienes «están creando obras literarias de gran fortuna».

Sánchez, responsable de la revista cultural Ñ de la que se celebraban 1000 números, les preguntó por las literaturas nacionales y el argentino consideró que no es un dato central la nacionalidad de un escritor; en tanto el español indicó que los escritores están escribiendo «lo que les da la gana» y ejemplificó nuevamente con Almada y la uruguaya Carolina Bello.

Ante la pregunta concreta de la autora de «El desperdicio», Caparrós nombró a quienes sigue, de quienes está atento a sus obras: Alan Pauls, Juan Villoro, Daniel Guebel, Guadalupe Nettel, también nombrada por Sánchez junto a Cristina Rivera Garza, Gabriela Cabezón Cámara, Nona Fernández y Hernán Díaz.

Hubo tiempo para una pregunta del público y estuvo referida a la crítica literaria. La que se hizo cargo de la respuesta fue la periodista y escritora, que aseveró que «es un momento de cierto ocaso para la crítica periodística, la crítica se pasó al ámbito literario, se profesionalizó en un sentido y hoy simplemente hay una constatación, no una opinión».

Pasadas las 20 y después de una hora y cuarto de conversación, se dio por finalizada la actividad de la sala de actos del Cervantes, ubicado en la zona céntrica de Madrid, mientras afuera la lluvia no daba tregua.

Las actividades del Festival Eñe, cuyo lema este año es «Natural», sigue este miércoles, por ejemplo en la Biblioteca Nacional donde compartirán un encuentro el argentino Pablo Katchadjian y el chileno Zambra con moderación de la autora, librera y funcionaria argentina Paula Vázquez.

Muchas de estas charlas pueden seguirse a través del canal de YouTube del festival: 

La famosa obra en la que Klimt sintetizó la vida y la muerte fue atacada con un líquido negro

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Esta vez, el «ataque» en manos de activistas contra la crisis climática fue sobre la obra del famoso pintor austríaco en el Museo de Viena para denunciar «los nuevos pozos de petróleo y gas son una sentencia de muerte para la humanidad».

Foto AFP
Foto: AFP.

Activistas contra la crisis climática rociaron con un líquido negro el icónico cuadro «Muerte y vida» del pintor austriaco Gustav Klimt en el Museo Leopold de Viena, para denunciar que «los nuevos pozos de petróleo y gas son una sentencia de muerte para la humanidad».

Las imágenes del ataque contra la obra de Klimt son impactantes: allí se ve a una chica y un chico rociando con un liquido negro la pintura, y mientras el personal de seguridad aleja de la escena al varón, la mujer pega su mano contra el cristal que recubre el cuadro, lo que le garantiza un tiempo extra para captar la atención y denunciar que «los nuevos pozos de petróleo y gas son una sentencia de muerte para la humanidad».

En declaraciones a la agencia de noticias AFP, la vocera del museo, Klaus Pokorny, sostuvo que «los restauradores están trabajando para determinar si la pintura, que está protegida por un vidrio, ha sido dañada».

«Muerte y vida» es un icónico cuadro de Klimt que simboliza los dos grandes misterios de la experiencia: por un lado, la muerte, la calavera vestida en unos trapos de colores azules y morados, bordada con cruces, del otro humanos (mujer, varón, persona mayor, bebé) abrazándose y enredándose en el sentido de la vida, con esa estética tan particular del pintor austríaco entre colores dorados y pieles.

El ataque fue reivindicado por el grupo la Ultima Generación que lo posteó en sus redes: «Los nuevos pozos de petróleo y gas son una sentencia de muerte para la humanidad. También reclaman «medidas inmediatas» contra la crisis climática convocando a reducir las «millones de toneladas de CO2 por año sólo en Austria».

Los ataques de las últimas semanas

En las últimas semanas, los activistas medioambientales han tomado como base de operaciones de sus proclamas distintos museos, atacando obras de arte para alertar a la opinión pública sobre el calentamiento global. Entre las afectadas por los ataques hay dos obras de Goya del Museo del Prado en Madrid, los «Girasoles» de Van Gogh en Londres y una pintura de Claude Monet, en Potsdam, cerca de Berlín.

Tras los ataques, grandes museos internacionales como el Prado, el Louvre de París, o el Museo Guggenheim de Nueva York, declararon la semana pasada estar «profundamente conmocionados» por la amenaza contra obras que son «irreemplazables».

Librerías españolas con acento argentino expanden el espacio del Festival de Literario Eñe

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Tipos infames, Lata Peinada, Olavide y La Mistral, que nacieron impulsadas en su mayoría por argentinos, son piezas estratégicas de la 14a. edición, que amplió sus sedes del Círculo de las Bellas Artes o la Biblioteca Nacional, con espacios que convocan a lectores ávidos de conocer a los autores y autoras invitados.

Libreria Tipos Infames en la calle Fuencarral de Malasaa Foto Gentileza Jean Franco Sialer
Libreria Tipos Infames, en la calle Fuencarral de Malasaña (Foto: Gentileza Jean Franco Sialer).

Las librerías Tipos infames, Lata Peinada, Olavide y La Mistral, emprendimientos localizados en distintos puntos de la capital española que nacieron impulsados en su mayoría por argentinos, son piezas estratégicas de la decimocuarta edición del Festival de Literatura Eñe, que amplió sus sedes tradicionales como el Círculo de las Bellas Artes o la Biblioteca Nacional, para sumar estos espacios que abren sus puertas a una comunidad lectora ávida de toparse con los autores y autoras convocados.

Libreras y libreros que llevan adelante el día a día de estas iniciativas hablaron con Télam sobre las actividades que programaron en el marco del festival que se desarrolla desde el viernes en Madrid y también sobre aquellas que sumaron aprovechando la visita de escritores como Alejandro Zambra, Federico Falco, Gabriela Cabezón Cámara o María Negroni.

Eso es lo que hicieron en Tipos Infames, una librería impulsada en 2010 por tres socios –Gonzalo Queipo, Francisco Llorca y Alfonso Tordesillas-, quienes instalaron en el barrio Malasaña, a pasos de la calle peatonal y comercial Fuencarral, este proyecto que pensaron como el lugar al que les gustaría asistir como lectores.

«Leemos mucho autores latinoamericanos y nos gusta darles un espacio. La narrativa literaria es lo central, no tenemos best sellers porque no los leemos. El catálogo es un poco el reflejo de nuestras lecturas. Tenemos mucho de editoriales independientes o Random House que tiene muchas cosas que nos gustan. Arrancamos en 2010, con la idea de hacer una librería que nos hubiera gustado encontrar como lectores, que tuviera una cafetería pero no fuera la parte principal, que no se comiera al libro, que todo gire en torno al libro, ya sea exposiciones, actividades y que el tiempo que alguien pasa en la librería sea de ocio», explica Gonzalo Queipo en un alto de su trabajo.

La librería que se presenta como «especializada en narrativa literaria de carácter independiente» aportará al festival la presencia del chileno Zambra como «Librero por un día» el próximo viernes, cuando recomiende libros y se disponga al diálogo con lectores. Pero también convocaron al argentino Falco a un encuentro que será el sábado por la mañana para dialogar sobre su obra y en especial sobre «Cielos de Córdoba» la novela que fue recientemente reeditada por el sello español las afueras.

Paula Vzquez en su libreria Lata Peinada en la calle Apodaca
Paula Vázquez, en su libreria Lata Peinada, en la calle Apodaca.

A pocas cuadras, también en Malasaña pero en otra calle, Apodaca, está Lata Peinada, la librería que nació en Barcelona y copó Madrid hace dos años. Con el impulso de los argentinos Ezequiel Naya y Paula Vázquez, se convirtió en referencia para la difusión de literatura latinoamericana en España.

«El proyecto nació hace 4 años en Barcelona. Paula y Ezequiel crearon el espacio con la idea de montar un espacio para la literatura latinoamericana, para la difusión, el alcance en España, que no estuviera signado solo por editoriales españolas, que se diera un mapa más amplio para la literatura editada y producida en el campo de Latinoamérica. Hace dos años también estamos en Madrid», explica Sara, la librera que forma parte hace un año de esa iniciativa.

Lata Peinada tendrá como parte del festival una actividad el jueves cuando se crucen los argentinos Federico Falco y Pablo Katchadjian pero además fue sede el sábado pasado de un encuentro con Gabriela Cabezón Cámara y el viernes 18 lo será de un taller de escritura titulado «La palabra insumisa» que dictará María Negroni.

En otro punto de Madrid, en el tradicional barrio de Chamberi, está Olavide, nacida hace cinco meses de la mano de los editores y periodistas culturales Raquel Garzón y Daniel Ulanovsky, quienes reciben a Télam en una mañana fresca de Madrid mientras recomiendan, organizan y atienden la librería que abarca una esquina color bordó en las que en letras blancas se lee su nombre y la definición «bar de libros».

Olavide la librera de Raquel Garzn y Daniel Ulanovsky Foto Gentileza Facundo Pechervsky
Olavide, la librería de Raquel Garzón y Daniel Ulanovsky (Foto: Gentileza Facundo Pechervsky).

«Tenemos un poco más de literatura latinoamericana que una librería promedio porque conocemos a las editoriales pero básicamente es generalista», resume Ulanovsky y Garzón agrega detalles a ese relato: «Fuimos siempre de generar espacios, Daniel particularmente. Además de porvenir los dos del periodismo de opinión y cultural, Daniel tiene un antecedente importante que es la revista Latido, que salió entre 1999 y 2002. La arrasó la crisis, pero fue un espacio de mucho reconocimiento para muchos autores que hoy son muy famosos como Leila Guerriero. Mucha gente valoró ese espacio porque se podía escribir periodismo en primera persona, aparecía algo distinto. Ese espíritu de Dani de generar es algo que siempre ha promovido. Tuvimos un espacio de redacción creativa con Villa Ocampo. Y cuando vinimos para acá Daniel no se podía quedar quieto».

Garzón, que hoy trabaja en la revista Granta en su edición en español, relata que esa esquina era antes un bar y (largas) obras de refacción mediante lograron abrir esta librería que incluye un espacio bajando las escaleras que funciona como aula para distintos talleres pero también como galería de arte con muestras que cambian cada mes y medio.

Olavide será sede el jueves 17 de un encuentro en el que se cruzarán las intervenciones de Juan Cruz, Patricio Pron y Antonio José Ponte sobre emigración latinoamericana, mientras que el martes 22 recibirá a Andrea Abreu que presentará su novela «Panza de burro».

Cerca de Puerta del Sol, una de las plazas principales de la capital española, está La Mistral, un espacio fue parte del Teatro El Arenal y hoy es el sueño cumplido de tres amigos: Andrea Stefanoni, Carla D’Elia y Julián de Dios, quienes se reunieron en 2020 para proyectar esta librería y la abrieron oficialmente en agosto de 2021.

La Mistral en la calle Travesa del Arenal donde funcion el Teatro Arenal
La Mistral, en la calle Travesía del Arenal, donde funcionó el Teatro Arenal.

Stefanoni, librera y escritora argentina, recibe a esta agencia un rato antes de la charla con la que Gabriela Cabezón Cámara abrió la participación de nuestro país en el festival y precisa: «Es una librería generalista, tenemos bastante poesía que es lo que nos encanta, narrativa y muchas recomendaciones. Abajo libros de arte y café. La idea es que sea un lugar para hacer encuentros y eventos en el centro de Madrid, que si bien esta super accesible está bastante copado por los negocios de souvenirs y ese tipo de cosas entonces fuimos muy bien recibidos porque es un lugar donde hacemos un montón de actividades y se creó un vinculo muy lindo entre la gente que vive por acá y nosotros».

Además de esta charla con la autora de «Las aventuras de la China Iron», La Mistral será el lugar en el que el viernes Mariana Sández y Analía Sivak conversen en torno a la figura de la madre en la literatura actual.

Stefanoni, que fue durante 20 años responsable del Ateneo Grand Splendid, dice que «cuando uno se va a otro país, espera hacer cosas nuevas pero en definitiva se queda haciendo otro proyecto pero de lo que sabes hacer».

Además de Lata Peinada, Tipos Infames, Olavide y La Mistral, forman parte del festival las librerías Antonio Machado, La Fábrica, Cafebrería ad Hoc y Alberti, comandada por Lola Larumbe, librera y directora literaria de esta edición de Eñe.

AURORA VENTURINI, MARIANA ENRIQUEZ Y MARIANA SÁNDEZ, REFERENCIAS EN LAS LIBRERÍAS MADRILEÑAS

Libreros y libreras de Madrid responden acerca de las consultas y las particularidades de la comunidad lectora a la que frecuentan y cuentan sobre esas búsquedas de literatura argentina pero también latinoamericana que se impone y ahí surgen desde Manuel Puig y Mariana Enriquez hasta Aurora Venturini y Mariana Travacio.

«Nos resulta mucho la literatura de Pedro Mairal, ‘La uruguaya’, por ejemplo. También Camila Sosa Villada tiene mucha pegada, es otro público pero la buscan. Este año vendimos mucho ‘Una casa llena de gente’ de Mariana Sández. Gabriela Cabezón Cámara, de la que lamentablemente solo se conoce ‘Las aventuras de la China Iron´», describe Raquel Garzón y destaca que la reedición de la obra de Manuel Puig por Seix Barral es una de sus recomendaciones más celebradas.

Para la directora general adjunta de la revista cultural Ñ hasta 2020, «todo lo que sean libros de escritura, como las clases de literatura de Cortázar, un librito de Borges que es «El oficio de escritor» y contiene la desgrabación de una larga entrevista con su traductor, se venden porque hay tanta gente muy interesada en escribir como en saber cómo se escribe».

Ubicada a metros de la Plaza de Olavide, Garzón dice que los recibieron «muy bien» cuando se instalaron en la zona: «Es un barrio que está cambiando. Algunos dicen que es el barrio más castizo de Madrid, uno de los mas tradicionales, entonces tenés vecinos de toda la vida, pero también muchos estudiantes extranjeros que vienen de intercambio. De hecho al principio empezamos a percibir que no teníamos libros en inglés y al percibir esa demanda incorporamos 200 títulos, clásicos».

La propuesta de Lata Peinada da volumen y visibilidad a la producción de América Latina y en ese marco, durante la visita de Télam, tiene lugar una feria de poesía latinoamericana con títulos de editoriales independientes que no publican en España. «Se trata de libros importados, algunos los compramos nosotras, otros los acercan los propios autores o los editores. Tenemos bastantes canales de recepción de libros que nos distingue como librería. Además queremos que los propios autores utilicen el espacio de la librería para promocionar su obra. Hoy para estos libros de la Feria hacemos el 5% de descuento», explica Sara, al frente de la librería.

Pero, al pensar en los más requeridos, aparecen Margarita García Robayo, que «tuvo muy buena recepción con ‘La encomienda’, Federico Falco, Alejandro Zambra, Carla Maliandi, Jazmina Barrera y la novela ‘Las primas’ de Aurora Venturini».

En Tipos Infames esa lista de los títulos más elegidos la integran obras como «Quebrada» de Mariana Travacio, cuyo libro anterior «Como si existiese el perdón» fue publicado por el sello independiente español las afueras. También Mariana Enriquez, que hace poco estuvo en el espacio madrileño haciendo de librera por un día y la experiencia fue «un exitazo», cuenta el librero Gonzalo Queipo.

Andrea Stefanoni identifica entre los nombres argentinos más consultados a la ensayista y escritora Sylvia Molloy, «una autora que nos encanta, ‘Desarticulaciones’ lo hemos vendido muy bien». Pero de elegir a la escritora «número uno» de la librería, sin dudas, la lista la encabeza Aurora Venturini con su novela «Las primas». «Soy muy fan de ese libro, mi perra se llama Aurora por ella. Tuve la suerte de conocerla en La Plata y la adoro, es un librazo. También vendemos mucho la obra de Claudia Piñeiro y de Gabriela Cabezón Cámara».

Exgerenta de la clásica Ateneo Grand Splendid en Buenos Aires, Stefanoni dice que «conociendo al público argentino y madrileño, las particularidades del segundo son la recepción a la hora de la recomendación» y explica: «Vengo de un lugar muy grande pero el público español es realmente con el que te quedas charlando, viene al otro día a contarte cómo va el libro. Es un delirio».

Garzón dice que en Olavide hay «algunos énfasis», les importa «mucho que haya una buena representación de literatura iberoamericana». «Tenemos latinoamericana pero también autores españoles, incluso algunos que no llegan allá. Ahora estoy trabajando en Granta en español, el último número se titula ‘Poéticas del lenguaje’ y tiene 15 autores españoles contemporáneos. Muchos de estos autores no se conocen y tienen una obra acá, un recorrido. Gonzalo Ignacio Bayal, Montserrat Roig, una catalana autora feminista que decía que a las mujeres de su tiempo les daba pudor llamarse escritoras. La mayoría de esos autores no se conocen», grafica.

En ese sentido marca un paralelismo: «Eso pasa en América Latina también, los argentinos a lo mejor no sabemos lo que pasa con la literatura boliviana, paraguaya o peruana salvo algún nombre. La literatura española que conocemos en América Latina es la de los grandes nombres pero hay una serie de autores que no conocemos. Los festivales también generan un espacio de conocimiento y visibilidad».

Para dar cuenta de este escenario, la librera cita a un lector que le dijo que «en España se edita mucho pero se reedita poco». Esto implica que «en un momento dado hay en circulación títulos muy interesantes pero después de una cantidad de tiempo ya no volvés a conseguir su libro, salvo que se cumpla con ventas o por alguna otra razón le interese al grupo editorial que siga circulando», sostiene.

DESAFÍOS Y PROYECCIÓN, SEGÚN SUS IMPULSORES

Quienes abrieron nuevas librerías en medio de la pandemia o apenas declarada la etapa de menores restricciones, pero también quienes vienen sosteniendo estos proyectos desde antes y atravesaron la cuarentena, analizan la realidad y perspectiva para el sector en Madrid, una ciudad que las tiene como aliadas en esta edición del Festival Eñe, en la que una librera referente en la ciudad y responsable de la reconocida y emblemática Alberti, como Lola Larumbe, es la directora literaria.

Una de las creadores de Lata Peinada, con sede en Barcelona primero y en Madrid después, desde del 2020, Paula Vázquez considera que «tanto en la pandemia como saliendo de la pandemia abrieron varias nuevas librerías en esta ciudad» y apunta que «este fenómeno de apertura de librerías que se da en Barcelona también puede explicarse quizás de la mano de que los proyectos chicos ven más viable sostenerse con alquileres más bajos. Es lo que pasó en la pandemia en Madrid, que bajaron mucho los alquileres que históricamente eran el doble de lo que son en Barcelona».

«Madrid tiene una oferta cultural muy intensa pero le falta el apoyo estatal. En Barcelona, en cambio, los financiamientos a la cultura son mucho más significativos que en Madrid. Acá a la librería le va relativamente bien, esto es: se pagan los gastos pero no tenemos ese extra de apoyo de las subvenciones que hay en Barcelona o Cataluña», marca la también directora de Asuntos Culturales de Cancillería y una de las curadoras de la selección de autores y autoras argentinas que viajaron al festival.

En su análisis del momento del sector sostiene que «hay un montón de editoriales, desde las más grandes hasta las más chicas, que se desplazaron con sus sedes acá y eso hace que las promociones de los autores y autoras tengan cada vez más una centralidad en Madrid» y apunta que, para Lata Peinada, que tiene una agenda amplia de actividades, eso «beneficia muchísimo».

En La Mistral, Andrea Stefanoni reconoce que «el festival Eñe quiso salirse un poco de lo que estaba haciendo y abrió los espacios a las librerías» y con la experiencia como librera en Buenos Aires y con algunos meses en Madrid dice que «la pandemia ayudó a que la gente tomara un poco de conciencia de que nos perjudicaría mucho que cerraran los pequeños comercios. Por necesidad tuvimos que acudir a ellos y se tomó un poco de conciencia de que si quedaba todo en el discurso no funcionaba. Dejó la conciencia de pequeñas cosas como pensar voy a la librería, me tomo un café».

En este punto, a la hora de pensar en un panorama más amplio, asevera que no se trata de establecer un día o una noche de las librerías, no cree que eso cambie nada, lo que sí destaca es que «hay que poner el ojo en otras cosas como el IVA o en los márgenes que les quedan a las librerías que es mínimo».

«Pensar que se hace una campaña a favor de la venta en librerías por ‘hacer día de’ me parece ir a lo fácil, es un tema político mucho más amplio pero tiene que ver con la gestión de la librería. El problema es cuando se hace foco en una cosa. Una librería cierra por muchos factores. Hay que mover un montón de cosas para que esto funcione porque el libro por sí solo no te hace sobrevivir pero creo que es un problema mas de fondo. Ayuda un día de, un Saint Jordi, pero uno no vive de un día», manifiesta.

En Olavide, Raquel Garzón adelanta: «Pecaríamos de una experiencia que no tenemos si dijera grandes cosas porque recién empezamos pero sí, en función de lo transitado, para ciertas librerías como pueden ser las pequeñas y muy bien comisariadas como dicen acá, donde hay un librero que la piensa, que pone el cuerpo y se arriesga, se preocupa por algo más que ofrecer el catálogo editorial de tal o cual sello, no es un mal momento».

En ese sentido compara la situación de estos proyectos de librerías con las editoriales independientes: «Vos apostás por una idea, te das cuenta que hay una necesidad pequeña o grande pero a escala humana y si no sos un tipo que no pretende ser millonario sino alguien que quiere trabajar de lo que ama, encontrás tu lugar. Para ese tipo de formato la librería de cercanía, que se piensa a si misma como un lugar de encuentro y no de paso, que le permite a los lectores no solo encontrar una historia para leer sino también encontrar la suya, ese tipo de propuestas encuentran un lugar».

En Tipos Infames, Gonzalo Queipo cuenta que vienen funcionando desde octubre de 2010 convencidos de la importancia de «diversificar la actividad articulando un espacio dinámico y abierto a la cultura». La librería comenzó con un local en la calle San Joaquín 3 en Malasaña y siempre apostaron por un funcionamiento dinámico: librería, cafetería, enoteca, sala de exposiciones. Pero justo antes de la pandemia, en noviembre de 2019 se expandieron y dieron un salto justo al otro lado de la misma calle (San Joaquín 6), donde inauguraron un nuevo espacio para darle más centralidad a la poesía y a la novela gráfica.

«Con la pandemia, fue muy difícil, como para todo el mundo, a nivel individual y a nivel colectivo. En el caso de la librería nos sentimos muy arropados por la gente, fue complejo pero también muy emocionante la vuelta, el primer día que volvimos a abrir fue con cita previa, algo que fue muy raro y hubo una emoción similar a la de la apertura», recuerda.

Los dibujos de Rep empiezan a mover la pelota del Mundial

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La muestra de Miguel Repiso se exhibirá desde este miércoles en el Centro Cultural Borges, de CABA. Incluye 70 obras sobre la historia de los mundiales de fútbol, desde 1930 hasta 2018. 

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El dibujante Miguel Repiso inaugurará este miércoles la muestra de dibujos «Mundialitas REP» en el Centro Cultural Borges, un conjunto de imágenes que se desplazan por la historia del fútbol a partir de esos hitos que cada cuatro años convocan a los equipos por países en el marco de la pasión que despierta la Copa Mundial de Fútbol, y que este año se celebrará en Qatar del 20 de noviembre al 18 de diciembre.

La muestra «Mundialitas» de Miguel Repiso (San Isidro, 1961), el dibujante y humorista conocido como Rep, se inaugurará este miércoles 16 de noviembre en el pabellón I del segundo piso del Centro Cultural y podrá apreciarse hasta enero, anticipando y acompañando el gran evento deportivo que por primera vez se juega en el mundo árabe.

La exposición incluye 70 coloridos y curiosos dibujos acerca de los mundiales de fútbol, desde 1930 hasta 2018. Y a su vez, los dibujos se acompañan con la proyección del ciclo homónimo de microprogramas de anécdotas y hechos memorables que comenzaron a emitirse por la Televisión Pública a mediados de año y se verán hasta el comienzo del mundial.

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El ciclo de 60 episodios de minuto y medio y sus más de 400 viñetas, aborda los 21 mundiales disputados a la fecha, con guion de Jorge Repiso y el relato del escritor y humorista Pedro Saborido.

Rep publica en diario Página/12, es colaborador en Télam y conduce el programa de entrevistas «Mundo Rep» por la Televisión Pública. Entre sus temas aborda la historia argentina: Evita, Borges, el peronismo, Los Beatles, Quino, las Malvinas, el vino argentino, la radio. Realizó colaboraciones para los diarios El País y La Vanguardia de España y El Tiempo de Colombia, entre otros.

En 2021 publicó el libro «Diego. Nacido para molestar» (Planeta), la vida ilustrada de Maradona, y también publicó «Rep hizo los barrios» (2014), «Bellas artes» (2014), «Postales» (1993), «200 años de peronismo» (2010) y «Evita. Nacida para molestar» (2019), entre otros, e ilustró «El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha» (2018) y la facsimilar «La Divina Comedia» (2014).

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Durante la pandemia, junto al mexicano Jorge F. Hernández, desarrolló los «Cuentínimos», y luego vinieron las «Ventanas Culturales», relatos breves que rinden homenaje a personalidades que simbolizaron la relación franco-argentina, encargados por el Instituto Francés de Cultura.

La exposición se inaugurará el próximo miércoles a las 18 en Viamonte 525, de la Ciudad de Buenos Aires, y podrá visitarse hasta el 29 de enero, de miércoles a domingo de 14 a 20.

Santiago Loza: «La identidad se ha vuelto algo difuso»

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El director y guionista de cine y televisión habló con Télam sobre su libro «Diario Inconciente» publicado por Bosque Energético Editora.

Foto Diego Izquierdo
Foto: Diego Izquierdo

El “Diario inconsciente” de Santiago Loza relata los días de internación en un hospital psiquiátrico de un hombre que se lleva un cuaderno para escribir pero queda en blanco, una experiencia que opera como el punto de partida de esta cruza entre diario íntimo y novela que recupera algunos trazos autobiográficos: “Necesité cierto procedimiento ficcional para poder narrar lo inenarrable”, dice el autor a Télam.
El libro del director y guionista de cine y televisión publicado por Bosque Energético Editora nace de su escritura compartida con los editores. “En principio tenía la necesidad de narrar esos acontecimientos”, explica Loza, quien había pasado décadas “mencionando, traficando y camuflando” en otros personajes e historias algo de lo que se narra en el libro, ese contacto con lo que se podría llamar locura. Escribió películas, obras de teatro, relatos donde personajes se aproximaban a ese borde. “Intenté escribir alejado de ese artificio, poniendo un poco de orden a los recuerdos”.

«En la vida, la locura no articula lenguaje. Es una fuerza que aísla. La literatura puede encontrar la forma de asomarse sin peligro. En el caso del ‘Diario inconsciente’ acudí a la ficción, a cierto humor tímido, al poder de las imágenes que traen las palabras, intenté una escritura próxima a la poesía. Pude escribir porque aquello que cuento le sucedió a otro que ya no soy yo», confiesa a Télam.

Los textos Loza se los fue mostrando a Andrés Gallina, su editor: “Andrés señaló que en esa escritura había un diario. El diario terminó de tener forma cuando con Eugenia Pérez Tomas crearon esta hermosa editorial llamada Bosque Energético y me fueron guiando”, define. Los editores le señalaban ciertas zonas del texto, y le decían a Loza que había que quitar o reforzar en las “partes dañadas de ese relato”.

Foto Diego Izquierdo
Foto: Diego Izquierdo

-Télam: ¿Ya tenías lecturas de diarios personales?

-Santiago Loza: He leído algunos diarios. El primero que se me ocurre, en la infancia es el de Ana Frank. Siempre que leo diarios personales tengo la sensación de trascendencia que tienen, una escritura privada que está hecha para ser descubierta. Recuerdo los diarios de Pizarnik, los de Virginia Woolf, los «Carnet»s de Camus, los de Kafka. Estoy leyendo «Naturaleza moderna» de Derek Jarman. Me interesa leer diarios, cartas, ese material aparentemente marginal de la escritura. A veces se descubre un elemento revelador o complementario, en otras ocurre el tedio de lo cotidiano.

Me quedo pensando, con respecto al “Diario inconsciente” hay algo de falso diario. De crónica o pequeña novela camuflada en la forma de un diario. Un diario está sujeto a una sucesión de días, a una temporalidad definida, y este caso, la percepción del tiempo está suspendida, se ha salido del tiempo, se ha dejado de ser. Un diario afirma una identidad, y en este caso la identidad se ha vuelto algo difuso.

-T.: ¿Qué te permitió este género que otros no?

-S.L.: Tal vez permita cierta libertad, no atarse a las reglas del relato, no tener que concluir, narrar lo irrelevante, ir al detalle, no concluir, entregarse a la fragmentación. El diario está visto como un género menor, como un boceto, como una acuarela donde se prueban formas, se anotan ideas. Cuando menciono que el “Diario inconsciente” toma esa forma pero esconde otras, es que aquello que narra sí tiene la necesidad de ser escrito por última vez. Dejarlo asentado, abrir el hecho vergonzante a la lectura.

-T.: ¿Cómo articulás las semióticas audiovisual y literaria?

-S.L.: Me resulta imposible dividir lo que escribo con las ganas de filmar o los rodajes o la escritura. Han sido parte de la dinámica de estos años. La escritura suele ser una actividad solitaria y el cine es comunitario, también el teatro. En este libro, y en algunas cosas que vengo escribiendo, se cruza o se menciona mi vida con el cine, el deseo con el cine, la vocación. Se menciona esa vocación imposible como un futuro al cual me tenía que aferrar para sobrevivir. Creo que eso era la idea de hacer cine, como un espejismo en un desierto, cuando fui joven era algo imposible de realizar y finalmente pude hacer algunas películas. Hice y dejé de hacer. Dudo si podré seguir haciendo. El cine al menos para mí no es una actividad permanente, la escritura sí. Necesito estar en contacto con la escritura para estar en mí, para poder habitar o tolerar el presente.

-T.: ¿Cuáles son tus autores a los que siempre recurrís? ¿cuáles tus directores sagrados?

-S.L.: Muchos, supongo que voy alternando, y a veces no recurro directamente. Mezclo todo, el cine, con las lecturas, Durás, Pasolini, Bashevis Singer, Fassbinder, Carson MacCullers, Arlt, no sé, puedo seguir nombrando y no quiere decir mucho, no son referencias directas, son resonancias, tomo mucho de la calle, de lo cotidiano, de la tele, veo mucha tele. Siempre vi mucha tele, todo de los desechos culturales también. En los últimos años comencé a escuchar radio, me interesan las entrevistas, cualquier entrevista. Me interesa escuchar a quien tenga algo para decir sobre una vivencia; soy curioso, todavía mantengo una curiosidad casi infantil. Todo lo que veo, vivo y escucho me modifica, me conmueve, mancha lo que escribo, lo contamina y modifica.

También concurro al taller de poesía de Laura Wittner, ella es una maestra en la que creo: su escritura, su mirada aguda, las compañeras que leo y escucho en ese ese taller son resonancias que tengo en el trabajo de los últimos años.

-T.: ¿Cómo pensaste la escritura rápida, fragmentaria, vertiginosa del relato?

S.L.: Hay algo de lo que narra que imponía esa forma, son relatos como girones, partes de algo roto que se debe reconstituir. Es la historia de una fragmentación, también de la reunión de esas partes. Hay cierto pudor en lo que se narra, no se puede dar cuenta de todo. Hay zonas a las que la palabra no llega. Se puede narrar a la locura por fuera, rondarla, y puede que tenga la energía de ese movimiento, de ese tipo de percepción algo distorsionada, un poco rápida como suelen precipitarse esos acontecimientos. El relato cada tanto se detiene y pregunta, reflexiona, duda. El ritmo del texto, los cortes, la forma general fueron trabajados con Andrés Gallina. Me cuesta desde la escritura encontrar esa forma definitiva si la hubiera, lo que escribo es provisorio, frágil, esa mirada externa va guiando, y en el caso de Andrés y Eugenia, ellos vieron un libro donde yo no estaba seguro de que lo hubiera. Confiaba en ellos, así como ellos confiaron en eso que iba escribiendo. Fueron pacientes, me esperaron. Es un libro corto que me llevó mucho tiempo procesarlo, entenderlo, asimilarlo, alegrarme cuando se concretó la publicación.

-T.: ¿Qué mundo se abre a los personajes o personas cuando la salud se complica e ingresan a un sanatorio?

-S.L.: Con la enfermedad se entra a otra dimensión. Supongo que se descubren muchas cosas, una enorme desprotección y desamparo, pero al mismo tiempo, mucha amorosidad por llamarlo de alguna manera, ese estado de vulnerabilidad genera la necesidad de compañía, de quienes pueden o quieren estar cerca. En el caso de la salud mental supongo que lo que sucede es inmanejable, porque lo que ocurre no está a la vista, el cuerpo da señales pero la manifestación es invisible. Hay un miedo a la locura parecido a la muerte, a perder el control, a dejar irse, a la pérdida total. Los personajes que se entregan a esa fuerza entran a un espacio de libertad, nada los ata, pero también hay una profunda soledad al no poder comunicar lo que viven.

De alguna manera, escribir sobre esto, darle voz, buscar las palabras que puedan dar cuenta es un hecho saludable, vital.

-T.: ¿Cuáles son los terrenos del inconsciente que te gustaría explorar o has explorado?

-S.L.: En lo personal creo haber pasado por algunas batallas en ese territorio. Creo que conozco algunas cosas de esa zona tan extraña que nos constituye. Le tengo respeto, y cuidado.

-T.: ¿La locura en la literatura puede ser más entretenida que en la vigilia de la vida?

-S.L.: Por supuesto, en la vida la locura no articula lenguaje. Es una fuerza que aísla. La literatura puede encontrar la forma de asomarse sin peligro. En el caso del “Diario inconsciente” acudí a la ficción, a cierto humor tímido, al poder de las imágenes que traen las palabras, intenté una escritura próxima a la poesía. Pude escribir porque aquello que cuento le sucedió a otro que ya no soy yo. Por eso tampoco creo que sea literatura del yo, narra la historia de ese joven. No es fácil ser joven, nunca lo fue. Lo que escribí no tiene que ver con el caso clínico, es relato, literatura. Creí que era necesario narrar desde el lugar del paciente, desde adentro de esa cosa que no se puede nombrar, hacerlo con cuidado, dejar algunas partes incompletas donde ya no se puede narrar.

Fui acompañado en el proceso del libro y ahora en las lecturas que van apareciendo. Por suerte, otra vez, encontré compañía.

La serie «El fin del amor» y sus puntos de contacto con el libro de Tamara Tenenbaum

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Amazon Prime lanzó una serie protagonizada por Lali Expósito que se basa en un libro de la escritora y periodista que combina teoría y autoficción para definir los nuevos paradigmas afectivos.  

Lali Expsito protagoniza la serie sobre un libro que fue un xito
Lali Expósito protagoniza la serie sobre un libro que fue un éxito.

«El fin del amor», la adaptación del bestseller de Tamara Tenenbaum, lleva a la pantalla de Amazon Prime Video las experiencias en torno a la cultura judía ortodoxa que atravesó la autora y a partir de un retorno a la infancia -encarnada en la magnética Lali Espósito- reflexiona sobre las costumbres afectivas y sexuales de las juventudes contemporáneas: «Nunca tuve un problema con revelar mis cosas cuando pienso que sirven para pensar un concepto», dice Tenenbaum.

Con el estreno de «El fin del amor», basado en su libro «El fin del amor. Amar y coger», que fue todo un éxito editorial en 2019, Tamara Tenenbaum presta su mirada, su nombre, incluso su configuración familiar, a una historia que combina teoría y experiencia autobiográfica y le permite indagar en los nuevos paradigmas afectivos, a partir del punto de vista de una mujer nacida y criada en una comunidad judía ortodoxa en Balvanera.

Cuando se publicó su libro, Tenenbaum (Buenos Aires, 1989) sostenía que el registro de su propia experiencia funcionaba como fuente de conocimiento, aunque no era lo único que alcanzaba para argumentar. Licenciada en Filosofía, docente universitaria, periodista, guionista y escritora, la autora construyó un escrito con perspectiva feminista donde su experiencia se entreteje entre lecturas, libros, activismos, las voces de su entorno y un motor central: la reflexión. Ese mismo tono que plasmó en el texto es el que llega ahora a esta serie con algunas licencias en relación a la obra original. «Son formatos distintos que piden cosas distintas», dice Tenenbaum, coguionista de la adaptación junto a Erika Halvorsen.

En clave de comedia dramática, «El fin del amor», con dirección de la española Leticia Dolera, lideró en menos de 24 horas el top diez de lo más visto en Argentina en la plataforma de streaming Prime Video. Desde el vamos no pasa desapercibido uno de sus grandes aciertos: la actuación de Lali Espósito. Cuenta Tenenbaum que la decisión de convocar a la actriz y cantante para que interpretara a la protagonista principal fue idea de Halvorsen: «Me dijo: ‘Antes de vendérsela a nadie, llamemos a Lali’. Érika ya había trabajado con ella, confié en eso y efectivamente la rompió».

El voto de confianza fue atinado y, a través de la soltura y frescura que le aporta Espósito al personaje, los capítulos avanzan con un ritmo enérgico en el que cada escena plantea preguntas sobre la maternidad, el deseo, la libertad y la diversidad. La serie deja de relieve, en palabras de la autora, «la necesidad de romper con cierta vida».

Pocas veces se ha visto a la menstruación en primer plano, como lo reflejan varias escenas de la serie. Para la cultura judía, las mujeres son «impuras» mientras atraviesan el sangrado menstrual y no deben mantener relaciones sexuales con sus esposos. En este sentido, Tenenbaum señala que abordar esta temática «fue algo que se discutió bastante»: «Finalmente pudimos sostener la decisión y nos gustó. Hay una escena muy linda, muy sensual pero es algo que aparece todo el tiempo porque cumple un rol en relación a la simbología de la serie».

Autobiografa y ensayo para indagar en los nuevos paradigmas del amor
Autobiografía y ensayo para indagar en los nuevos paradigmas del amor.

El elenco de «El fin del amor» está conformado por Verónica Llinás, Mariana Genesio Peña, Vera Spinetta, Mike Amigorena, Lorena Vega, Julieta Giménez Zapiola, Alejandro Tantanian, Andrés Gil y Candela Vetrano, entre otros. La cantidad de personajes permitió desplegar distintas subtramas que consolidaron el entorno de Tamara, la protagonista de la serie. «Quisimos poner en el personaje de Sarita cierta cuestión de la pluralidad», dice como ejemplo Tenenbaum.

Por lo tanto, cada personaje tiene un por qué definido en la maquinaria de la serie: simbolizan distintas formas de ver el mundo y de transitarlo. «Las amigas, la madre, incluso el exnovio, están todos representando otros puntos de vista. En el libro, obviamente, el punto de vista siempre es el mío. Trato de dejar todo en un tono de pregunta, no hago muchas afirmaciones tajantes pero si examino evidencia y expreso ideas», afirma la escritora sobre las diferencias con el texto original.

«Para mí, era importante que se viera que hay muchas formas de ser libre y de experimentar la propia libertad, y de hacerse cargo de esa libertad», agrega Tenenbaum. Entre esa diversidad, por ejemplo, emerge en la serie el personaje de Sarita, una joven que decide permanecer en la cultura judía ortodoxa, de la que Tamara ha huido. Cuando Sarita contrae matrimonio con un hombre de la comunidad, se acerca a la Facultad de Filosofía y Letras donde su amiga Tamara se encuentra dictando clases y le entrega un sobre con la invitación al casamiento. Este evento se convierte en un punto de inflexión para la protagonista. «Tamara vuelve a la comunidad ortodoxa desde ese lugar: ‘Quizás no es mi vida pero es la vida que eligió una amiga, y de la que mi mamá es parte de una manera, y no tiene nada de malo en ese sentido’. Vuelve desde la comprensión de la diversidad», puntualiza Tenenbaum.

El antecedente: «Poco ortodoza

Una producción audiovisual que resuena con el estreno del «El fin del amor» en esta recuperación de las tradiciones de la cultura judía ortodoxa y el deseo de romper con mandatos tan estrictos es la miniserie «Poco ortodoxa», distribuida por Netflix. La historia está protagonizada por Esther «Esty» Schwartz, una joven de 19 años, que escapa de su matrimonio arreglado y de la comunidad judía ultraortodoxa jasídica Satmar en Williamsburg (Brooklyn, Nueva York) para instalarse en Berlín. En la capital alemana, Etsy intenta moverse por una vida secular. «Hay puntos en común que tienen que ver con la transición y las dificultades en esa transición», considera Tenenbaum sobre las similitudes.

Sin embargo, la escritora establece que «la serie no pretende ser un contrapunto con ‘Poco ortodoxa'». De hecho, al momento en que se estrena, el equipo ya iba por la redacción del capítulo 4. «Es difícil la comparación porque es una situación muy distinta, tanto la de ella, que sale desde ese lugar estando casada, como la de la comunidad. Hay algo muy argentino en la comunidad que yo cuento. Las comunidades judías ortodoxas modernas (a la que pertenecieron Tamara y Sarita) son más abiertas, con maridos que se van al partido, a la cancha y a comer un choripán kosher. Es otra cosa», señala Tenenbaum y diferencia que «Poco Ortodoxa» es un melodrama mientras que la producción argentina propone, en cambio, una comedia dramática.

En «El fin del amor», la protagonista se mueve en los espacios nocturnos con soltura y divertimento: sale a bailar, tiene relaciones sexuales, consume drogas. «La noche, la diversión, las drogas aparecen más en la serie que en el libro porque en el libro no vienen a hacer nada. Yo hablo de una mujer que circula por la noche, por la calle, pero no necesariamente cuento cómo. Cuento algunas aventuras sexuales para que se entienda más o menos pero no las cuento para mostrar nada. Las cuento cuando sirven para pensar algo», precisa.

Tenenbaum deja huellas de su infancia en muchas de sus producciones y se mueve con soltura en el registro de la primera persona. «El fin del amor. Amar y coger» viaja al pasado para ilustrar cómo las creencias de la cultura ortodoxa a la que pertenecía se fueron desprendiendo. La serie presenta a una «Tamara niña» y a una «Tamara adolescente» que acompañan la adultez de la protagonista. «Nunca fui reservada en nada de lo que escribo. De hecho, el primer libro que escribí, ‘Reconocimiento del terreno’, tiene poemas que muchos de ellos están en la serie, en el registro de la niña y la adolescente. Muchos de esos flashbacks están basados en esos poemas y las chicas recitan versiones adaptadas y son bastante internos, bastante personales», confiesa la guionista.

Tamara Tenenbaum la autora Foto Paula Ribas
Tamara Tenenbaum, la autora. Foto: Paula Ribas.

Uno de esos poemas que se reconfigura en el formato serie fue compartido por la autora en su cuenta de Twitter y dice así: «Lo peor del corsé/ lejos/ era cuando se me caían las monedas/ y tenía que hacer/ como que no me importaba/ porque no podía agacharme a levantarlas. /Desde entonces me acostumbré/ a fingir que no me importan/ las cosas/ que no puedo tener».

Si como dice María Negroni en su libro «El corazón del daño», «se escribe, dicen, con una mano arrancada a la infancia», también Tamara Tenenbaum encuentra en ese tiempo un lugar al que siempre vuelve: «Hay algo de la sorpresa, la curiosidad con la que uno se acerca al mundo que es algo que me importa siempre tener fresco y, en ese sentido, a la infancia se vuelve a buscar esa sorpresa, esas preguntas».

Cada vez que en la serie aparecen las versiones del pasado de la protagonista, lo hacen a través de recuerdos tan vividos que los escenarios se comparten con la Tamara adulta. En una escena, la joven lee en voz alta y su voz adulta se mezcla con su personaje infantil, con quien lee a la par. «La Tamara niña, la Tamara adolescente nunca aparece en flashbacks literales sino que siempre está hablando a cámara, hablando sola, recitando poemas… Quiere ser un registro del sueño, de la fantasía, de la poesía, de algo que no es una narración. De hecho, en esos flashbacks que aparecen no es tan clara la relación con lo que viene antes o después y es confuso, pero es intencionalmente», concluye Tenenbaum.

Pensar en nacional

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Arturo Jauretche dedicó la mayor parte de su vida política a romper con el discurso dominante que a lo largo de la historia argentina ha sido el discurso anti nacional, un discursos semi colonial. En su honor, en 2004, bajo la presidencia de Néstor Kirchner, se eligió el 13 de noviembre, por ser la fecha del nacimiento, para instituir el Día del Pensamiento Nacional.

Telam SE

El 13 de noviembre ha sido instituido como Día del Pensamiento Nacional. Esta decisión se tomó bajo la presidencia de Néstor Kirchner en el 2004 y se eligió el 13 de noviembre por ser la fecha del nacimiento de Arturo Jauretche que nació el 13 de noviembre de 1901 en Lincoln.

https://open.spotify.com/episode/2AFApXLKAwKAuIM7pin5zL?si=a5405e7f9edb44e7
(CRÉDITOS: Producción general: Lorena Vazquez – Edición de sonido: Alejandro Sanz – Grabación: Sebastián Siddi – Locución: Fabiana García – Portada: Kevin Liendo)

Y que después durante la mayor parte de su vida política empleó todo su espíritu y su lucha para lo que él llamaba “pensar en nacional”, es decir, romper con el discurso dominante que a lo largo de la historia argentina ha sido el discurso anti nacional, un discursos semi colonial.

Y bueno como libros como “Manual de zonceras”, por ejemplo, “El medio pelo en la sociedad argentina”, “Políticas nacional y revisionismo histórico”, etc.

Esa tarea de Jauretche que tiene además alguna presencia en Latinoamérica porque Víctor Raúl Haya de la Torre -ideólogo político de Latinoamérica y figura clave para la política peruana y americana- también hablaba de “pensar en nacional” en el Perú antes de su declinación, y también en Bolivia hay varios intelectuales que consideraron la necesidad de pensar las cosas desde la perspectiva nuestra, de acuerdo a las necesidades del pueblo y no importar ideologías e importar productos sino industrializarse y crecer desde adentro.

Así que los festejamos en ese sentido.


Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor/autora y no representan necesariamente la posición de la agencia.

Alpargatas sí, libros también

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La presencia del peronismo en la literatura argentina forma parte de una tradición que renueva textos y debates. La Feria del Libro de Temática Peronista, que se desarrolla este fin de semana, estimula un repaso por la ficción nacional. El escritor Juan Diego Incardona y la ensayista Natalí Incaminato aportan su mirada en torno a un vínculo tan rico como complejo, donde nuevas formas simbólicas mantienen la vigencia de un universo todavía potente.

Telam SE

El coronel deja sonar el teléfono. Ya borracho, orgulloso, herido. Esos roñosos, dice. Esos roñosos no saben lo que yo hice por ella. Y no dice más. Se refugia en la memoria, en algo parecido al sueño. Coronel, coronel ¿Dónde? ¿Dónde, coronel? Pero el coronel se pierde en la bruma de la culpa, del alcohol, de la que solo parece volver para decir, simple, derrotado: Es mía. Esa mujer es mía.

El coronel es Carlos Moori-Koening, uno de los responsables del secuestro y desaparición del cadáver de Eva Perón. La conversación es con el periodista y escritor Rodolfo Walsh. Esa mujer es Eva Perón. La charla ocurrió en 1961, cuando no se sabía dónde estaba el cuerpo. Nada de esto se dice en un texto que renunciará a ser una crónica periodística para convertirse en “Esa mujer” (1966), uno de los mayores cuentos de la literatura argentina

Desde su nacimiento en 1945, el peronismo incomodó a las elites, convirtiéndose en “un hecho maldito” (figura de fuerte valor narrativo) para un país que bullía pero se mantenía rígido en sus privilegios. También, acaso sin proponérselo, sacudiría a la literatura nacional, que se poblaría de “roñosos”, “monstruos”, “casas tomadas”, “cabecitas negras” y “niños proletarios”.

«Esa mujer», leído por Rodolfo Walsh

La dicotomía peronismo/antiperonismo se expresaría fuertemente en el campo cultural. “Alpargatas sí, libro no”. Si se estaba con los alpargatas se adhería a la justicia social. Si era con las libros, con los valores culturales de la oligarquía. Así se cantaba en las calles. Así se repetía en los círculos intelectuales hegemónicos para leer al nuevo movimiento en términos de la civilización o barbarie sarmientina. 

Pero el peronismo no sólo no sería un contraventor de los libros sino que se convertiría en una tradición literaria alimentada por autores, novelas, cuentos y poesías que estimularían la producción de ficción y propondrían lecturas de lo político y lo nacional que, setenta y cinco años después y con distintas actualizaciones, mantienen todo su vigor.

Juan Diego Incardona el autor de la saga matancera es uno de los referentes actuales de la tradicin literaria peronista
Juan Diego Incardona, el autor de la «saga matancera» es uno de los referentes actuales de la tradición literaria peronista.

Arde la ciudad

“Alpargatas sí, libros no’ fue dicho en el contexto de un conflicto gremial estudiantil. No es una expresión de Perón ni de Evita. De hecho, la relación del peronismo con la cultura es más que cercana. El peronismo trascendió la política para ser parte de la cultura argentina”, dice a Télam Juan Incardona, escritor y crítico cuya obra puede leerse como parte de la tradición literaria que nace con el peronismo.

Y recuerda que “tanto Perón como Evita escribieron libros” y que “hay muchos escritores importantes, como Leopoldo Marechal, Rodolfo Walsh, Leónidas y Osvaldo Lamborgini o Aurora Venturini, sólo por mencionar algunos, que eran peronistas, publicaron libros y que hoy mantienen su vigencia”.

El peronismo tiene un vínculo muy fuerte con la cultura desde sus comienzos. En los años 40 y 50 son varios los cantantes de tango, compositores y letristas, actrices y cineastas, incluso músicos, muy cercanos al peronismo. Lo mismo sucedió con el deporte. “Al peronismo puede pensárselo como un movimiento de la cultura nacional y no solo como una fuerza política”, agrega Incardona.

“Arturo Jauretche empieza a escribir sátiras en revistas, pero en ese momento los escritores en general eran antiperonistas y de mucho peso, como Borges, Bioy Casares, Sábato, Victoria Ocampo, Ezequiel Martínez Estrada, la revista Sur”, asegura a Télam la investigadora y doctora en Letras Natalí Incaminato, quien tiene una rica participación en las redes sociales a través de cuenta de Twitter @LaInca_.

“El peronismo fue motor de cierta producción literaria y a su vez la literatura propuso una tradición que generó un marco para pensar al peronismo en términos que este no había planteado”, explica.

Y pone como ejemplo a Borges, que “piensa al peronismo/antiperonismo desde la dicotomía civilización o barbarie propuesta por Sarmiento en el siglo XIX, algo que era propio de la literatura anterior a 1945”.

Jorge Luis Borges escribi junto a Bioy Casares La fiesta del mostruo cuento fundacional de la ficcin antiperonista
Jorge Luis Borges escribió junto a Bioy Casares «La fiesta del mostruo», cuento fundacional de la ficción antiperonista.

Se fuerza la máquina

La incorporación incial del peronismo y de los sectores sociales que este expresaba a la literatura se produjo a partir del rechazo a lo que era considerado una deformidad estética y política.

“Hubo un grupo de escritores muy importantes, a medios del siglo XX, que eran parte del canon nacional, que tenían posiciones aniperonistas y que produjeron obras con eso, como ‘La fiesta del monstruo’, escrito por Borges y Bioy Casares pero firmado como Bustos Domec; J.R. Wilcock, el primer Cortázar e incluso algunos relatos de Onetti y de David Viñas referidos a Eva Perón”, repasa Incardona.

Para el autor de “El campito”, hubo un grupo de textos importantes “que se volvieron parte de cierta literatura escolar y de estudio, que se inscribieron en una tradición anterior, de la literatura del siglo XIX, en lo que fue una operación artística interesante, y nos lleva a pensar cuándo comienzan las cosas”.

La literatura nacional se poblaría de “roñosos”, “monstruos”, “casas tomadas”, “cabecitas negras” y “niños proletarios”


Esta operación, sin embargo, será problematizada por la propia literatura. “‘La fiesta del mostruo’ es una reescritura de ‘El matadero’, de Esteban Echeverría, y a su vez genera otros textos, algunos de ellos como respuesta, tal el caso de ‘El niño proletario’, de Osvaldo Lamborgini, del que se dice que es una suerte de ‘El matadero’ al revés”, explica Incardona.

Otro relato es “Casa tomada”, de Julio Cortázar, donde dos hermanos son progresivamente expulsados de su casa por intrusos a los que nunca se ve ni identifica. Juan José Sebreli mediante, el cuento fue interpretado como una metáfora del miedo ante la irrupción del peronismo, ese gran otro de la política argentina. “El relato de Cortázar va a encontrar una respuesta y una parodia en ‘Cabecita negra’, de Germán Rozenmacher”, subraya Incardona.

Natal La Inca Incaminato aborda la relacin entre literatura y peronismo en Peronismo para la juventud Foto Alejandro Guyot
Natalí «La Inca» Incaminato aborda la relación entre literatura y peronismo en «Peronismo para la juventud» / Foto: Alejandro Guyot.

De la parodia a la paranoia

Los primeros textos que representan al peronismo en la ficción combinan lo desmesurado y lo incomprensible. “Las grandes líneas de representación de ese mundo antagónico han sido tradicionalmente la paranoia o la parodia. El pánico y la burla”, escribió Ricardo Piglia para referirse a cuentos como “La fiesta del monstruo”, escrito por Borges y Bioy Casares en 1947.

Para el poeta y ensayista Rodolfo Edwards, autor de “Con el bombo y la palabra. El peronismo en las letras argentinas”, el texto firmado por Bustos Domecq es fundacional. Allí aparece el estereotipo de un “peronista”: feo, sucio y malo, que “se expresa en un lunfardo distorsionado donde las palabras se entrechocan entre sí, dejando sentidos incompletos, entre expresiones guturales que develan una personalidad intermedia entre el animal y el hombre”.

La trama se desarrolla durante el viaje de un grupo de trabajadores desde Tolosa hasta Plaza de Mayo para participar de un acto por el 1º de Mayo en el que va a hablar Juan Domingo Perón. Es decir, el monstruo. “En el camino comenten todo tipo de pillerías y desmanes. Y para ponerle el moño a ‘La fiesta del monstruo’, los esbirros de ‘El Monstruo’, asesinan a un estudiante judío: el formato estaba completo”, concluye Edwards.

“La literatura propuso una tradición literaria que generó un marco para pensar al peronismo”

Natalí Incaminato

“Casa tomada”, de Julio Cortázar, también puede leerse según las coordenadas propuestas por Piglia. “Es un relato que funciona bien como relato paranoico, es un cuento fantástico-psicológico que habilita una atmósfera donde hay unos otros que ocupan una casa pero que nunca son vistos, y tienen una figura medio fantasmal, en la que sólo se escuchan sus ruidos y sonidos”, describe Incardona a Télam.

En tanto, Incaminato destaca que “la parodia, la burla, la hipérbole y lo maniqueo, que tiene que ver con la paranoico, la idea de un ellos y un nosotros muy fuerte, son tópicos bien literarios que han ganado el sentido común de muchos escritores antiperonistas”.

“Otro tópico muy importante -destaca- es el de la construcción del peronismo como una gran farsa. ‘La ilusión cómica’, también de Borges, define al peronismo como una gran farsa, algo muy circense. Y esto aparece de manera muy marcada en el sentido común antiperonista no literario, pero fue planteado por la literatura”.

Publicada en 1948 Adn Buenosayres es una de las novelas ms importes de la literatura argentina del siglo XX
Publicada en 1948, «Adán Buenosayres» es una de las novelas más importes de la literatura argentina del siglo XX.

Tercera vía

Las relecturas que se fueron haciendo del peronismo, fundamentalmente a partir de los años 60, también impactaron en el campo literario. Alejados del antiperonismo rabioso, escritores que no eran peronistas contribuyeron a enriquecer esa zona todavía novedosa de la ficción nacional.

“’Las dos muñecas’, de César Aira, es un texto que se ha leído como antiperonista, siguiendo la línea de Borges, pero creo que no es así, porque en la poética de Aira lo falso no es algo negativo. Toma la tradición de lo falso, de las duplicidades, del disfraz, pero para hacer algo diferente. Si bien Aira no es un escritor peronista tampoco le interesa demasiado plantear posiciones políticas con la literatura. Piensa la literatura como pura invención”, reseña Incaminato.

Y suma que “algo similar ocurre en los 70 con Copi, pero que ha sido repensado, ya que en él la farsa y el engaño no es algo necesariamente negativo”.

“Antes de la generación de Saer, Aira y Piglia, está la revista Contorno, con los Viñas y otras figuras de la izquierda que no tuvieron esa mirada tan condenatoria de los escritores reunidos en la revista Sur. Hay como una tercera vía de escritores que no tuvieron en su producción literaria una perspectiva tan condenatoria del peronismo”, completa la investigadora a Télam.

UN GRITO DEL CORAZÓN

En buena parte de su producción Juan Diego Incardona (Buenos Aires, 1971) recupara la tradición literaria nacida con el surgimiento del peronismo. La presencia del universo peronista en su ficción es notoria en la denominada “saga matancera”, compuesta por “Villa Celina” (2008), “El campito” (2009), “Rock barrial” (2010) y “Las estrellas federales” (2016).

“En la ‘saga “matancera’, que trancurren en lo que fue mi barrio, en el sudoeste de La Matanza, aparecen distintas temáticas de la cultura popular, de la que el peronismo no puede estar ausente, ya que en el barrio se vivía de una manera cotidiana, como el fútbol, la religiosidad popular o el mundo del trabajo”, segura Incardona, que además de su labor de escritor se desempeña como Director Provincial de Casas de la Provincia de Buenos Aires.

En el conurbano profundo la identidad lleva las marcas de la cultura peronista, y la escritura de Incardona da cuenta de ella, recuperándolas para la ficción. “La marcha peronista, en mi barrio, fue como una canción de cuna. Sonaba a cada rato, en alguna de las unidades básicas o en una peña o porque se cantaba al final de un vía crucis en la Parroquia Sagrado Corazón, donde había muchos curas tercermundistas”, relata el escritor a Télam.

Y agrega que “lo mismo ocurría con las consignas, las paredes, los grafitis o las fotos de Perón y Evita en las casas o en los clubes. Todo eso forma parte de mi experiencia vital y formó parte de mis libros de la saga matancera, que tienen una fuente autobiográfica”.

¿Existe una literatura peronista?

En el campo de batalla simbólica en el que los escritores antiperonistas fueron desplegando tramas y textos, pronto crecieron oponentes. A las inicales columnas satíricas de Arturo Jauretche, a la narrativa de Leopoldo Marechal o a la poesía de Homero Manzi y Enrique Santos Discépolo, fueron sumándose nuevas voces.

En la tradición de una “literatura peronista”, Incaminato sitúa tanto a Leopoldo Marechal, Alicia Eguren, los hermanos Lamborgini, Germán Rosenmacher y Rodolfo Walsh como a autores más contemporáneos, como Aurora Venturini y Juan Incardona, entre muchos otros. Y recuerda que “hay escritores que son peronistas pero que no hicieron del peronismo una materia de escritura”.  

“El peronismo también es una tradición literaria”

Juan Incardona

La ensayista añade que “la literatura fue marcando el pulso de las transformaciones del peronismo. Cuentos como ‘Cabecita negra’, de Germán Rozenmacher, que aparece en los ’60 cuando las jueventudes están repensando al peronismo, o lo que sucede hoy con la serie sobre Eva Perón basada en la novela ‘Santa Evita’, de Tomás Eloy Martínez. La relación entre la literatura el peronismo fue muy intensa y lo sigue siendo”.

Esa relación, ¿supone una literatura peronista? “Hay una tradición de autores peronistas y de obras donde el peronismo es tomado con afecto; mitologías y heroísmos, que se alejan de la parodia y paranoia que mencionaba Piglia”, detalla Incardona.

Aproximándose a una definición, completa: “Me gusta pensar a partir de la respuesta de Leonardo Favio cuando le preguntaron si hacía cine peronista. Dijo que no, que no hacía cine peronista sino que era un peronista que hacía cine”.

Aurora Venturini ficcionaliza su amistad con Eva Pern en la novela Eva Alfa y Omega Foto Carlos Cermele
Aurora Venturini ficcionaliza su amistad con Eva Perón en la novela «Eva, Alfa y Omega» / Foto: Carlos Cermele.

Peronismo y tradición

A favor o en contra. Virulentos o moderados. Literales o alegóricos. El peronismo como tema, pero fudamentalmente como motor de una zona de la producción literaria argentina está lejos de apagarse.

“Es probable que algunas características de la ficción antiperonista se mantengan. La parodia es parte de la literatura que ha trabajado con la política, siempre es tentador exacerbar las características de los personajes públicos e históricos. El peronismo, entre tantas cosas, también es una tradición literaria”, destaca Incaminato, autora de «Peronismo para la juventud» (Paidós,2021).

El peronismo sigue revitalizando la creación literaria a través “de los elementos de lo popular, de lo cultural, de las tensiones políticas”, suma Incaminato, para quien “cada vez que un texto habla de violencia política o desde los derechos aparece el peronismo por más que no se lo mencione directamente. También en fenómenos como la identificación, en cómo funcionan los ídolos populares. Eso conecta a Evita con Maradona o con Gilda, por ejemplo”.

“Ahí hay algo que se ha construido como el universo de lo peronista que, aunque no se lo mencione de manera literal, forma parte de una tradición literaria”, resume. Incluso para los nuevos lectores, para aquellos que el peronismo del 45 o del 73 es una experiencia que sólo pueden encontrar en los manuales de historia.

Casa tomada de Julio Cortzar fue ledo por Sebreli como el temor de las elites ante la irrupcin del peronismo
«Casa tomada», de Julio Cortázar, fue leído por Sebreli como el temor de las elites ante la irrupción del peronismo.

“Todo nuevo lector -señala Incaminato- agrega elementos y piensa o retoma otros. Con la literatura referida al peronismo influye mucho el posicionamiento político previo. Leemos desde las experiencias presentes, hacemos recortes y selecciones. En mi caso, repensé lecturas desde una perspectiva de género. Jauretche era un gran ironista pero también bastante machirulo, entonces me sigue gustando pero critico esas dimensiones. Son operaciones que hacemos los lectores todo el tiempo”.

En la política o en la literatura, el peronismo muchas veces es señalado como “un problema”, una anomalía que de algún modo debe ser resuelta. “No creo que la literatura argentina tenga problemas con el peronismo sino que algunos autores tomaron una posición antiperonista”, anticipa Incardona.

“La literatura argentina se alimentó del peronismo. Materias en las facultades, congresos, páginas y páginas de ficción y de ensayo para representar, desde uno u otro punto de vista, y con distintos personajes, al peronismo en sus distintas épocas. No es literatura argentina versus peronismo sino literatura argentina y peronismo”, concluye.

De Marechal a Borges, de las hermanas Ocampo a los hermanos Lomborghini, de Cortázar a Walsh y de Copi y Aira a Venturini, Piglia e Incardona, la literatura argentina convirtió al peronismo, también, en una tradición literaria. Hizo de sus narrativas, de sus poéticas y de sus géneros un espacio hecho de libros, y alpargatas.

FERIA DEL LIBRO

• La XIII Feria del Libro de Temática Peronista se realiza del 11 al 13 de noviembre, entre las 14 y las 20 horas, con entrada libre y gratuita en el Museo Evita, ubicado en Lafinur 2988 de la Ciudad de Buenos Aires.

• Cuenta con stands de venta y exhibición de libros, presentaciones, lecturas de narrativa y poesía al paso, además de proyecciones inéditas del Centro de Documentación Audiovisual y Filmoteca del INIHEP Museo Evita.

• También se realizarán espectáculos musicales, actividades para niños y el lanzamiento del podcast “Eva después de Eva”.

• Participan 20 editoriales. Editorial Biblos, Ediciones Ciccus, Editorial Chirimbote, Colihue, Ediciones Fabro, Lenguaje Claro Editora, Octubre Editorial, CIN – REUN – LUA, Penguin Random House, Planeta – Percal, Prometeo, EDUNTREF, Grupo Editorial Sur, Siglo Veintiuno Editores, Marea Editorial, UPCN, Grupo Editor Universitario, Villa Manuelita Inst. Superior Dr. Arturo Jauretche, Ediciones Imago Mundi, La Coop Distribuidora, Editora Nacional Braille Y Libro Parlante – SENAF, Milena Caserola y Milena Pergamino, Punto de Encuentro y las editoriales del Instituto de Investigaciones Históricas Eva Perón y de la Biblioteca del Congreso de la Nación.

Una muestra donde los cuerpos desnudos expresan «una visión del mundo»

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La muestra de 60 desnudos tomados entre 1982 y 2011 por el fotógrafo platense Ataúlfo Pérez Aznar, será inaugurada este sábado con entrada libre y gratuita.

La muestra busca reflexionar sobre los cuerpos como vehculos de su visin del mundo de su ideologa de su propia esencia y personalidad Foto Archivo
La muestra busca reflexionar sobre los cuerpos «como vehículos de su visión del mundo, de su ideología, de su propia esencia y personalidad» / Foto Archivo

Una muestra de 60 desnudos tomados por el fotógrafo platense Ataúlfo Pérez Aznar será inaugurada este sábado en el Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano (Macla) de la ciudad de La Plata y, según el autor, busca reflexionar sobre los cuerpos «como vehículos de su visión del mundo, de su ideología, de su propia esencia y personalidad».

Se trata de desnudos tomados entre los años 1982-2011, y la muestra, que será inaugurada mañana a las 18,30, estará abierta de martes a domingo de 10 a 20 horas con entrada libre y gratuita.

«Siempre consideré que estos retratos eran, en cierta manera, resultado de una expresión compartida. Por un lado, en lo personal, abordar la fotografía como medio de expresión y, por otro, brindar a mis retratados la posibilidad de expresarse a través de su propio cuerpo como vehículo de su visión del mundo, de su ideología, de su propia esencia y personalidad. Esto, en todo ser humano, puede modificarse debido a las diferentes circunstancias que se le presenten a lo largo de la vida», explica Pérez Aznar en un texto de sala.

«Nunca recurrí a modelos profesionales para sacar fotos. A lo sumo cada uno es modelo de su propia vida y eso es, en alguna medida, lo que trato de captar a través del retrato desnudo que es lo que verdaderamente me interesa», dice el fotógrafo.

«Hubo muchos cambios en los usos y costumbres de nuestra sociedad que ha madurado con respecto al cuerpo y al sexo. Lo que a principio de los 80 era pecaminoso (se usaba ese término religioso) y mal visto, hoy se asume con total naturalidad, mostrando el crecimiento y madurez de nuestra sociedad. Es interesante notar que en los cuerpos desnudos se advierten las tensiones de ese tiempo», afirma.

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